Octavo Aniversario

Encuentro de la Red Ibérica de Ecoaldeas en O Couso

Estimados amigos…

hoy 12 de marzo cumplimos ocho años desde que adquirimos este hermoso lugar y casi nueve desde que el sueño comenzó. Volcamos una visión que no nos pertenece pero que de alguna forma flota en el mundo arquetípico del nuevo mundo que ya se está creando, y nosotros quisimos asumir nuestra parte a la hora de darle forma y realidad.

Es nuestro pequeño aniversario y esta vez, a diferencia de otros años, lo estamos celebrando en silencio por respeto a los trágicos acontecimientos que estamos viviendo en la vieja Europa. Un silencio abrumador que nos pone en alerta de nuestra fragilidad humana.

Con esa tristeza añadida tras la sufrida pandemia, si pudiéramos hacer un pequeño resumen de este tiempo, este ha sido un año de muchos retos. Terminar el ciclo del primer septenio y finalizar la reconstrucción de la Casa de Acogida. Campear la crisis del Covid y sus últimos coletazos. Ser perseverantes con todos los retos que hemos sufrido y, sobre todo, empezar un nuevo tiempo con la construcción pedagógica y material de la futura Escuela. Han sido ocho años agotadores, de total entrega y rendición al nuevo paradigma, a la utopía. Han sido ocho años llenos de retos y crecimiento, donde perdimos mucho de vida personal a cambio de intentar construir el sueño grupal. Pudimos trabajar duro en la planificación de la Escuela, en los planos y la búsqueda de los permisos. Ahora estamos a la espera de que todo eso siga adelante y podamos crear un lugar acogedor para potenciar la pedagogía de esta nueva era que ya está naciendo.

Somos un proyecto que nace bajo los pilares de la inofensividad, desde la comida hasta el trato con el otro. Inofensividad, paz, concordia, conciliación, tolerancia y fraternidad. Nuestro mensaje de paz está alineado con nuestro lema fundacional: hacer de un mundo bueno, un mundo mejor. Es un alto ideal que nos pone a prueba todos los días, especialmente con la recepción en la Casa de Acogida de todo ser humano que pueda necesitar de sus valores y principios. Una acogida incondicional, todos los días del año, que pone a prueba toda nuestra perseverancia y empeño.

Por eso la guerra en Ucrania nos ha entristecido profundamente y nos ha llamado al silencio y la entrega y solidaridad en todo lo que podamos. Un silencio no vacío, sino lleno de trabajo y esfuerzo. No dejaremos de meditar, de estudiar ni de servir, que son los tres pilares de nuestro proyecto. Pero tampoco dejaremos que los discursos vacíos y cargados de buena voluntad se apoderen de nosotros. Trabajaremos duro y lo haremos como mejor sabemos: acogiendo al otro con todas nuestras limitaciones y con todo nuestro valor.

La semana que viene empiezan a llegar los primeros refugiados ucranianos a la Casa de Acogida. Familias huérfanas, algunos niños sin padres, y algunas madres con sus hijos que tuvieron que huir dejando a sus parejas en el frente de batalla. Se presenta para todos nosotros un reto muy importante, y un antes y un después en la Casa de Acogida. Estamos trabajando mucho a todos los niveles para ofrecer lo mejor de nosotros. Así que esperamos que todo salga bien y salgamos fortalecidos de esta nueva experiencia y reto. Hoy mismo hemos ido a comprar literas y estufas de pellets para intentar que las habitaciones sean lo más cómodas y calientes posibles. Actualmente tenemos muchas deficiencias en la Casa de Acogida y ojalá este reto nos ayude a mejorarlas.

Empezamos nuestro octavo aniversario con fuerza y con energías tras haber acogido la semana pasada el Encuentro de Invierno de la Red Ibérica de Ecoaldeas. Un encuentro que nos ha puesto a prueba y nos ha señalado nuestras distorsiones y deficiencias. Esperamos que ese campo de pruebas, después de ocho años acogiendo a todo tipo de personas con todo tipo de complejidades, nos ayude a ser mejores.

Cualquier ayuda que penséis que pueda ser útil para este nuevo reto, estaremos eternamente agradecidos. Cualquier ayuda material o psicológica que podáis aportar, será bienvenida.

un sentido abrazo… gracias por hacerlo posible

Comunidad de vida consciente

El secreto de toda buena comunidad está en conseguir que la cotidianeidad sea alegre y feliz. Thich Nhat Hanh

Uno de los retos más complejos de la sociedad es enfrentarnos a nuestro presente y futuro de forma esperanzadora. Los desafíos que vienen nos enfrentan a un mundo cada vez más cambiante, ajeno a nuestra esencia y aparentemente, más inhumano. Inhumano en cuanto a la necesidad cada vez mayor de aislarnos en frente de una pantalla (en el ocio y en el trabajo) y pronto, en frente de una inteligencia artificial que convertirá nuestras vidas solitarias, viciadas y aisladas en algo insulso y sin fundamento basadas en metaversos ficticios. La inteligencia artificial no tiene porqué ser algo bueno o malo, pero sí es cierto que el ser humano, al menos la tendencia de la mayoría de la población actual, está caminando hacia un aislamiento “inhumano”, hacia algo que nos aleja de la naturaleza y de nuestra propia esencia.

