No somos un lugar de vacaciones, venimos a despertar

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El verano es un tiempo complejo, de atender a muchas personas y de facilitar todo lo que podemos los procesos individuales y grupales. Nos juntamos grupos numerosos donde puede ocurrir por error o confusión que se creen tendencias opuestas a la visión del propio proyecto. A veces tenemos que intervenir con algunas dinámicas para intentar hacer comprender que O Couso no es un lugar de vacaciones low cost, ni un lugar donde hacer turismo a bajo precio o quedar con los amigos para estar unos días de fiesta colectiva. El proyecto está basado en valores y principios profundos que intentamos gobiernen nuestras vidas, al mismo tiempo que, con gran esfuerzo, intentamos que sirvan de referencia e inspiración a todos los que nos visitan. No somos un lugar de vacaciones espirituales donde pagar una gran cantidad de dinero por unos cursos o talleres, ni un campo de trabajo donde intercambiar comida y alojamiento a cambio de algunas actividades a la comunidad, ni tampoco somos un negocio donde unos pocos se lucran a costa del resto ni un lugar donde vivir gratis a cambio de unas horas de intercambio.

O Couso es un lugar sin ánimo de lucro atendido por voluntarios, un sitio de experiencia humana integral, donde sutilmente se tocan temas de gran importancia como la gestión de los recursos y la ecología, una alimentación no violenta basada en valores de paz y bienestar, de cuidado de nuestros cuerpos y del cuerpo sagrado de la naturaleza, una economía nacida desde la más absoluta generosidad y bajo los principios de la economía del don, una intención de espiritualizar nuestras vidas de forma grupal, entendiendo para ello la necesidad de estar en silencio interior, en alegría y en salud, todo ello sin dogmas, sin creencias, sin nada que pueda entorpecer nuestro contacto directo con la naturaleza y su misterio, con la libertad individual bajo el marco del despertar colectivo hacia una nueva visión de las cosas y un proyecto de emancipación de los antiguos valores que gobiernan nuestras vidas. Es un lugar de liberación y sanación gracias a los bosques, al contacto humano en los círculos de consciencia, a la naturaleza en su más puro estado. Pero sobre todo es una escuela de responsabilidad donde todos venimos a aprender a convivir desde una consciencia diferente, a respetar desde la tolerancia fraternal y a comprometernos realmente por un mundo mejor.

Y todo esto que ofrecemos, ¿a cambio de qué lo ofrecemos? Sólo a cambio de respeto, compromiso y responsabilidad. Respeto a los acuerdos, respeto a los principios básicos de convivencia, respeto al lugar y especial respeto a los que integran el proyecto. Tener una experiencia parecida en cualquier otra ecoaldea o comunidad puede tener un coste de unos dos mil euros mensuales. Nosotros no cobramos ningún tipo de contraprestación económica, pero sí pedimos un alto grado de compromiso y responsabilidad. Por eso nos gusta que los que participan en el proyecto vengan concienciados en participar en las propuestas que surgen del mismo. Nos encanta empezar el día en silencio para atraer paz a nuestros pensamientos, continuarlo compartiendo unas canciones para que la alegría nos embriague y seguir con un poco de yoga para estimular y despertar nuestros cuerpos tras los almabrazos a la salida de la ermita. Nos encanta la puntualidad, que todos seamos limpios y ordenados, participativos en las tareas, que todos tengamos cura de los recursos limitados y hagamos todo lo que esté en nuestras manos para cuidar de los mismos o para colaborar en su multiplicación. Las aportaciones económicas, siempre voluntarias y desde la consciencia de cada cual, sirven para que el proyecto se sostenga y otros puedan disfrutar del mismo y sus mejoras en un futuro. Somos felices cuando los que vienen nos ayudan a aligerar la carga que representa sostener este trabajo de servicio, de estudio y meditación, de amor, sabiduría y voluntad al bien.

Somos servidores, no serviciales. Es decir, nos gusta sentirnos útiles, no sumisos a las tendencias de otros. Estamos aquí para ayudar en los procesos personales y grupales, pero necesitamos respeto, compromiso y ayuda mutua. Los círculos de consciencia son una herramienta eficaz y útil que nos ayudan a sanar personal y colectivamente. Los círculos de sabiduría nos enriquecen, nos hace más sabios y nos sirven como referencia y guía en nuestras dudas. El respeto a los recursos, los horarios y las actividades hace que toda la experiencia ejerza una poderosa influencia en nuestro interior y nos de un soporte anímico para explorar, más allá del proyecto, nuestras vidas desde una perspectiva diferente, valiente y revolucionaria. Por ello, os agradecemos de todo corazón que vuestro tiempo sea útil y provechoso, para que el nuestro también lo sea y podamos todos aprender juntos, libres, en equilibrio, armonía, amor, igualdad, tolerancia y fraternidad.

En amoroso servicio… el Grupo de Voluntarios.

GRACIAS POR TU APOYO. GRACIAS POR HACERLO POSIBLE

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