La poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa

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“No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre…” Fragmento del poema NO TE DETENGAS de Walt Whitman

 

Estimados amigos,

Celebrando con el Universo la llegada del equinoccio tenemos dos gratas noticias que queremos compartir con vosotros:

1) Nos gustaría mucho nos acompañéis a la inauguración del Centro Dharana, el jueves 10 de abril a partir de las 19 horas de la tarde  (calle Minas, 13, barrio Malasaña de Madrid, metros Tribunal y Noviciado).

Centro Dharana es un lugar de encuentro, un espacio múltiple donde desarrollar diversos talleres de crecimiento personal, con zona de librería y un lugar específico donde recogerse, interiorizar y restablecer la paz.

Centro Dharana es la sede en Madrid que impulsará el proyecto de acogida y comunidad que hasta ahora hemos llamado Proyecto O Couso, y los beneficios que aquí se generen se destinarán al desarrollo del mismo.

 

2) Fundación Dharana finalmente ha adquirido la finca O Couso.

Gracias a la generosidad y la confianza de todos vosotros hemos conseguido la realidad de un sueño. Con este regalo damos por finalizado el denominado “Proyecto O Couso” y a partir de ahora empezamos nueva etapa con el nombre de “Proyecto Dharana”. Dharana, que en sánscrito significa mantener la concentración correcta.

Esta nueva etapa es para soñar y bajar a la realidad el desarrollo de una comunidad de acogida y un centro de aprendizaje integral, apoyados en la fuerza de la cooperación, la cocreación con la naturaleza y el apoyo mutuo, y con el propósito de contribuir a desplegar una nueva consciencia humana, una Nueva Cultura Ética y una nueva visión positiva, equilibrada y sostenible de nuestro planeta.

Estamos ilusionados y francamente contentos por ver como la fuerza del apoyo mutuo y la cooperación, de la fe y la esperanza, de la constancia y el esfuerzo de todos van dando sus frutos.

Ahora nos esperan dos años de mucho trabajo para poder rehabilitar la casa grande y empezar con las primeras actividades de acogida. Más tarde vendrá la Escuela de Dones y Talentos y la Comunidad. Trabajo desde el silencio humilde y el esfuerzo cargado de alegría en la construcción de este sueño compartido.

Vuestra presencia el jueves 10 de abril será una maravillosa contribución de intención y amor que nutrirá este propósito.

Agradecemos profundamente el apoyo incondicional que estamos recibiendo de tantas y tantos y vuestras ganas y diferentes maneras de participar en una realidad hermosa y diferente.

Algo está destinado a suceder. Que así sea.

Gracias, Gracias, Gracias de corazón.

www.proyectocouso.org

www.dharana.org

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Vuela pensamientos con alas doradas

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Días antes de tomar una importante decisión los pasamos tranquilos escuchando alguna ópera, paseando bajo la sombra de los sauces y evocando los milagros de la existencia en una sonata dulce y amable. Posamos la emoción en las praderas y las cimas de aquel tiempo donde todo era blando y pacífico. Exhalamos la fragancia de esta primavera adelantada, en esta luna creciente que aspira a resucitar las moradas eternas. El aire parece relajar las tensiones pasadas. Todo lo que podíamos hacer ha sido hecho. La primera prueba de los trabajos de Hércules ha sido superada con cierto éxito. Saludamos las orillas de esa tierra donde hemos de desembarcar la ilusión y la promesa, la fe y la esperanza. Levantamos los corazones hacia ese temblor, hacia ese camino que se tiende bajo la espesura de las afluentes interiores.

