En nuestro interior habita una primavera invencible

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Estos días trabajando en los suelos del pequeño domo, futuro santuario para poder allí cantar y compartir… 

“En las profundidades del invierno finalmente aprendí que en mi interior habita un verano invencible”. Camus

El verdor y el frescor de los campos abiertos a las cinco y media de la mañana nos llenan de nostalgia. A esas horas, las extensas praderas están aún oscuras, pero se imaginan a cada lado, entre bosques y montañas. La primavera rejuvenece el espíritu y alegra los corazones. Nos levantamos tan de madrugada que aún no sabemos identificar si quien conduce nuestro vehículo es el pequeño “yo” o el verdadero Ser.

Tocamos a la puerta de la cabaña contigua. Ella ya está preparada. Despacio caminamos hacia la vieja ermita. Todas las mañanas y todas las tardes nos convertimos en auténticos ermitaños, habitantes del desierto espiritual, pobladores del misterio, como aquellos primeros anacoretas del desierto, como aquellos Padres de la Tebaida. No pudimos elegir un lugar más perfecto para crear una comunidad espiritual. Rodeados por dos imponentes castros celtas, bajo los pies del monte sagrado de Oribio. Un lugar donde ya hubiera un eremitorio, posiblemente consagrado en continuadas incursiones pasadas.

A las seis en punto suenan los tres golpes de mallete ritual en el cuenco que compramos en la India, en aquellos viajes donde la meditación cobraba un sentido diferente. Antes hemos encendido la vela, símbolo de la luz, representante de la vida que nos atraviesa, profundo arquetipo de todo aquello que representamos. La vela desvela e ilumina los secretos, alude inevitablemente a las estrellas de la bóveda celeste y nos recuerda cuando abandonamos la luminosidad del “paraíso” descandilados por los artificios e ilusión del fuego. Aquella mordida, aquella curiosidad por el conocimiento fugaz, nos arrebató la clara luz del saber. La vela está ahí para recordarnos la verdadera luz a la que debemos regresar, invocando todos los días la necesaria comunión con los mundos sutiles, con la vida superior del alma.

Desde las seis hasta las ocho y media permanecemos en profundo silencio, en profundo encuentro con nosotros mismos. El entrenamiento forma parte de la experiencia de los 21 días. En el quinto día, hay una meditación mañanera que pretende, por un instante, incitarnos al reencuentro con las profundas fuentes que habitan en nosotros y donde reside la fuerza común que mueve a todas las cosas vivientes.

La experiencia nos conduce hacia una profunda paz. Terminamos el ritual con tres golpes en el cuenco indio, siguiendo así los antiguos rituales, apagando la luz de la vela y estrechando nuestros cuerpos con un sentido y cálido abrazo. El alma se apodera de nosotros, y esa experiencia compartida se convierte en una consciente y pocas veces expresada unidad con el Ser. En nuestro interior ya se ha sembrado la semilla que engendra en los corazones ese hermoso sentimiento de paz y nos confiere una profunda cualidad de bondad hacia toda la creación. Suspiramos profundamente agradecidos. Inspiramos y conspiramos a partir de ahora en la comunión, en la unidad, en la complicidad de sabernos uno.

Todos los días, antes de las actividades diarias, intentamos fomentar la siembra de la buena voluntad, de la paz interior, del encuentro con la unidad unificando nuestras mentes en un solo sonido, en una sola intención: la quietud, el silencio. Provoca en nosotros, o debería provocar, una alineación de todos nuestros “yoes”, esos que se acomodan en lo meramente físico, o en lo anímico, o en lo emocional, o en lo puramente intelectual. La meditación diaria nos provoca una reflexión: de todos esos yoes, esos que a veces se identifican con cosas, con lugares, con familias, con estatus o con naciones, ¿cuál de todos ellos somos nosotros?

De alguna forma nos damos cuenta en las meditaciones de la mañana y de la tarde que el Ser podría estar compuesto por diferentes yoes. Esto no es algo nuevo, Jung ya lo analizó. Incluso Gurdjeff o Krisnamurti lo llamaron la consciencia fragmentada. La ausencia de unidad en nosotros tiene que ver con la ausencia de unidad con el resto de la humanidad. No somos, en nuestro devenir diario, un “yo” unificado. Tenemos un cuerpo físico producto de la evolución humana acaecida durante millones de años, con todo el bagaje y herencia de todos nuestros ancestros. Pero además, tenemos estados de ánimo, emociones, pensamientos, inquietudes. Todos nuestro yoes están en conflicto permanente, excepto cuando en ellos reina el silencio forzado por la meditación, por la quietud. Entonces comprendemos el profundo significado del oasis que provoca la calma e integramos todas nuestras voces en una sola: la voz del silencio, tan poderosa, tan efervescente, tan misteriosa.

