Feliz año nuevo. Seis meses para terminar la obra en la casa de acogida…

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“Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: Tu puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre. No caigas en el peor de los errores: el silencio”. Walt Whitman

En Navidad tan solo éramos seis personas pero lo pasamos bien, en paz y en familia. En nochevieja éramos casi veinte personas en la pequeña ermita tras las visitas de última hora. Por un momento pensamos que no vendría nadie a celebrar el fin de año ya que habíamos avisado, en plenas borrascas, que la casa no estaba en condiciones. Pero muchos valientes decidieron venir con la sorpresa de que tras la tempestad vino la calma y pudimos disfrutar de un tiempo excepcional. Desayunar y comer en el prado en pleno invierno es algo que nunca habíamos hecho aquí. Así que hemos disfrutado de un tiempo hermoso, de sol y calor, con unos amigos hermosos que han querido compartir con nosotros este tiempo extraordinario.

Trabajamos por la mañana y por la tarde la dedicamos a compartir y preparar un poco el fin de año. No hubo una fiesta al uso. Sin alcohol, sin drogas, sin ruidos, sin televisión. Alguien nos había preparado una sorpresa hermosa. Uno a uno fuimos entrando en la pequeña ermita llena de velas encendidas y decenas de instrumentos puestos en un improvisado y pequeño escenario. Hubo un concierto que podríamos denominar de celeste o cósmico. Algo especial para despedir el año, con regalos incluidos, con abrazos y calor humano. Como no había uvas, hicimos el tradicional ritual de cambio de tiempo con los frutos de una granada que encontramos entre la fruta. Cantamos un OM y luego tomamos doce frutos.

Tras el pequeño ritual, los abrazos fueron muy divertidos. Terminamos todos en el suelo entrelazados, riendo de alegría, haciendo la croqueta unos encima de otros. Fue francamente un comienzo de año de los más divertidos. Tras las campanadas improvisadas nos fuimos a dormir pronto. El primer día del año lo queríamos empezar trabajando de forma animosa en la nueva cocina. Pasamos un día hermoso de compartir, de alegría, de cooperación por algo mayor a nosotros. Nos parecía surrealista estar pasando este tiempo tan especial encintando una habitación en una casa helada en vez de estar en un espacio cómodo. Sin embargo, estábamos felices. Nos pasamos todas las fiestas trabajando gracias al impulso del equipo de amigos que vinieron desde Barcelona que no nos dieron tregua. Acabamos agotados pero satisfechos. A pesar de las dificultades, el tejado quedó terminado en diciembre y la cocina nueva totalmente encintada y parte del mobiliario nuevo puesto.

Los próximos meses se presentan retantes. El evento de Emilio Carrillo el próximo verano, a tan solo seis meses, requiere cierto riesgo. Un primer presupuesto de trece mil euros para aislar la casa por fuera y recuperar algunos suelos y a la espera de un segundo presupuesto para terminar todo lo restante, dos habitaciones, dos estancias más, algún pasillo y ventanas. Aún no sabemos como lograremos ese dinero. Pero ahí queda el reto, arriesgado, pero necesario. Deseamos terminar este año la casa tras por fin terminar el tejado y la cocina nueva y queremos que para este verano los trabajos se centren en el aspecto armonía, el jardín, la huerta y las cabañas para acoger a más valientes que quieran expandir aquí su estancia y residencia. Ahora ya lo sabemos: con el tiempo se ordena todo.

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa. El patio está quedando impresionante. Es la parte que mayor presupuesto se lleva de toda la obra junto al aislamiento de todo el perímetro de la casa. Estamos emocionados por ver como avanza todo a buen ritmo, algo inaudito ante lo difícil que es encontrar y comprometer a una cuadrilla de obreros que se pongan manos a la obra. Tres personas están contratadas para la tarea con la esperanza de que todo vaya sobre ruedas y podamos recuperar lo que resta de la casa. Cada día de trabajo, cada semana, es un reto.

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa. Realmente es emocionante porque después de casi seis años de grandes esfuerzos, de mucho sacrificio personal y colectivo, con un poco de suerte la casa estará por fin terminada en menos de seis meses. Es un reto importante que nos dejará margen para respirar y para dedicar a partir de ahora todos nuestros recursos a mejorar la acogida, la alimentación y el bienestar general de todos. El hecho de tener el tejado terminado, una cocina nueva, tres habitaciones totalmente finalizadas y equipadas y próximamente todos los suelos de la casa y el resto de habitaciones, es algo que nos ilusiona especialmente.

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa. Este año será por lo tanto, en nuestro sexto aniversario, el final de la gran obra, el final de la gran casa de acogida abierta para todos y disfrute de todos, una casa realizada y construida por todos los amigos de O Couso y de ahí su profundo valor y significado. Una muestra palpable, pedagógica y real de que entre todos podemos hacer muchas cosas, de que gracias al apoyo mutuo y la cooperación se puede restaurar una ruina medio derrumbada. Nos sentimos orgullosos por haber hecho posible este gran reto y nos sentimos felices de que todos podamos disfrutar de esta casa. Una casa abierta las veinticuatro horas del día los trescientos sesenta y cinco días del año que acoge a todo peregrino del Camino o del Alma sin pedir nada a cambio, sin esperar nada a cambio.

Estamos especialmente agradecidos a todos los que lo hacen posible y estamos especialmente agradecidos a todos los que nos ayudarán a dar este último empujón. Gracias de corazón, gracias por aportar una estrofa. Seguimos demostrando que otro mundo es posible con hechos. Seguimos trabajando para que la Gran Obra continúe, aunque el viento sople en contra.

Feliz año nuevo a todos. Que la paz y el amor, la salud y el coraje, la abundancia y el bienestar sean siempre en vosotros.

Si queréis apoyar este último eslabón de la casa de acogida, aquí os comparto la cuenta de la Fundación Dharana:

ES54 1491 0001 2121 2237 2325

 

3 respuestas para “Feliz año nuevo. Seis meses para terminar la obra en la casa de acogida…”

  1. Hola, buenos días,

    Me llamo Jairo, soy investigador y estoy investigando las Ecoaldeas y pueblos abandonados y recuperados de España. Estoy interesado en su pueblo Couso, me gustaría verlo y si puede ser hablar con usted, podría facilitarme una dirección o un tlf para llamarlo, gracias, y reciba saludos cordiales.
    Jai

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    ________________________________

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