A cada conquista del alma suenan arpas de oro. Lo recordamos cuando caminando por la India descubrimos que con la cuota que pagábamos de hipoteca podían vivir tres mil personas al mes en aquella selva y decidimos despojarnos de ella al otro lado del Atlántico. Cuando caminando por bosques europeos decidimos desprendernos de todo aquello superfluo y habituar el cuerpo a la dócil ingesta de los frutos del campo. En aquel tiempo en el que paseando por los desiertos asiáticos colgábamos silenciosos del árbol danzando como esclavos la balada nocturna, precipitándonos al vacío de la oscura noche del alma. Revive aún cercano en el pecho el recuerdo de aquellas mujeres cautivas que obedientes tarareaban sumisas desde las faldas del Atlas la canción diurna mientras subíamos angustiados a la cima de la montaña.

Ahora no hay aire de crudo lamento. Sólo la ingesta de un paso más en el toque de clarín. Sólo la entrega de la vida a eso que está más allá de nosotros mismos. Sólo la inspiración de esa melodía que viene de lo alto como metáfora de lo inabarcable. Tambores y  susurros que nos llevan hacia las cimas que están altas en las cimas. El clamor nos invita a regresar al valle para atravesar desiertos y pantanosas proporciones. Hay algo mayor que nos infunde valor y fuerza, ánimo y valentía. Ya lo hemos entregado todo y ahora remamos en los ríos del alma. Ahora que ya no tenemos nada, que andamos ligeros de equipaje, sólo nos resta forzar la entrega total en los nacimientos del alba. Volaremos con alas doradas allá donde el espíritu nos lleve. No habrá más fronteras, ni cadenas ni mazmorras que nos impidan circundar el cielo azul. La ancha expresión nos espera. El ave navega.

Hacia la vida grupal

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“Poned a prueba los espíritus para ver si son de Dios”. San Juan

Cuando vivíamos en la inconsciencia humana lo hacíamos de forma grupal. Las aldeas se construían en círculo, las casas eran redondas, el concepto de unidad se establecía en bailes y rituales de paso que veían en la esfera el símbolo de la solidez y la unión.

Pasaron miles de años y la consciencia grupal primitiva dio paso a la consciencia individual. La estructura circular, símbolo de la emoción y de la unidad primigenia dio paso al cuadrado, a la razón, al individuo. Hubo una desconexión entre la armonía con el entorno y el ser humano y se perdió el lazo que unía nuestro ser con la emanación de vida.

Ahora vivimos unos tiempos radicalmente distintos. El individuo emancipado y libre retorna al círculo, al aro sagrado, a la comunión grupal. Anhela, esta vez desde la razón acompañada de la lucidez y la consciencia, la vuelta al lazo místico. Sacrifica su individualidad, su egoísmo remoto, su necesidad de liderar el ansiado poder para dar paso a la decisión grupal.

Resulta difícil entender este proceso de sacrificio del yo en pro a lo común. Pero en los próximos siglos se avanzará sin duda en el camino del eterno retorno a la sabiduría del círculo sagrado. Esta nueva energía nos pondrá a prueba, veremos si lo que nos retumba en el interior es un afán de protagonismo individual o un verdadero y puro sentimiento de entrega a lo grupal.

Las señales aparecerán constantemente, nos guiarán hacia esa vida común. Las señales no son más que la voz de lo intangible que pone a prueba nuestros espíritus y valoran nuestra verdadera entrega amorosa. Vamos sin duda hacia una vida grupal donde nos volveremos irremediablemente co-creadores con lo inmanente. Ese será nuestro próximo reto.

Creando Comunidad

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Cuando hablamos de comunidad abierta tenemos que tener cuidado con nuestras propias creencias, nuestros “maestros”, “guías” o “dioses”. Si ponemos citas de unos y de otros excluimos a unos y otros, si nos inclinamos por aquel o el de más allá, de alguna forma estamos despreciando, por omisión, al resto.

Hay muchas formas de hablar de lo transcendente sin mencionar lo transcendente. En el noble silencio a veces se escuchan mejor los sonidos del alma.

Debemos cuidar esos detalles para que todo sea lo más abierto posible. Si una persona es masón, cristiano o judío, ¿debemos dotar de símbolos masónicos, cristianos o judíos la comunidad? Si alguien cree en los maestros ascendidos, ¿debemos mencionar a unos y otros en nuestros escritos? ¿O acaso es más abierto el integrar los “valores” de esos maestros y de esas nobles instituciones que tanto nos han inspirado a lo largo de la historia sin necesidad de referencia a unos u otros?