El sol calienta esta hermosa tierra en estos primeros días de abril. Las ramas de los castaños, robles y abedules empiezan a brotar. Los bosques de nuevo se tiñen de verde. Nacen las primeras florecillas. Las copas parecen albergar cientos de pajarillos que no hacen más que cantar que están ya hartos del invierno. Alegres, decoran las copas, pero también nuestras almas con su algarabía matutita. Este año parecen más contentos, quizás porque el aire, dada nuestra ausencia de actividad, es más puro y limpio. Miramos los pajarillos y nos preguntamos dónde están aquellos que deberán compartir todas estas experiencias con nosotros, ese alma del Simorg que deberá adumbrar algún día un ejemplar lugar para el nuevo mundo. Ojalá vengan pronto para compartir la unidad, para experimentar la quietud en este pequeño paraíso.

Las horas pasan tranquilas. Comemos en la hierba y cuidamos las simientes. Decoramos nuestras vidas, cada uno de nuestros minutos con un silencioso agradecimiento constante. Somos afortunados. Es el lujo de no tener patria y de vivir alejados de todo ruido. Es el lujo de sentirnos amantes de la tierra entera, del paraíso que reina en nuestro interior, de la unidad que experimentamos cada uno de los días con todos los seres sintientes. La unidad no es más que el producto de reconocer en nosotros lo que realmente somos. En estos días especiales de cuaresma impuesta, de silencio, de retiro colectivo, el Ser se expresa aún con mayor fuerza, la unidad de todo lo que somos fraterniza y se solidariza con toda la orbe existencial. En estos días, el Silencio se apodera de nuestras almas y nos incita a perseguir constantes el verdadero paraíso de la unidad.

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La vida en el campo. De la organización a la autarquía

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“Las aves hacen grandes círculos en el cielo de su libertad. ¿Cómo lo aprenden? Ellas caen, y cayendo, se les dan alas ‘. Rumi, poeta y filósofo

El sueño de todos los filósofos de la antigüedad, especialmente los de las escuelas griegas como los cínicos, los estoicos, los epicúreos o los pitagóricos era la de obtener algún tipo de autosostenibilidad o independencia, que junto a la autonomía o libertad y la ataraxia o imperturbabilidad configuran el ideal de la persona completa y madura. Llamaban autarquía a la forma en la que el sabio se relaciona con su medio y con su propia supervivencia. Practicando la autarquía y el ejercicio de la virtud el sabio era capaz de ser feliz.

Hacer las cosas por nosotros mismos es un nuevo sueño que nuestros antepasados resolvían magistralmente en la vida en el campo. Antes de que todo se complicara gracias a las mejoras técnicas y a la especialización del trabajo, nuestros abuelos o quizás nuestros bisabuelos, eran capaces de llevar una vida simple y sostenible. Podemos hacer las cosas por nosotros mismos o pagar a otros para que las hagan. Esa es la mayor diferencia entre nosotros y nuestros antepasados. Podemos decir que si somos nosotros los que hacemos las cosas estamos dentro de un modelo autárquico, mientras que, si pagamos a terceros, estamos dentro de una organización o sistema.

En O Couso, al igual que los antiguos sabios griegos, aspiramos a las tres características mencionadas al principio. De momento hemos conseguido cierta autonomía, lo que equivale a cierta libertad. Autonomía en cuanto al valor de la tierra y su posesión. Al no existir la propiedad privada entre nosotros, hemos conseguido al mismo tiempo no depender de hipotecas o alquileres. Tampoco dependemos de compañías de luz o de agua, ya que la electricidad la obtenemos directamente del sol y el agua de la tierra.

Gracias a nuestro particular estilo de vida y especialmente a muchas caídas que nos han hecho aprender, también hemos obtenido cierta ataraxia. Tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación con el alma, la razón y los sentimientos que nos albergan y nos llevan, como proyecto, a cierta paz y sosiego, a cierta felicidad interior que nos ayuda, desde la fortaleza de la experiencia y el compartir, a explorar nuevos caminos y posibilidades.

El siguiente reto es la autarquía. Sabemos que no existe la autosostenibilidad pura, que siempre vamos a depender de terceros, pero a partir del séptimo año, nuestro objetivo será centrar todas nuestras fuerzas en perseguir el ideal de autarquía. Hemos aprendido casi todos los oficios que hacen falta para sobrevivir en el campo. Sabemos algo de agricultura, sabemos algo de fontanería, de electricidad, de albañilería, de carpintería, de acogida y relaciones humanas, de rituales, de visiones, de sueños… Hemos aprendido a hacer casi de todo en tan solo cinco años de entrenamiento. Hemos construido nuestras propias pequeñas viviendas, estamos desarrollando modelos de hogar autosuficientes que liberen al individuo de las cargas que la organización social impone. Al no estar sometidos al yugo de esas cargas, nuestro tiempo lo dedicamos a la acogida, a mantener una despierta exigencia en cuanto a disponer de un alto grado de integridad personal y buscar en la experiencia el mejorarnos todos los días.

