Construyendo la “maquina viva”

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No sabemos de casi nada pero aprendemos de casi todo. La curiosidad y las ganas de aprender y superarnos hacen milagros. A veces nos vemos limitados por mil cosas, pero nunca nos falta talento y ganas para emprender cualquier trabajo, por difícil que resulte. Estos días ha tocado hacer de fontaneros. La letrina seca ha sido durante estos años un hecho romántico y hermoso, pero al mismo tiempo, especialmente por la noche o en invierno, resulta engorroso hacer nuestras necesidades en el bosque, con lluvia, viento o nieve. Seguirá existiendo porque para los que vivimos en las caravanas resulta cercano en un momento de apuro, pero estos días nos hemos aventurado a ir más allá. Gracias a que Iván nos ha donado un WC y dinero suficiente para comprar veinte tuberías de “ciento diez” para el desagüe, hemos empezado con nuestras manos toda la instalación del mismo. También gracias a la siempre infinita generosidad de Marcos, nuestro vecino, que siempre está dispuesto a echarnos una mano y que hoy nos ha abierto la zanja para entubar toda la canalización.

Durante estos días hemos aprendido el oficio de fontanería. Nos habían dado un presupuesto de diez mil euros para hacer el lavabo completo, algo excesivamente elevado para poderlo afrontar. Así que decidimos enfrentarnos al reto de intentarlo nosotros mismos. Fuimos al almacén de materiales donde siempre nos tratan con mucho cariño y empezamos a preguntar qué nos hacía falta para desempeñar tan loable labor. Compramos los materiales y nos pusimos a cavar, a cortar, a perfilar, a hacer agujeros a martillazo limpio, en fin, todo lo necesario para realizar un trabajo lo más pulido posible. Gracias a Luije, Iván y Roberto y con la inestimable ayuda de Marcos hemos conseguido afrontar el primer paso: toda la canalización desde la casa a la que será la futura “máquina viva”.

La “máquina viva” será un sistema de reciclaje de residuos fecales a base de pequeños embalses llenos de algas y plantas acuáticas que irán depurando todo el agua que vayamos utilizando. Esto es algo que ya se está haciendo en muchas comunidades y resulta totalmente efectivo. Esta agua se reutilizará para reglar los futuros jardines y las huertas, y para mantener el sistema híbrido de canales, pequeños arroyos y embalses que iremos construyendo en el futuro de forma eficiente y ecológica. El agua es vida, y a la vida hay que tratarla siempre con el sumo respeto, cariño y amor.

Una vez hecha la canalización, que estará terminada mañana, nos quedará comprar la fosa séptica para cerrar este primer paso. De los ochocientos euros que vale ya tenemos casi la mitad gracias a los amigos que nos ayudan desde Teaming (aportando un euros al mes), así que habrá que esperar a que lleguen los recursos suficientes para comprar la fosa y luego todo lo necesario para que el baño quede completo: losas para el suelo, maderas para las paredes, lavabo, duchas… Poco a poco.

El hecho es que nos sentimos felices de todo lo que estamos aprendiendo y avanzando con ingenio, voluntad y compartir. Seguimos demostrando que el apoyo mutuo y la cooperación compartida genera más felicidad a todos que un camino solitario y egoísta. Al menos esa es la impresión que tenemos todos los que aquí disfrutamos del compartir diario y de esa vocación de servicio. Así que gracias de corazón a los que lo hacéis posible.

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2 Replies to “Construyendo la “maquina viva””

  1. Se siente la sensibilidad con la que tratáis el espacio y la fortaleza que os impulsa a continuar a pesar de las dificultades que van apareciendo.De corazon:Helena

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