Otra cosa es el espíritu que mueva la comunidad, con una definición concreta, pero cada uno debe hacer uso de las creencias particulares de forma silenciosa y respetuosa con el resto.

Con respecto a esto, en la web de la fundación Dharana hicimos una base de principios comunes abiertos, sin mención a creencia alguna, inspirados en parte en el modelo de Findhorn y de comunidades que tienen unos principios de acogida parecidos (los adjunto al final de este escrito para la reflexión).

Con respecto a la acogida, hemos reflexionado profundamente sobre los varios modelos económicos a seguir. Aún así, supongo que esto serán temas a debatir en comunidad. En una sociedad responsable y madura el precio o el valor de las cosas deberán ser tratados de forma diferente. ¿Qué modelo de comunidad queremos seguir en este aspecto, aquellas que cobran la voluntad o un modelo donde se cobren cuotas por todo cuanto hagamos o un modelo de bancos del tiempo, etc…? En un sentido profundo, no queremos renunciar a nuestro principal lema: “deja lo que puedas y coge lo que necesites”, implicando con ello a la responsabilidad de cada individuo particular según su conciencia e implicación en su vida.

Una comunidad no se gesta en un edificio o en una casa o en un lugar. Esto ya lo hemos dicho en muchas ocasiones. Juntar voluntades es mirar juntos a un horizonte y luego, con unas bases sólidas, buscar el sitio ideal para consolidarlas. El lugar tan sólo es un marco de referencia. Hay que tener esto muy en cuenta a la hora de crear comunidad. No es el edificio o el reparto de las habitaciones lo que creará un sentido comunitario. Pero sí es importante discutir en comunidad el modelo que sería ideal como marco de referencia. ¿Hay que comprar un chollo inmobiliario, una ruina, un suelo, una aldea abandonada? Son aspectos que requieren una importante reflexión. Otra cosa es que se quieran liderar proyectos individuales acogiéndose al modelo de comunidad. En ese sentido la figura del líder es importante, pero hablamos de un tipo de comunidad basada en el poder carismático de una o dos personas. Lo importante en las comunidades futuras será el grupo, y no el líder, y es el grupo en su conjunto y madurez el que debe tomar en su conjunto las decisiones más importantes. De no ser así caemos en el peligro de crear modelos autoritarios, basados en el poder carismático o en sectarismos propios de épocas pasadas.

 

Centro Dharana

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Ya está casi a punto el Centro Dharana, un lugar de encuentro en el centro de Madrid donde tendremos un espacio para impartir cursos, para realizar pequeños encuentros, meriendas, pequeñas conferencias, meditaciones, acogidas, una librería con libros de nueva consciencia, un pequeño espacio para la editorial, la cual pasará a ser un vehículo más para financiar la Fundación Dharana, y la sede de la fundación.

El Centro Dharana nace para dar apoyo continuo desde Madrid al Proyecto O Couso, creando con ello una comunidad abierta entre personas que viven en Madrid y aquellos que deambulen por el Camino de Santiago. Todos los recursos humanos y económicos que podamos conseguir desde el Centro Dharana será para promover el proyecto O Couso en toda su totalidad.

El centro tendrá un lugar de encuentro, lo cederemos para que podamos hacer talleres, pequeñas charlas, reuniones y voluntariado. Como O Couso será un lugar también de acogida, queremos empezar esta acogida en Madrid. Todos los días nos encontramos con personas sin recursos o en riesgo, por circunstancias de la vida, de caminar hacia la exclusión social. Desde Dharana queremos ayudar a todos los que estén en una situación social y personal delicada para que sienta el cariño, el abrigo, la ayuda y la cooperación en todo momento.