El entorno es paradisíaco y no podemos pedir mucho más, excepto fuerzas y apoyos para seguir ayudando a todos los que vienen, para seguir haciendo pedagogía de que otro mundo es posible, para poder seguir inspirando a unos y a otros y hacer de este lugar una auténtica escuela de aprendizaje humano y espiritual. Estamos creando un diseño revolucionario de la convivencia grupal para poder exportarlo a otros proyectos. La interiorización grupal e individual, el estudio, el servicio, el apoyo mutuo y cooperación, la simplicidad voluntaria, el decrecimiento, la economía del don, la no propiedad privada y sí la privacidad, la emancipación, la autarquía como autosuficiencia, la ataraxia como búsqueda de tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad, la autonomía y libertad, la felicidad, la cooperación con la naturaleza, la ecología, la sostenibilidad y el ahimsa como concepto de paz integral donde insistimos en la necesidad de no agresión a los seres sintientes, a nosotros mismos o al entorno, son solo algunos de los valores que intentamos compartir. En definitiva, como dicen en la comunidad de Findhorn, si no es divertido, no es sostenible, y todo lo que sea viajar hacia ese delicado equilibrio, debe hacernos felices y divertidos.

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Cuando la utopía de un mundo mejor es posible

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¿Buscas fundamento y propósito para tu vida? ¿Anhelas sabiduría y compañeros para compartir tu viaje experimental? ¿Estás dispuesto a ser sacudido y cambiado desde tus propios fundamentos? Estas son preguntas difíciles de contestar y resulta difícil poder dar respuesta desde nuestra vida ordinaria. De ahí la necesidad, a veces, de investir nuestra experiencia vital dentro de contextos que sean capaces de hacernos contemplar desde otra visión la oportunidad que se nos presenta. Esos contextos, tanto en la ciudad como en el campo, cada vez son más generalizados. Son lugares de poder, de fuerza, que nos ayudan a despertar a una nueva consciencia y forma de ver la vida.

En O Couso estamos haciendo un gran esfuerzo para dotar a este lugar de fuerza suficiente para que pueda sacudir nuestras vidas interiores y con ello, crear la transformación radical que el mundo necesita con urgencia. Los problemas mundiales, especialmente los referentes a la ecología, las guerras y las migraciones debido a la extrema pobreza y la escasez, requieren cada vez mayores respuestas, pero sobre todo, la visión de un nuevo mundo posible, sostenible y de futuro para las próximas generaciones. ¿Cómo estamos llevando a cabo, desde nuestro proyecto, esa aportación necesaria para esa nueva visión?

En la parte material hemos conseguido varios hitos que deberán servir de inspiración para una humanidad futura. Estos hitos son los siguientes:

  1. Hemos conseguido ser autosuficientes energéticamente. Nuestra instalación de energías renovables nos ha dado suficiente energía durante los cinco años que llevamos experimentando con el sol y el viento. Aspiramos a la misma autosuficiencia con respecto a la movilidad mediante vehículos ecológicos.
  2. Tenemos, gracias a un profundo manantial, autosuficiencia de agua pura y cristalina todos los días del año.
  3. Hemos conseguido reducir la jornada de trabajo de ocho a tres o cuatro horas al día, transformando el trabajo en una actividad comunitaria, lúdica y compartida. Esto nos permite dedicar el resto del día a la práctica y persecución de nuestros dones y talentos personales.
  4. Hemos conseguido relacionarnos bajo la economía del don, sin mercantilizar el proyecto ni las actividades que aquí realizamos, bajo el lema “deja lo que puedas y coge lo que necesites”. Con ello estamos consiguiendo romper con uno de los mayores problemas de nuestra humanidad: la avaricia y el egoísmo.
  5. Hemos conseguido mantener un lugar alejado del maltrato animal gracias a nuestra dieta vegetariana y gracias a la ausencia de drogas, alcohol y tabaco. Con ello conseguimos tener cuerpos sanos y fuertes capaces de sintonizar con el entorno natural sin agredirlo ni dañarlo.
  6. Estamos consiguiendo tener una vivienda digna bajos los auspicios de la simplicidad voluntaria y la austeridad de las cosas donde se prima la privacidad del individuo en espacios suficientes, útiles, acogedores y pragmáticos.
  7. Hemos conseguido abolir la propiedad privada, alejando de nuestras vidas la necesidad de especular sobre la tierra y tener que trabajar duramente para sostenerla. Con ello hemos conseguido no hipotecar nuestras vidas para siempre y disponer con ello de mayor libertad. Esto nos permite elegir libremente si deseamos estar o no en este lugar, sin ataduras.
  8. Estamos trabajando para conseguir en un futuro la autosuficiencia alimentaria gracias al cultivo de una huerta ecológica no basada en la producción sino en la consciencia de los alimentos desde una metodología holística y un nuevo paradigma.
  9. Hemos conseguido que los miembros que habitan el proyecto no tengan que pagar ningún tipo de alquiler o cuota de permanencia. Gracias a ello, podemos hacer una mejor gestión de los recursos individuales bajo la tutela de nuestra consciencia y generosidad individual y colectiva.
  10. Hemos conseguido disponer de más tiempo libre, el cual podemos compartir de forma individual o grupal según nuestras necesidades. La vida tranquila, viviendo despacio, siguiendo la filosofía “slow”, es posible.
  11. Hemos conseguido vivir en un entorno natural, rodeados de ríos, bosques y montañas, con el propósito de respetar y proteger la belleza que nos rodea, potenciando su conservación y cuidado.
  12. Hemos conseguido tener nuestras puertas abiertas para compartir este lugar inspirador con todos aquellos que deseen experimentar este hermoso proyecto. Disponemos de una casa de acogida abierta y gratuita donde poder recibir y atender a todo el que nos visite sin esperar nada a cambio y sin que el dinero sea un obstáculo para ello.

