La revolución silenciosa

a

Ayer había una chica con tres perros tocando una flauta en la pared de unos grandes almacenes para sacar algunas monedas. De repente, la policía le increpó para que se marchara. En ese momento una niña de unos tres años se acercó para echar unas monedas mientras apartaba a los policías para alcanzar el bote. La escena nos conmovió tanto que imitamos a la niña vaciando nuestro monedero ante los policías a modo de protesta. Ese momento nos llenó de ánimo y esperanza, de fuerza interior y alegría. Guiñamos el ojo a la chica mientras nos agradecía el gesto.

Esta tarde, mientras organizaba los viajes que el mes de septiembre debo realizar para asistir a más de media docena de presentaciones de libros se me ocurrió la idea, inspirada por una amiga que nos visitó la semana pasada de esta manera, de compartir el coche en todos los trayectos que realice por media España. Así que me fui a la página de Bla Bla Car y puse mis primeros siete viajes compartidos en este sistema de apoyo mutuo y confianza. La iniciativa es tan eficaz y sorprendente que ya es una alternativa de viaje económico en tiempos de crisis.

Todo esto y todas las experiencias que estos días nos están ocurriendo demuestra que algo se está moviendo y que algo está cambiando. Que el apoyo mutuo y la cooperación serán los valores que predominarán en esta nueva era, en esta nueva cultura ética que está naciendo.

La semana pasada encontrábamos un sobre anónimo en el buzón con quinientos euros en metálico y una nota que decía: ¡adelante! Hoy una amiga que conocimos en Escocia nos visitaba y nos donaba a fondo perdido otros mil euros para el proyecto utópico. Ya solo nos quedan 78 mil euros para alcanzar la primera meta. Las muestras de cariño constante y de apoyo se multiplican día a día. Por eso no sólo no nos rendimos. Salpicamos el mundo con gestos y el mundo nos devuelve gestos. Salimos a la calle con la intención de ayudar y todos quieren ayudar como sea al prójimo, al desconocido, al necesitado. Ya no se trata de dar cosas materiales, se trata de dar lo mejor de sí mismo en lo específicamente humano. En estos tiempos que vienen, el ser rico no será quien más tenga, sino quién más capacidad tenga de dar. El avaro preocupado por la perdida de sus cosas será el verdadero indigente, empobrecido interiormente por mucho que posea.

Esta mañana, mientras reflexionaba sobre estas cosas escribía: “Dicen que el paraíso era aquel lugar donde el ser humano y la naturaleza eran uno. Cuando encontramos nuestra individualidad, nos separamos de la naturaleza y nos llenamos de vacío y soledad interior. ¿Cómo volver al paraíso? Sólo se me ocurre de una forma posible: amando. Amando con esfuerzo y conocimiento, llenando cada rincón de vacío con un abrazo y una sonrisa”.

Reconquistemos el paraíso desde la generosidad y el gesto amable, desde la sonrisa y el amor. La revolución silenciosa está llegando. Se palpa, se huele, se practica. Seamos protagonistas de este cambio.

Anuncios

One thought on “La revolución silenciosa

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s