Si antes la vida estaba enmarcada en un contexto familiar y natural, donde la familia era algo extenso y múltiple, enriquecedor y experiencial, ahora cada vez nos estamos volviendo seres más individuales y aislados. Las personas se creen emancipadas y carecen de la necesidad de procrear o tener descendencia. Y aquellos que se atreven, no tienen más que un hijo, el cual termina creciendo en un entorno de padres separados, aislados entre telepantallas y “entretenimientos” virtuales. Esto es de una complejidad cada vez más preocupante, porque no sabemos a qué nos llevará en un futuro inmediato.

Una de las alternativas que en el futuro se gestará con mayor fuerza será la creación de comunidades de vida consciente. Uno puede preguntarse qué entendemos por comunidad y qué entendemos por vida consciente. Los conceptos pueden albergar múltiples significados. La vida en comunidad, en comunidad consciente, es algo complejo, porque requiere algo más que vivir juntos y buscar medios de subsistencia que permitan una vida material, emocional e intelectual lo más cómoda y sencilla posible. Más allá de esa triple dimensión del ser, debe existir una intención mayor, digamos, consciente, para vivir juntos. No se trata solo de compartir espacios y tiempos, subsistencia y desarrollo personal. Se trata de actuar activamente para generar un cambio positivo en nosotros y en nuestro entorno, más allá de nuestro aislamiento y ombligo. Es vivir conscientemente una vida plena, realizada, enfocada a ser útiles primero hacia nosotros mismos, luego hacia nuestra comunidad y también, con la mirada y la esperanza de ser útiles a todo el planeta.

La utilidad viene marcada por nuestro grado de consciencia en todo lo que hacemos grupalmente. En nuestros hábitos alimenticios, en nuestra dieta, en la construcción de nuestras viviendas, en nuestras relaciones interpersonales, en el trato al otro. Ser alegres y felices es fundamental para que la vida en comunidad sea posible. No podemos arriesgarnos a vivir cansados, malhumorados o en un enfado constante. El ser humano es frágil y delicado, y con esa fragilidad debemos tratar de hacer su vida más plena.

Vivir en comunidad no es la panacea perfecta, pero es un reto importante para salir de nuestro aislamiento, vivir una vida plena y sentir que somos partícipes de un movimiento global que busca y desea un cambio consciente para nuestras vidas y nuestro planeta. Los valores de la inofensividad, del cuidado de la tierra desde una forma respetuosa, de construcciones ecológicas basadas en la simplicidad voluntaria, de valores de cooperación y apoyo mutuo donde la tierra sea liberada y pertenezca a la generosidad del conjunto y no al egoísmo individual, son retos cada vez más posibles. La emancipación individual y grupal es posible en comunidades de vida consciente. Una vida que aspira a elevar la mirada y la visión más allá de nosotros mismos y crear el entorno posible para poder inspirar a más gente. Ese es el reto en el que nos hemos involucrado. Esta es la visión de la que deseamos aprender, crecer y compartir.

Feliz tiempo de renovación interior

Pasan los días con sus complejas enseñanzas, con sus amargos y dulces momentos, con sus sombras y sus luces, con sus nieblas, sus etéricas transformaciones, su sublime tempestad. Los ciclos se perpetúan, todo transcurre y se transforma. Estos meses han sido duros, complejos, de muchas pruebas. La vida parece tratarse de eso, de pruebas y más pruebas, como aquellos doce trabajos a los que acudía Hércules tras sentir la llamada de su alma. Algunas te hacen fuerte, otras humildes, y casi todas, encierran algún tipo de enseñanza inolvidable que te acercan a cierta sabiduría. Con todas las pruebas que nos da la vida se forja la voluntad, la humildad convertida en amor y la sabiduría que nace tras la experiencia.

En las últimas semanas, la casa de acogida ha vivido todo tipo de contrastes. Atendimos a algunos peregrinos del alma con serios problemas, acogemos a personas que deambulaban perdidas por el mundo y otras que se refugian del mismo, seres que intentan ver en estas utopías un consuelo, un hogar, una esperanza. Pero vivir la utopía es duro, porque abrir camino, especialmente ante lo desconocido, penetrar en los páramos despoblados, construir nuevos paradigmas y arquetipos, nunca es tarea fácil. El pago del pionero tiene un coste elevadísimo, un precio que solo se paga cuando una fuerza mayor te llama a ello.