Todo esto está siendo conseguido gracias a los valores del apoyo mutuo, la cooperación, la simplicidad voluntaria, la consciencia sobre el decrecimiento y la voluntad de crear un espacio armónico con la naturaleza desde los principios de una nueva ética y una nueva consciencia. Nos sentimos orgullosos de saber que todo este nuevo paradigma podrá servir de referente a las futuras generaciones que deseen experimentar un nuevo sentido de vida grupal, libre y fraterna. Gracias de todo corazón a aquellos que lo hacen posible.

 

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Reconstruyendo las relaciones humanas

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De nuevo una semana de experiencia cargada de emoción, de alegría, de compartir, de fraternidad, de belleza, de color, de primavera. Llegó gente nueva pero también amigos que nos apoyan desde siempre. De lugares tan lejanos como Chile o Francia y desde toda la piel de toro de nuestro país. Más de veinte personas compartiendo a pesar del frío y de la lluvia. A pesar de las dificultades, a pesar de los retos diarios, hemos sido capaces de bucear en los principios del proyecto, en restablecer correctas relaciones humanas, en elevar la mirada y el pensamiento para reflexionar sobre la vida profunda.

Empezamos la semana de experiencia con un círculo de sabiduría hablando sobre el egoísmo y la tolerancia. Un grupo de jóvenes amigos llegados de Madrid sentían curiosidad por saber cómo era posible que este lugar estuviera siempre abierto a todo tipo de personas, todas diferentes, todas de origen distinto, todas tan complejas en sus grados y condiciones. Lo cierto es que la tolerancia, junto a la libertad individual, la fraternidad y sororidad, y la siempre trabajosa igualdad hacen que en este lugar se conjugue la magia y el milagro de lo humano, de lo más profundamente humano. Con sus cosas buenas, con sus proyectos errantes, con sus visiones y esperanzas. La raza humana unida por una visión de cooperación, de solidaridad. Cueste lo que cueste.

Antes de que llegara al frío y la lluvia tuvimos tiempo de hacer bonitas excursiones por el privilegiado entorno que nos rodea. La sierra del Courel donde estamos insertados es una impresionante atalaya desde la cual divisar el mundo natural en toda su maravillosa majestuosidad. Aquí, en las montañas, junto a bosques y ríos completamente teñidos de verde, la naturaleza se expresa de forma radiante y extensa. Somos afortunados por poder disfrutarla, protegerla y cuidarla.

Estrenamos, gracias al esfuerzo de cientos de voluntarios que con sus aportaciones contribuyen al proyecto, el hasta ahora llamado “patio”. Improvisamos una comida bajo el nuevo tejado y la verdad es que la sensación no pudo ser mejor. Nos dimos cuenta de todo lo que hemos avanzado gracias a la solidaridad y entrega de muchos, y también, al mismo tiempo, nos dábamos cuenta de todo lo que nos quedaba por hacer. Pero irradiamos optimismo, fortuna, gratitud.

