Una llamada al Servicio

amor

En estos tiempos de egoísmo y hedonismo extremo se ha perdido el sentido de la palabra servicio. La Sabiduría Eterna siempre ha expresado el servicio como una oportunidad de avanzar interiormente, de ponernos en contacto con el verdadero sentido de la vida, con la llama que elimina lo no esencial a cambio de aportar luz en nuestras vidas.

Hay personas que dan su vida y su amor, su tiempo y su dinero por causas mayores a la de sus propios intereses. No lo hacen por una falta emocional o un conflicto interior, si no porque han comprendido la responsabilidad profunda de ser humanos completos, capaces, alejados de la separatividad existente en el plano de la materia y cargados de entrega y vocación hacia un propósito mayor, de unidad, de comprensión y de valores sentidos.

Han comprendido que el ciclo de destrucción ha terminado y ahora toca apostar por construir un nuevo mundo, de saberse constructores que se ponen a trabajar afanosamente, primero ordenando su propia vida para luego volcarse a la cimentación del edificio social y humano.

La unidad del mundo, la hermandad, el intercambio, la comprensión de que existe un grupo de personas que trabajan activamente por el bien común, de forma invisible, silenciosa, desinteresada, capaces de provocar los cambios positivos que este mundo necesita. Hay cientos de personas que están por esa labor, y miles que los apoyan en silencio y de forma desinteresada, desde sus posibilidades, para que el trabajo sea más fructífero y llevadero.

Esa visión siempre nos lleva a completar el interrogante esencial: ¿cómo podemos ayudar más eficazmente? Pero es tanto y tanto lo que hay que hacer que casi no queda tiempo para entretenernos con la duda. Hay mucha necesidad y también mucha oportunidad de servicio. A veces tan solo con pequeños gestos diarios, en nuestro entorno más inmediato, limpiando nuestra personalidad y ego de frustraciones o emociones caducas. Otras reparando relaciones enemistadas, con amigos, con vecinos, con conocidos. O apoyando a causas mayores, o impulsando esa avanzadilla que ha entregado al cien por cien, bajo renuncias y sacrificios, su vida entera para ofrecerla en el altar del servicio a la humanidad. Tenemos ejemplos por todas partes. Personas que han fusionado en sí mismas virtudes latentes y han sido capaces de renunciar a sus intereses para trabajar constantemente en los intereses generales.

Esto no tiene nada que ver con un idealismo ingenuo o una llamada desesperada a la urgencia de los tiempos que corren. Significa un paso hacia una responsabilidad mayor. Empeñar parte de nuestras vidas en entender que existe la necesidad de apostar por un mundo más completo, mejor, alejado de las ambiciones y frustraciones personales y más cerca de la fraternidad entre todos los seres.

Eso significa alejarnos de la frustración, de la apatía y la depresión, de la tristeza y del egoísmo. Desviar la atención sobre lo que nos parece doloroso para poder contemplar el paisaje de la vida con una mayor amplitud de miras. A veces estamos tan centrados en nosotros mismos, en nuestros dolores de pies, que olvidamos el verdadero sentido de caminar por la existencia. Olvidamos que somos seres comunes, pero espiritualmente orientados hacia metas mayores, hacia una consciencia más amplia de todo lo que acontece. Y esa inevitable orientación, esa intuición necesaria nos ha de conducir hacia una responsabilidad mayor, alejándonos de las quejas continuas de nuestras vidas y buceando en la comprensión amorosa y amplia de una vida más amplia.

Debemos alejar de nosotros el temor hacia esa comprensión mayor y acercar la necesidad de servir a esa causa que interiormente nos llama. Una causa que siempre empieza por los pequeños detalles de la vida cotidiana. No hay coerción ni presión. Sólo el vasto abanico de la experiencia que nos espera impaciente para completar el ciclo. Siendo así, existe una vida liberadora que nos está esperando.

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2 thoughts on “Una llamada al Servicio

  1. Gracias…por sentir que despues de tantos años, (60) EMPIEZO a sentir que no estoy sola…que mi vida empieza a tener sentido.
    Mis…RAREZAS…son compartidas, por personas…seres humanos…como vosotros.
    Gracias.

    • Gracias a ti María por acompañarnos en este hermoso sueño… Tenemos mucho que hacer por este hermoso mundo… Cumplamos nuestra parte… un abrazo sentido…

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