Nada más llegar el otoño, estuvimos tres semanas sin luz, lo que nos obligó a reforzar el sistema eléctrico con un nuevo generador hasta que algún diga consigamos la plena autonomía eléctrica. Al mismo tiempo, y como si las puertas iniciáticas y sus duras enseñanzas se conjugaran en un mismo lugar, las tuberías de toda la casa reventaron. Hubo inundaciones en el recién estrenado cuarto de la hospedería, lo cual nos obligó a levantar todos los suelos mientras al mismo tiempo el pequeño tractor se averiaba de repente cuando preparábamos la huerta para el próximo año. Estamos cambiando todas las tuberías que van a la fosa séptica mientras hacemos arquetas nuevas y vaciamos de tierra un lateral de la casa, decidiendo tristemente el abatimiento de dos castaños centenarios, evitando con ello nuevas inundaciones y el derrumbe de una de las paredes laterales. Pruebas, ciclos, más pruebas. Así es la vida.

A pesar de todo ello, llega la fiesta solsticial y asumimos que la vida es así. Un renacimiento constante, un resucitar a cada prueba. Conseguimos llegar a la noche más larga para descubrir de nuevo cómo el sol se levanta en su cenit y renace de nuevo para aportar luz, más luz. El sol invictus nos llena de esperanza. La esperanza sostenida por una inagotable sensación de perpetuidad, de perseverancia a pesar de todas las dificultades. Cerramos este año confuso con mucha complejidad, pero también con muchas alegrías. Estas fiestas, a pesar de todo, la celebraremos con discreción, en familia, abrazados al calor fraterno del espíritu libre. Las luces interiores se encienden, y esta vez meditamos sobre la búsqueda de mayor luz, de mayor calor, de mayor alegría, de mayor esperanza compartida, fraterna, unidos a pesar de nuestras inevitables diferencias. Empieza la vocación y la consagración a reinar en este apartado rincón del mundo para crecer juntos, para trabajar juntos desde la tolerancia y el amor, venciendo nuestras dificultades, nuestras distorsiones. Al mismo tiempo que penetra el frío helado del norte, empieza también a surgir la clara luz de la visión primordial, la clara vocación de vida en comunidad fraterna, espiritual, consagrada al alto ideal.

En este tiempo llegaron para quedarse dos nuevas almas: Luna y Aura, dos perritas labradoras que buscaban un nuevo hogar y las acogimos con el cariño y la estima que el reino animal se merece. Dos nuevas adopciones que intentaremos amar incondicionalmente, como antes hicimos y hacemos con el resto de los amigos que nos acompañan desde el comienzo del proyecto. También celebramos la perseverancia de la nueva hospedera, que asume con un gozo en el alma la difícil tarea de acoger a toda persona que se acerca a este hogar compartido. Los tres meses de experiencia, la prueba de la humildad y el servicio incondicional, es algo difícil pero necesario para arrodillarnos ante la inmensidad del Misterio. La Casa de Acogida es nuestra particular puerta estrecha, nuestro espejo, nuestra primera prueba real.

Ha sido un año arduo y complejo para todos donde hemos visto cómo el becerro de oro se apodera cada vez más de nuestras vidas. Hemos pasado las pruebas de la pandemia y de todas las complejidades que nos han arrastrado hasta el lugar donde ahora nos encontramos. Aquí, en este pequeño sueño arquetípico, hemos creado un lugar de fortaleza, de esperanza, de humildad, de vocación y entrega renovada. Un lugar de ora et labora et sapientia. Un pequeño monacato vestido de modernidad. Un lugar de fe en el ser humano, a pesar de todo, desde la fraterna visión del espíritu libre.

Feliz fiesta solsticial. Feliz adviento. Feliz Navidad. Feliz año nuevo. Que las próximas doce pruebas nos acerquen cada vez más al espíritu que nos mueve. Que la vida del alma sea siempre la luz que nos guíe por esta senda sempiterna, la senda de la inevitable renovación interior. Que la luz, una vez más, renazca en la cueva de nuestros corazones y desde ahí, guíe nuestras vidas.

Buscamos hospederos

Estimados amigos de O Couso,

Llega el otoño y entramos en tiempo de reflexión. Seguimos en silencio trabajando para preparar el próximo año y queremos, aprovechando que ya tenemos la habitación de la hospedería terminada, hacer varias peticiones por si queréis participar de las mismas. Venir a O Couso es una experiencia profunda, que nos hace crecer, que nos llena de cariño y calor humano. De alguna forma, algo se expande cuando estamos aquí compartiendo, apoyando a unos y a otros en sus procesos vitales y sirviendo de inspiración a aquellos que desean enfrentar la vida desde otra perspectiva. Llevamos ya un año trabajando fuertemente en los pilares de la que será la futura Escuela, y también preparando la tierra para que en un futuro este lugar pueda albergar más personas residentes. La comunidad actual se vivifica todos los días con ese grupo de amigos que apoyan el proyecto con fe y esperanza, con intuición, compromiso y responsabilidad, haciendo Camino, con presencia y visión.