Por la noche hubo música, por el día calor, cuidado, alegría. Nos cuesta mucho olvidar todo lo que se teje en cada relación humana, en cada abrazo, en cada gesto. De eso trata este experimento. No es reconstruir una casa, es reconstruir las relaciones humanas, las correctas relaciones humanas. No es tener prisa, nunca más, con prisa. Es simplemente gozar de la ternura de una mirada, de esa sopa caliente que llega a tiempo, de esa luz que de repente ilumina una nueva estancia, de ese aprendizaje continuo entre todos. Es la felicidad, aquí y ahora, cuando los corazones se unen aunque tan sólo sea por un instante. Es la risa, la esperanza, la fe. También es el clamor y el deseo por sentirnos amados. Y esa siempre postura firme ante los avatares, ante los retos, ante la incomprensión.

No podemos estar más agradecidos por este sempiterno regalo que es el calor humano. Nos arrodillamos humildemente ante la grandeza humana, ante el esfuerzo por retomar el pulso a los tiempos que corren. Nuestro mayor agradecimiento a la naturaleza que nos acoge, a la huerta que nos alimenta, al bosque que nos protege, a cada piedra que sostiene este trabajo de servicio y amor. Seguiremos reconstruyendo afanosamente los valores y principios que nunca debieron abandonarnos. Seguiremos recordando una y otra vez la urgencia de actuar en fraterna amistad.

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Experiencia de Semana Santa en O Couso

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Como todos los años, la Semana Santa es una excusa perfecta para empezar nuestra andadura anual de compartir y emprender aventuras juntos. Este año se presenta hermoso y diferente. Acabamos de cumplir cinco años y la parte material del proyecto, en su primera fase de reconstrucción de la casa de acogida, está muy avanzada. Pensamos que en dos años más esta primera fase estará totalmente terminada y podremos dedicar más tiempo a la futura Escuela de Dones y Talentos y al Jardín, proyectos que pretenden potenciar la natural belleza del lugar en un ambiente de especial delicadeza armónica. Queremos inspirar y la belleza, el orden y el cuidado de unos y otros es muy inspirador.

Como siempre, las mañanas las dedicaremos al cultivo del compartir grupal mediante el trabajo colectivo y consciente. Se organizarán grupos de trabajo donde tomar consciencia en lo que se hace desde una visión colectiva, la cual será la prioridad de la experiencia. Las tardes serán para compartir nuestros dones y talentos, para realizar excursiones por entornos privilegiados y para ritualizar todo aquello que la vida ordinaria nos ofrece para potenciar la vida extraordinaria de la actividad grupal.

Como siempre, O Couso permitirá compartir la inspiración grupal, añadir a nuestros dones conocimientos, experiencias y vivencias únicas e irrepetibles. Cada grupo forma un egregor diferente, un conocimiento y aprendizaje distinto. Cada semana de experiencia es única e irrepetible porque la suma de personas que la componen crean un espíritu heterogéneo y holístico que da vida y color al momento.

Este año disponemos de un nuevo espacio: el patio. Gracias al esfuerzo grupal del año pasado, hemos conseguido poner un gran tejado en todo aquello que antes llamábamos patio y que ahora se ha integrado completamente en la casa. Tenemos toda la semana para decorarlo, ponerlo bonito y prepararlo para futuras actuaciones. Haremos yoga, podremos hacer pequeños e improvisados conciertos de música y seguro que surgirán actividades según vayamos compartiendo nuestros dones y talentos. La meditación, el silencio y la introspección en todo lo que hagamos nos guiará por dentro, creando un ciclo de energías que nos ayudarán a volver a nuestros lugares renovados y con fuerza.

Si quieres vivir un tiempo único en comunidad, con una dieta diferente, un compartir diferente y unos ideales cargados de valores no dudes en venir un año más. ¿Qué nos deparará esta experiencia?

Si tienes ganas de acompañarnos este año, por favor, envíanos un mail a info@dharana.org

Si no puedes venir pero quieres seguir apoyando nuestro trabajo inspirador puedes hacerlo aquí:

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Quinto aniversario. Persistimos…

 

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Primer grupo de voluntarios hace cinco años…

“El mundo se ha vuelto demasiado peligroso para cualquier cosa que no sea una utopía”.  John R. Piatt

In Memorian Antonio el “Alquimista”, guía y mentor…

El día doce de marzo hará cinco años que unos jóvenes ingenuos y decididos emprendieron la aventura de intentar recrear en la tierra un trozo de cielo. Desde ese primer día en el que pudimos desembarcar en las tierras de O Couso, apenas cuatro hectáreas de terreno en un paraje inhóspito rodeado de bosques y montañas, muchos amigos se unieron con ilusión a un proyecto que pretendía, de forma modesta, crear un nuevo paradigma utópico, alternativo y de convivencia armónica. Desde esos primeros días en los que teníamos que dormir en modestas caravanas cedidas por amigos hasta el día de hoy han pasado muchas cosas.