Tras la crisis del Covid, seguramente serán muchas las personas que querrán visitarnos el próximo año. Queremos mejorar la acogida y para ello estamos realizando un calendario de hospedería para todos aquellos que deseen hacer este servicio desinteresado. Los requisitos para ser hospedero en O Couso son haber realizado la Semana de Experiencia y los 21 días de Experiencia. Estos programas nos ayudan a conocer mejor el proyecto, su filosofía y su profundidad. Son procesos imprescindibles para poder acometer la difícil y compleja tarea de sostener la Acogida en este lugar y honrar la ciencia del Servicio hacia el otro. Si deseas comprometerte más profundamente con el proyecto, te invitamos a que participes en la hospedería durante el próximo año 2022. Esto ayudará a que los residentes y el grupo coordinador de la escuela pueda centrar sus esfuerzos en la construcción de esta. Será para nosotros una gran ayuda y un sostén y soporte en este tiempo de transición.

Las fechas que están disponibles para el próximo año son:

Agosto, Septiembre, Octubre, Noviembre y Diciembre.

El compromiso mínimo sería de un mes y máximo de tres meses. Es una experiencia intensa a la que hay que prepararse exterior e interiormente. También es una experiencia inolvidable, de gestión humana, emocional y espiritual en un entorno y contexto irrepetible. Los valores que se intentan inspirar desde la acogida ya los conocéis. La teoría de los mismos es compleja, pero su puesta en práctica es toda una vivencia para el alma. Cooperación, apoyo mutuo, economía del don, solidaridad, tolerancia, empatía, amor incondicional, fortaleza, perseverancia, desapego, … la lista es infinita, y los espejos que encontramos en esta experiencia nos hace crecer como nunca lo hemos hecho.

De igual forma, estamos buscando a una persona que desee durante una temporada larga comprometerse con el cuidado de la huerta. Vamos a empezar a poner fuerzas en ella y necesitamos a un responsable que pueda dirigirla y coordinarla.

También estamos buscando a alguien manitas que desee hacerse cargo del departamento de mantenimiento. En O Couso siempre pasan mil cosas y estamos buscando a alguien que nos ayude a poner en orden todas esas incertezas que siempre nos acompañan.

Si sientes la llamada de comprometerte más aún con el proyecto, serás bienvenido. Por favor, escríbenos a info@dharana.org explicando tu disponibilidad y compromiso. Gracias de corazón.

Un año de travesía para seguir materializando el sueño

Boceto de la futura Escuela Dharana

«Tu hogar no es donde naciste; el hogar es donde todos tus intentos de escapar, cesan». Naguib Mahfouz

Hace un año hicimos un llamado para crear un grupo simiente que pretendía cocrear la Escuela en su triple vertiente: una Escuela Preparatoria donde la persona pudiera aproximarse a sus dones y talentos (aquello que nos conecta con nuestro Ser Esencial); una Escuela Media donde construir un puente entre la vida manifestada y la vida interior, aún por manifestar; y una Escuela Avanzada donde afianzar el sentir interior en la vida exterior mediante la meditación, el estudio y el servicio grupal. Después de un año de duro trabajo y duras pruebas, se creó un pequeño grupo con dos vertientes de trabajo.

El primer grupo creado ha sido el constructor. La arquitecta Paula facilitó los trabajos de creación de la Escuela y sus edificios. Coordinó y proyectó, junto con la supervisión de los miembros del patronato de la fundación, al resto del grupo compuesto por Franco, Eloy, Daniel, Martín y Víctor. Seis profesionales de la arquitectura han dado forma a un primer proyecto que ha servido de base para presentar hoy mismo al concello de Samos el Proyecto Básico de arquitectura. Si el ayuntamiento está de acuerdo con la propuesta, empezaremos a trabajar en el Proyecto de Ejecución con la esperanza de poder empezar las obras a continuación.

Por otro lado, se creó un segundo grupo que durante los próximos años cocreará toda la pedagogía de esta compleja propuesta. Sus coordinadores y facilitadores son Mayte y Javier, doctores en Estudios Culturales y en Antropología respectivamente, que disponen de algo de trayectoria en los asuntos que les compete. Su labor, más allá de supervisar la construcción material de la Escuela, tendrá que ver con los aspectos pedagógicos, filosóficos y espirituales de la misma.

La idea de crear una escuela diferente, basada en la experiencia interior y en la revelación de la consciencia en su más amplia manifestación desde una simplicidad pedagógica y una propuesta sencilla pero contundente, será el reto de los próximos años. Su trabajo será de magnetizar esta idea para que se manifieste y se plasme en la realidad. Por lo tanto, será un trabajo triple: un trabajo silencioso, de meditación creativa y magnetizadora para provocar las fuerzas que deberán empujar el proyecto. Será un trabajo de estudio concienzudo para crear la pedagogía necesaria y un trabajo de servicio desde el cual buscar los recursos necesarios, humanos y materiales, para que toda la idea se plasme en su conjunto.

Por eso queríamos compartir estas noticias con agradecimiento y gozo en el alma. De alguna manera, todo el esfuerzo de este año ha culminado con unos resultados que servirán de base para seguir construyendo el sueño grupal desde la aplicada ciencia del servicio. En este primer ciclo de siete años podemos decir que la casa de acogida está prácticamente terminada y en este segundo ciclo que empieza a continuación, profundizaremos y construiremos la futura Escuela en su parte material e intangible. Lo haremos despacio, sin prisa, porque queremos crear una propuesta firme, que resista los envites de los tiempos y que soporte una educación renovada, original y adaptada a esta nueva era que se presenta. Un tiempo nuevo requiere de unas ideas nuevas, una visión precisa y una guía para afrontar los retos del futuro.

Terminado y consolidado el proyecto de Escuela, empezaremos a trabajar durante el siguiente septenio en la consolidación de una comunidad integral, capaz de asumir los retos de la convivencia y los retos de las rectas relaciones humanas desde el trabajo grupal. La comunidad aspirará a ser un hogar donde cesen todos los intentos de escapar, un lugar donde el corazón esté alineado con la mente y juntos se pongan a trabajar en hacer de un mundo bueno, un mundo mejor.

Nos equivocaremos, tropezaremos, pero dejaremos de huir y asumiremos nuestro compromiso y responsabilidad en hacer las cosas lo mejor que podamos. Ese es nuestro reto. Este es nuestro sueño colectivo. A eso hemos sido invitados. Un año después, estamos de celebración. Ahora, a por los siguientes retos.

Despertando en la naturaleza

Todo sendero de la vida profunda, todo sendero trascendental, está regido por la ley del servicio, una ley donde los seres humanos ascienden del estado de consciencia homo-animal al de la consciencia espiritual. La naturaleza es nuestro mayor referente espiritual porque nos conecta directamente con la vida. La vida es como un sol radiante que da luz y calor sin esperar nada a cambio. La vida, el sol, la propia existencia misteriosa en la que nos envolvemos es un gran ejemplo de generosidad. Nosotros queremos envolvernos en esa generosidad y expandirla, ofreciendo a otros este hermoso espacio construido por todos para que puedan igualmente llenarse de la gracia del don, de la gracia del regalo, de la gracia sublime del compartir. Es por ello que este próximo fin de semana queremos invitarte a que compartas con nosotros esta primera experiencia intencional atendida bajo la economía del don. Este primer retiro en O Couso, facilitado por nuestras queridas Laura (cofundadora del proyecto), Erica y Manu pretende envolvernos en lo trascendente desde lo sencillo, lo humilde y la grandeza de la propia Naturaleza. Estáis todos invitados a penetrar en el sendero de la vida profunda. ¡Os esperamos!

 

LA SIEMBRA DEL LAUREL

Laurel sembrado en una de las cabañas de la futura comunidad del Espíritu Libre

«Dentro de 700 años, el laurel reverdecerá», Guillaume Bélibaste

Hace siete años plantamos un pequeño laurel junto a la casa de Acogida, nuestro pequeño y humilde hospital de peregrinos. Hace unas semanas plantamos uno junto a la cabaña, en la futura y pequeña comunidad Simorg. En los próximos días, cerca de la fecha del solsticio y de la celebración de San Juan, plantaremos otro laurel en los terrenos de la futura Escuela, una escuela nacida del espíritu libre, de la mano de la fraternidad del Espíritu Libre. Es un acto simbólico que tiene que ver con la memoria colectiva de las herejías que durante todas las épocas han ido apareciendo y desapareciendo.

Una de estas herejías fue la cátara. En el año 1321, el último cátaro, el último perfecto, el último bon home, fue quemado en la hoguera por la Inquisición. Guillaume de Belibaste, ardiendo en el fuego, gritó: “En 700 años el Laurel reverdecerá y los cátaros volveremos a la tierra”. Para los cátaros, el laurel era el símbolo sagrado del amor más puro. Cuando los inquisidores aplicaban la sentencia de muerte, los mártires decían antes de morir: “El laurel se ha marchitado. El puro amor se apaga…”

Este año de 2021 se cumplen 700 años de la profecía y este año, muchos seres están llamados al despertar, al recordar, al reconocer, a volver a empezar. El catarismo fue un movimiento considerado herético en la Edad Media. Sus ideas sobre el bien y el mal, las creencias en la reminiscencia o la reencarnación y el hecho de que las mujeres pudieran acceder al sacerdocio desencadenó su exterminio. La profecía de Bélibaste aseguraba que tras siete siglos los cátaros volverían. ¿Ha llegado el momento?