Los primeros años fueron muy duros. Nos enfrentamos casi sin recursos ni medios a un entorno hostil, desconocido. Teníamos ante nosotros una ruina que pretendíamos reconstruir piedra a piedra con nuestras manos. La idea era repetir la hazaña del humilde Francisco de Asís: reconstruir el espíritu de los tiempos con el ejemplo de la humildad, el trabajo grupal y el cariño compartido. Por eso empezamos la reconstrucción en la pequeña ermita, aún cuando no teníamos ni luz ni agua ni conocimientos sobre nada. El poder tener al menos un lugar de retiro, de recogimiento, de interiorización donde imaginar el resto de la gran obra nos seducía y nos atrajo. Allí hicimos nuestras primeras meditaciones, nuestros primeros acuerdos y desde allí buscamos la magia que debería ayudarnos a seguir adelante. Aún guardamos vivos los recuerdos del frío helado en los inviernos que nos acecharían con crudeza extrema. Aún recordamos el momento en el que pasamos nuestras primeras Navidades rodeados de amigos que se congelaban al ritmo de la celebración improvisada en la gran ruina.

Pero poco a poco, a pesar de las calamidades y los esfuerzos, a pesar de las crisis personales y grupales, persistimos. Nuestra guía era la fe y la esperanza que empujaban nuestros corazones a seguir adelante. Así hasta que conseguimos nuestra primera habitación, nuestra primera ventana, nuestro primer tejado, nuestra primera puerta, nuestro primer reguero de agua, nuestra primera estufa, nuestras primeras sillas y mesas y luego sillones, nuestra primera chimenea y el primer grifo y la primera ducha y el primer lavabo y la luz… por fin la luz…

Cinco años es casi toda una vida en un esfuerzo titánico como es el trabajo en comunidad. Podemos decir que la persistencia concienzuda del trabajo colectivo ha provocado que el proyecto perviva, siga vivo y siga palpitando en nuestros corazones. Podemos decir que O Couso ha sobrevivido a todo tipo de avatares y sus gentes, presentes o no en el lugar, han logrado desde el lazo místico llevar el calor de los corazones hasta lo más alto. Se ha creado una llama inmortal, un punto de luz en un planeta que merece ser cuidado desde la atención y la vigilia, desde nuevos paradigmas que profundicen en la cocreación con la naturaleza, en el apoyo mutuo, en la cooperación entre iguales, entre personas libres y fraternas. Este mundo bueno merece potenciar la belleza entre lo posible y lo imposible como lazos que unen puentes indestructibles. Este mundo bueno merece ser mejor cada día con el esfuerzo continuado de todos… Por eso persistimos…

Mañana cumplimos cinco años y lo celebraremos con una humilde comida, congregados ante el fuego y la llama de nuestros corazones. Estás invitado a unirte, en lo tangible o desde lo intangible, a esta nueva fiesta. Celebraremos la unión, la persistencia, el coraje, la valentía, la posibilidad de equivocarnos, de levantarnos una y otra vez, nuestras contradicciones y paradojas, nuestros errores y aciertos… Persistimos un año más ante el reto de experimentar la vida de forma intensa y única, agradecidos de corazón a todos los que habéis hecho posible este sueño que ya es vuestro, y de todos. Gracias sinceras almas bellas por seguir uniendo vuestros latidos al conspirar universal del amor. Gracias por hacer posible que la vida se manifieste en el plano humano de forma amable y sencilla.

Queremos mostrar un especial mensaje de agradecimiento a Antonio el Alquimista, el cual nos ha dejado recientemente. Sin su guía e intuición seguramente el proyecto nunca hubiera existido. Nos puso, desde su portal en el Camino, tras la pista de lo que ahora existe. Gracias por todo tu amor y cariño y gracias por iluminarnos ahora desde el otro lado. 

 

Gracias de corazón

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La casa de Acogida estos días de invierno con el tejado nuevo cofinanciado por todos…

Ayer terminó la campaña de cofinanciamiento del proyecto, y queríamos, además de dar las gracias a los más de setenta personas que nos habéis apoyado, recordar porqué estamos aquí y qué estamos haciendo. Como las palabras de agradecimiento siempre quedarán cortas, vamos a recordar qué somos y cuál es nuestra esencia y propósito…