La herejía siempre ha retornado con uno u otro nombre. El hereje es el que elige, el que desde su corazón accede a la escuela o al conocimiento de su elección. Normalmente está en desacuerdo con las costumbres, creencias y tendencias establecidas. La herejía de todos los tiempos siempre fue avanzada en pensamiento y libertad, por eso ese gran esfuerzo por ser aniquilados, quemados, eliminados. Ahora estamos viviendo un tiempo donde pensar diferente, ser diferente, se está convirtiendo en una nueva herejía.

Por ello, os invitamos, hoy día del solsticio, a todos aquellos que os consideréis incomparables, herejes por pensar de forma diferente, setecientos años después, bajo el aplomo de la hoguera de San Juan y del Solsticio, a sembrar un laurel allí donde estéis, como símbolo de que el amor puro reverdecerá. Os invitamos a que en todos vuestros corazones renazca esa llama de luz y amor, para que el poder de la buena voluntad al bien restablezcan el plan en la Tierra. Sembrad, simbólicamente, un laurel para recordaros la necesaria urgencia de actuar, de hacer el bien y de proclamar una y otra vez la necesidad de amor puro. Que así sea por siempre, y que el laurel reverdezca una y otra vez en los corazones humanos. Llenemos el mundo de laureles, hagamos que el Grial vuelva a expandir su poder de paz e inclusión universal.

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Construyendo con el Arte Real

 
Están siendo unos días intensos de mucho trabajo con los arquitectos soñando la futura Escuela. Franco Anesi es el arquitecto italiano que se está encargando de la parte simbólica, la geometría sagrada, los arquetipos y el significado profundo del edificio trino. Paula es experta en bioconstrucción y aportará la parte humanista y ecológica al proyecto. Y todo ello coordinado con la inestimable ayuda de Mayte y Javier, andamos cocreando un futuro espacio de inspiración para el nuevo mundo, un modelo pedagógico que pretende sacudir las consciencias y agitarlas suavemente desde lo más profundo.
En la foto que se acompaña se pueden ver algunos progresos en los planos de la futura Escuela. Está siendo muy emocionante el trabajo con la arquitecta que ha venido expresamente a estar con nosotros hasta que terminemos todo el trabajo creativo. Seguimos avanzando en la idea de la futura Escuela de Dones y Talentos, Escuela de Meditación, Estudio y Servicio… Escuela de Misterios… esperando que pronto se materialice… 
Nunca sabemos a ciencia cierta el precio o el valor de un sueño. Los sueños están ahí, como nubes que flotan en un cielo infinito. Algunas pueden ser atrapadas, otras se diluyen a medida que transcurre el día de nuestras vidas. Pero hay sueños que son diferentes, que no nos pertenecen, que forman parte de un arquetipo diseñado e inspirado para hacer progresar la humanidad. Son sueños colectivos, grupales, diríamos que pertenecen a otra dimensión y que solo pueden ser asumidos como propios cuando de alguna manera entendemos su lenguaje.
Estos días de intenso trabajo nos preguntábamos qué es aquello que hace que tanto trabajo, esfuerzo y sacrificio tenga el poder de movilizar nuestras vidas. No es algo propio, algo que venga de nuestro interior. Es algo que nace de nuestro inconsciente colectivo, es algo que viene de algún lugar más allá de nuestra mente. Son esas enseñanzas secretas de todos los tiempos, son todas aquellas sabidurías acumuladas generación tras generación. Son aquellos arquetipos que se transmitieron entre sabios, entre ilustres personas que deambularon por lugares e infinitos paisajes. Nos gustaría poder explorar todos aquellos sueños que de alguna manera llegaron a nosotros. Nos gustaría poder abrazar todo aquello que alguna vez fue dibujado en los albores de los tiempos.
Estos días han sido totalmente intensos. Hemos podido albergar dentro de nuestros corazones el sueño colectivo. Aquello que nos mueve y nos conmueve hacia el sueño grupal. La arquitecta, emocionada por la idea de colaborar en la construcción de un lugar tan especial, se encerraba en la pequeña caravana para trabajar profundamente. Y desde allí tejía esos sueños. Nosotros la acompañamos durante todo el proceso creador. Le vamos indicando las notas clave, los pensamientos simientes que nacen intuitivamente en nuestras meditaciones. Todo aquello que pertenece al mundo del símbolo y el arquetipo se va manifestando poco a poco en la construcción de un edificio que pertenece al arte de la construcción material. Esto tiene sus propias formas y sus propios contenidos, pero hay un arte mayor, que tiene que ver con el espíritu de todas las cosas y que a veces es llamado el Arte Real.
Es el arte de los arquitectos y constructores que van más allá de las visiones materiales y que pueden absorber dentro de sí todo aquello que tiene que ver con lo sagrado, lo oculto, lo intangible. El Arte Real está compuesto por un lenguaje desconocido. Algunos lo llaman el lenguaje verde. El lenguaje de los pájaros o incluso el lenguaje simbólico que los maestros conocían desde tiempos inmemoriales. Ese lenguaje no puede ser descifrado por cualquiera. Hay unos códigos ocultos, hay unas formas, unas líneas, unas curvas que deben ser conocidas para poder crear un edificio que nos hable.
Simbólicamente, desde lo más profundo del ser, ese lenguaje que los constructores de espacios sagrados conocen, debe ser y debe continuar oculto. Y manifestado al mismo tiempo para todos aquellos que puedan descifrar sus claves. Hay algo de mágico en todo ello. Podemos recoger los números sagrados, las notas musicales e incluso la luz y los colores. Y podemos con ello comunicar un conocimiento profundo e insondable que traspasa toda barrera tangible.
El Arte Real es conocido por aquellos que pueden albergar dentro de sí una forma distinta de conocer y expresar la vida, de profundizar en la existencia envolvente. El lenguaje simbólico ha sido transmitido para que podamos interrogarnos generación a generación, sobre todo aquello que pertenece al mundo arquetípico, al mundo de los sueños, el mundo de las imágenes, el mundo de los preceptos. En definitiva, el mundo del verbo que se hace carne. Un mundo que nos capacita para entender la existencia humana y que nos obliga a interrogarnos sobre la misma.
El arte real nos permite construir un doble edificio. Un edificio material y un edificio simbólico, espiritual. Un edificio de cuerpo y con alma. Un lugar donde mucha gente podrá retirarse, no solo para disfrutar de un tiempo de descanso, sino también para conectar con el mundo de los sueños, con el mundo abstracto, con el mundo que se manifestará en el futuro, el mundo de las almas vivas, el mundo arquetípico.
El poder del verbo y de la palabra, el poder del logos, del nous, será el poder del espíritu que se manifestará en cada una de esas piedras. Por ello, todo eso que estamos haciendo ahora con este doble sentido material y espiritual, debe albergar dentro de sí un código que despierte en el ser humano que se aproxime a este lugar un alto grado de percepción, de compromiso y de cambio. No estamos haciendo un edificio de piedra, sino de roca viva que permita la transmutación interior de todo el que lo abrace.

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Séptimo aniversario

Primeros días en O Couso

 

Hoy hace siete años tres locos ilusionados iniciaban un proyecto visionario. Los vecinos y vecinas dudaban, flipaban y todavía no entienden. Los que hemos tenido la suerte de descubriros y de compartir parte de estos años hemos sido tocados. La magia de o Couso toca, a algún nivel, en alguna dimensión… ¡pero no tengo duda de que toca y transforma! He visto más de un «milagro» inexplicable en este espacio físico y virtual que habéis ido creando y tejiendo. Nos unen lazos no visibles a los que hemos sido tocados por esta magia. Hay dificultades … y muchas, momentos de tristeza, dolor rollos, desencuentros …. nadie dijo que el trayecto sería fácil. ¡Y con todo ello, el proyecto sigue siendo mágico … y enamora a algunos de los que nos acercamos!  ¡¡¡¡Disfrutad mucho!!!! Un súper abrazo… M.

Hoy recibíamos estas bonitas letras de una amiga del alma que llegó hace siete años a este lugar casi de paso, y ya se quedó para siempre en nuestros corazones. Su hermoso testimonio forma parte de esa argamasa que ha hecho crecer este sitio, de ese lazo místico que se ha ido tejiendo entre unos y otros, de esa magia constante, sanadora, imprescindible. Hemos crecido gracias a la levadura de todas esas personas que han hecho de este espacio un milagroso lugar. Casi no tenemos palabras para poder expresar con efectiva claridad todo aquello que ahora nos bulle. Tampoco tenemos palabras para todos aquellos que se fueron y nunca más volvieron. Esos son especialmente los que más llevamos dentro, por la tristeza, por el ardor de no haber sabido cuidar de todos ellos, por no haber sabido atender con mayor amor a todos aquellos que vinieron para enseñarnos grandes lecciones y se fueron para siempre.

Después de haber conocido esta experiencia, la vida nos ha transformado, nos ha dado una visión diferente, y nos ha permitido crear lazos infinitos con cientos de personas que van y vienen, pero que siempre están aquí, dentro de nosotros. Estamos hablando de una comunidad no residente, de una comunidad viva que se expresa en este lugar y que está presente en todas nuestras meditaciones, en cada una de las piedras levantadas entre todos. Una comunidad de ética viviente que ha crecido y se ha expandido, y que en estos meses, empezará a recoger algunos de sus frutos.