Como muchos ya sabéis, el experimento que estamos llevando a cabo en O Couso quizás quiera ser una fórmula de futuro. Nuestro empeño en llamar a este incipiente experimento “comunidad integral” tiene que ver con algo que hemos observado en los últimos años. No queremos decantarnos hacia ningún tipo de ideología o creencia, sino más bien, queremos integrar todos los aspectos del ser humano de forma inclusiva, desde cualquier tipo de ideología, creencia o visión sobre la vida y el mundo. Es decir, no nos consideramos una comunidad espiritual, pero apostamos por integrar este aspecto de la vida humana en nuestra vida diaria mediante pequeños rituales y un trabajo interior personal y compartido. No somos una ecoaldea al uso, pero deseamos tener actitudes enfocadas en el respeto a la naturaleza y el medio donde nos encontramos, incluyendo los aspectos etnográficos del mismo. No tenemos ninguna ideología o creencia, pero sí creemos en la necesidad de prestar auxilio, esperanza y acción en un mundo que requiere de cierta urgencia. No somos una comunidad pasiva y encerrada en nosotros mismos, por eso también hablamos de comunidad abierta, dando protagonismo al visitante sin querer vampirizarlo o asaltarlo ofreciendo a cualquier precio soluciones a sus problemas. Simplemente nos limitamos a abrir nuestras puertas intentando hacer de la acogida uno de nuestros principales propósitos.

En cierta forma, queremos integrar a todo y a todos, de ahí que, más allá de una intención concreta, que es lo que el modelo actual ofrece, aspiramos a abrirnos al mundo integrando todas sus partes, todos sus matices, todas sus particularidades.

Estamos convencidos de que este modelo, de que esta nueva apuesta de comunidad integral, tiene sus propios riesgos, especialmente ante la filosofía de no cobrar por nuestras actividades o por nuestra acogida. Ante nosotros se abre el reto de que nuestro propio sistema pueda gestionarse y regularse a sí mismo. De momento lo estamos consiguiendo revolucionando el concepto de no-propiedad y de no comercialización con todo lo que allí ocurre. Un tiempo nuevo, un modelo nuevo, una estructura nueva para hacer frente a un mundo más tolerante, más integrado, en definitiva, más humano, más consciente e inspirador.

Así que gracias de corazón a todos los que han participado en la campaña de cofinanciación y gracias de corazón a todos los que habéis puesto fe y esperanza en esta visión compartida. Nunca tendremos palabras suficientes por todo aquello que recibimos muchas veces de forma anónima y desinteresada. Esperamos que nosotros podamos de igual forma corresponder en esta vuestra casa.

Gracias, gracias, gracias…

Proyecto O Couso, hacia la autogestión futura

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Estimados amigos,

ante todo queremos desearos una feliz entrada de año, esperando que este nuevo ciclo simbólico nos llene a todos de vida, esperanza, salud y prosperidad, interior y exterior. Desde el proyecto estamos felices porque gracias a la generosidad de más de setenta personas hemos conseguido el primer reto de financiación de la campaña de Goteo y ahora estamos centrados en el segundo reto. Queremos aprovechar este nuevo ciclo para centrar nuestras fuerzas en la autogestión y la autosostenibilidad. Somos conscientes de que esto antes no era del todo posible sin tener una buena estructura, una base. Ahora ya tenemos un buen asentamiento y estos son los retos que queremos compartir:

En estos últimos cinco años hemos obrado el milagro de convertir una ruina en un hogar. Nuestras fuerzas siempre han ido encaminadas a ello. No era posible pensar en otras cuestiones si la casa principal no tenía tejado, ni suelos, ni puertas ni ventanas. Gracias a la colaboración incondicional de voluntarios y amigos, hemos conseguido la proeza de crear un lugar seguro y habitable. Este año estamos haciendo un gran esfuerzo para poder completar este proceso de habitabilidad mínima y hemos podido completar, gracias a un gran esfuerzo económico, cuatro quintas partes de la rehabilitación del tejado. Esto nos da ánimos para pensar en el futuro próximo y centrar nuestras fuerzas en poder gestionar de forma más ágil la autogestión del proyecto. Para ello, vamos a desarrollar en los próximos meses un elaborado proyecto donde poder poner energías en la autogestión y el desarrollo económico desde nuestra filosofía del apoyo mutuo, la cooperación y la economía del don.

Para ello, a partir de la próxima primavera, vamos a buscar voluntarios que quieran desarrollar los siguientes programas y participar activamente en la experiencia de generar recursos para afrontar el reto de los próximos cinco años: la construcción y puesta en marcha de la futura Escuela Internacional de Dones y Talentos. Ahora que la casa de acogida ya es segura y puede albergar a más voluntarios, nuestros retos se ampliarán y se desarrollarán a mayor velocidad.

En los próximos meses vamos a desarrollar las ideas originales que nacieron hace cinco años y que han estado esperando impacientes todo este tiempo:

  1. Casa de acogida.
  2. Escuela de Dones y Talentos (programas y conferencias, etc…).
  3. Huerta y vivero.
  4. Biblioteca y librería.

 

  1. La casa de acogida aún no está terminada, pero en julio del próximo año deberá estar preparada para acoger a un gran número de personas y celebrar así el primer encuentro Utópico dentro del programa de la Escuela de Dones y Talentos. El reto consiste en organizar este encuentro y en hacer que la casa de Acogida esté preparada para recibir a muchos invitados. Nuestro primer invitado especial será Emilio Carrillo, el cual nos hablará de la utopía teosófica y su desarrollo en nuestro país. El segundo encuentro utópico se desarrollará en julio de 2020 bajo el título de “Utopías y Distopías”, y también será a cargo de Emilio Carrillo.
  2. Mientras construimos el edificio que tenemos en mente y conseguimos los recursos, el arquitecto y los permisos para hacerlo, estamos habilitando el “nuevo patio”, una vez cubierto con un nuevo tejado gracias al esfuerzo realizado en estos meses, para convertirlo de forma provisional en la Escuela de Dones y Talentos. La idea es buscar a personas que deseen compartir su “talento” bajo la economía del don y crear programas de cursos, conferencias o talleres donde poder hacerlo. Si tienes claro cual es tu “talento” y deseas compartirlo, avísanos.
  3. Huerta y vivero. La autogestión y soberanía alimentaria es otra cuestión importante en el proyecto. Tenemos un programa de cooperación y cocreación con la naturaleza para poder desarrollar en las casi cuatro hectáreas que tenemos de terreno. Este año, gracias al esfuerzo constante de un grupo de voluntarios, la huerta por fin ha dado sus frutos, y queremos que el próximo año podamos tener excedentes suficientes y empecemos también a desarrollar el vivero para hacer de O Couso y sus alrededores un auténtico jardín de las delicias.
  4. La librería y biblioteca es otro de los proyectos que queremos desarrollar. Para ello estamos habilitando, ya casi terminada, la estancia que íbamos a dedicar a la misma. Nos falta buscar estanterías para poner los libros que la Editorial Dharana donará al proyecto, y todos aquellos libros que nuestros amigos deseen donar. La idea, además de tener una extensa biblioteca donde los estudiantes puedan consultar y leer, es tener una librería donde podamos ofrecer bajo la economía del don todos los libros que sean donados.

 

Todas estas actividades que queremos desarrollar a partir del próximo año esperamos que sean suficientes para generar los recursos necesarios para poder ser autosostenibles y autogestionables y poder construir en los próximos cinco años el edificio de la Escuela de Dones y Talentos.

Si te motiva alguno de estos campos de actuación y quieres coparticipar en ellos el próximo año, escríbenos indicando en cuál te gustaría desarrollar tu voluntariado. Estaremos encantado de recibirte. Si no puedes estar entre nosotros pero quieres colaborar con este proyecto, te invitamos a que participes en la segunda ronda de financiación con Goteo en este enlace. Gracias de corazón por tu esfuerzo y dedicación. Gracias a amigos, voluntarios, miembros y comunidad con los que contamos para este sueño colectivo.

COLABORA EN LA SEGUNDA RONDA DE GOTEO:

https://www.goteo.org/project/o-couso-una-luz-en-el-camino

Feliz Navidad

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Estimados amigos,

ante todo, queremos daros las gracias a esas más de sesenta personas que han puesto parte de su vida en esta campaña que hoy termina. Aún faltan doce horas y tan solo nos quedan trescientos euros para poder alcanzar el objetivo. Tenemos confianza en que lo lograremos porque cada segundo, cada minuto sirve como punto de fe y esperanza. Así hemos levantado este proyecto, a cada paso, a casa minuto de fortaleza y seguridad interior. Por eso, en un día tan señalado como hoy, nos sentimos seguros de que el amor está renaciendo de nuevo en la tierra y de que, el mundo futuro será siempre mejor y más bondadoso. No tenemos duda de que así será porque cada vez hay más personas trabajando en ello. Los gestos de estos días lo confirman. Gente que no tenía nada y lo ha dado todo para apoyarnos. Gente que sin conocernos confía en nuestra prueba de fe.

Esperamos que toda la familia esté hoy reunida, ya sea en la tradicional comida de Navidad o ya sea más allá del lazo místico, allí donde las almas se reúnen en el banquete de la vida, siempre abundante y generoso. Que sean esas nuestras banderas, la paz, la generosidad, el amor, la comprensión. Que todos tengamos capacidad de reconciliarnos con aquello que nos dañó y con aquello que nos llevó hasta el sufrimiento. Que todos tengamos el corazón abierto a la vida para que el mundo amoroso se encarne en cada experiencia, en cada paso, en cada despertar. Amemos. Esa debería ser siempre nuestra labor en la tierra, nuestra verdadera misión.

Feliz Navidad, felices fiestas, y gracias de corazón a todos por vuestros regalos, guiños y gestos. Surgirá un nuevo mundo levantado por la fuerza del amor… A eso nos debemos… Siempre…

 

Gracias por vuestro apoyo en estas últimas horas:

https://www.goteo.org/project/o-couso-una-luz-en-el-camino