Para celebrar tan hermoso aniversario, esta mañana nos levantábamos temprano para empezar una larga meditación de tres horas en la pequeña ermita. A las seis de la mañana ya estábamos allí practicando el noble arte del silencio. Así estuvimos todo el día, a sabiendas de la importancia del cierre de este primer ciclo y la apertura del siguiente, la necesidad de honrar a todos aquellos que han  pasado  por aquí, todo el dolor, pero también toda la alegría derramada entre todos. Tres proyectos y siete años para cada uno de ellos. Terminamos la parte tosca y material, la reconstrucción de la casa de acogida, ahora ya con su fuego dentro y su calor conservado. Siete años muy duros, viviendo primero en caravanas y luego en pequeñas cabañas de madera sin ningún tipo de lujos o comodidades. Toda una prueba iniciática que nos ha dotado de cierta calma interior, de cierto anhelo para seguir adelante.

Y ahora el nuevo reto, siete años por delante para cocrear la parte vital del proyecto, la parte anímica, la parte etérica. Centraremos nuestras fuerzas en la creación del Jardín, la puesta en marcha de la Huerta y la construcción de la Escuela. Como símbolo de este cambio de edad, hoy hemos sembrado todo tipo de flores, árboles y productos de la huerta. Y mañana, acompañados de un reducido grupo de amigos, ritualizaremos este tránsito y celebraremos que el proyecto, siete años más tarde, sigue vivo y con mucha fuerza.

¿Qué ocurrirá a partir de ahora? Estamos trabajando con un grupo de arquitectos en la cocreación de la Escuela. Tendremos que buscar recursos para poder materializarla. Ese lugar ya reside en el plano etérico de esta finca, solo falta que lo milagroso permita que se manifieste. No dudes, si así lo sientes desde lo más profundo del corazón, en echarnos una mano para este segundo reto. Cada piedra conseguida es una prueba irrefutable de que estamos construyendo un nuevo mundo, un mundo milagroso.

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Anulación del encuentro Utópico y próximas actividades

 

Estimados amigos, 

Un año más, por motivos por todos conocidos, hemos decidido anular el encuentro utópico que teníamos programado para este año. Para nosotros es muy importante que este primer encuentro se realice en condiciones óptimas, y viendo que estando en marzo, la situación mundial no mejora y las dificultades de desplazamiento y movilidad siguen siendo inciertas a estas fechas, hemos decidido aplazar de nuevo este encuentro a una fecha indeterminada.

Desde la fundación seguiremos realizando los proyectos programados, como son la construcción de la futura Escuela de Dones y Talentos, de Meditación, Estudio y Servicio, en la cual están ya trabajando un grupo de arquitectos y un grupo de voluntarios, el grupo simiente escuela. También estamos trabajando en la rehabilitación de la casa de acogida, que ya está, en sus partes más fundamentales, totalmente operativa. 

Sentimos mucho este nuevo aplazamiento, deseosos de poder reanudar la actividad normal, pero también de poder hacerlo con seguridad y plena libertad. De cara a este año, teníamos acordado abrir la actividad normal a partir del 21 de marzo, pero dadas las circunstancias, seguiremos aún cerrados, aceptando visitas, solo previa autorización, y siempre dependiendo de la legalidad vigente o las circunstancias existentes. En resumen, estas serán las actividades que realizaremos y las plazas disponibles: 

MODALIDADES DE INTEGRACIÓN EN EL PROYECTO

COMUNIDAD SIMORG:

RESIDENTES TIEMPO COMPLETO: 20 HORAS SEMANALES

RESIDENTES MEDIO TIEMPO: 10 HORAS SEMANALES + DONATIVO

RESIDENTES SIN TIEMPO (PREVIA APROBACIÓN): 5 HORAS SEMANALES + DONATIVO

Servicios a la Comunidad, a la Escuela o a la Casa de Acogida.

Plazas ocupadas: 4

Plazas disponibles: 8

 

ESTUDIANTES

20 HORAS SEMANALES + DONATIVO

20 horas semanales en alguna experiencia o servicio a la Escuela.

Plazas disponibles: 7

 

VOLUNTARIADO

20 HORAS SEMANALES

Servicios a la Comunidad, a la Escuela o en la Casa de Acogida.

Plazas disponibles: 4

 

AMIGOS DE O COUSO

20 HORAS SEMANALES Y/O DONATIVO

Servicios a la Comunidad, a la Escuela o en la Casa de Acogida.

Plazas disponibles: 7

 

HUÉSPEDES

HUÉSPEDES: DONATIVO

Plazas disponibles: 2

Si deseas integrarte en alguna modalidad, por favor escribe una carta de motivación a acogida@dharana.org

 

Un abrazo sentido y gracias de corazón por vuestra comprensión. 

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