Nos vamos a esforzar en dotar a la Fundación Dharana de herramientas útiles para que podamos tejer una red de apoyo mutuo y cooperación. Ya estamos trabajando en una web para que podamos crear esta comunidad de apoyo y ayuda, siempre como base la dignidad humana, el trabajo y el servicio alejado de patrones de caridad que a veces denigran aún más al sujeto.

Si quieres colaborar con nosotros desde cualquier ámbito serás bienvenido. En estos momentos vamos a necesitar:

–       Libros. Tenemos ya más de cuatro mil libros en las estanterías pero no son suficientes. Aún están la mitad de las estanterías vacías y necesitamos rellenarlas de puntos de luz. Si tienes algún libro nuevo o seminuevo en tu estantería que tenga que ver con temáticas de autoayuda, nueva consciencia, espiritualidad, etc. y quieres compartirlo con nosotros será bienvenido. Los beneficios de su venta o trueque serán destinados al Proyecto O Couso.

–       Voluntarios. El local está prácticamente terminado. Pronto abriremos las puertas y necesitaremos voluntarios para que se hagan cargo del mismo mientras nosotros estemos reconstruyendo O Couso en Galicia. Si bien ya tenemos dos personas que se harán cargo del mismo, cualquier ayuda adicional será bienvenida.

–       Recursos. Los recursos pueden ser de todo tipo, no tan sólo económicos. Necesitamos por ejemplo ideas para proyectar la fundación, ya que no somos expertos en este tipo de cosas y no sabemos de donde sacar ideas que puedan crear una buena red de amigos y colaboradores. Queremos crear un hogar, un punto de luz en pleno centro de Madrid donde cualquiera pueda pasar unas horas agradables meditando, estudiando o sirviendo como si realmente estuviera en su casa y para ello necesitamos vuestro apoyo. La Comunidad abierta empieza desde hoy mismo.

–       Personas que deseen impartir un taller o curso en el centro tendrá las puertas abiertas, siempre recordando uno de nuestros lemas: deja lo que puedas y coge lo que necesites. Deseamos que puedas ser uno de nuestros embajadores en la futura “Escuela de Dones y Talentos”. Qué mejor forma que compartiendo tu talento.

El centro es pequeño, no dispone de más de 120 metros cuadrados, pero es un primer paso para empezar a dar vida a la utopía, a la colaboración, al apoyo mutuo, la cooperación y la nueva cultura ética como filosofía y materia prima de la fundación Dharana. Será un primer paso para poder abordar el más ambicioso: el Proyecto O Couso.

Os esperamos con los corazones abiertos. Para más información: info@dharana.org

La sede de la Fundación Dharana estará en la calle Minas, 13 local. 28.004 Madrid. Podéis enviar allí los libros que queráis o podéis acercaros para ayudarnos con los remates finales.

Desde O Couso

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Ayer nació la llamada del bosque y hoy estamos en el bosque, en nuestro pequeño bosque particular con su par de centenares de árboles, algunos verdes prados y la casa que nos espera, paciente, a que lleguemos para restaurarla con nuestras manos y con nuestro amor. Queríamos pasar aquí el fin de año, cerca del sueño, rozando las tierras que deberán crear la utopía, empezar el nuevo día, la nueva ilusión del nuevo tiempo en el bosque, en la intensidad del jugo de la vida.

Llegamos justo cuando estaba atardeciendo. Tras atravesar montañas llena de nieves y fríos, llegamos a O Couso. Queríamos comprobar qué tiempo hacía aquí en esta época, ver el grado de humedad y frío. Pero cuando llegamos de nuevo se tejió el mismo milagro. Ni una nube sobre el cielo de O Couso y sin embargo, alrededor, en círculo, un cúmulo de nubes que se perdían en el infinito. Era la segunda vez que nos ocurría esto, que O Couso, gentil y amable nos recibía con un cálido tiempo. Ni humedad, ni frío, ni sensación de malestar por ninguna parte. Todo lo contrario. Es como si el sitio supiera de nuestra llegada y quisiera acogernos con todo el amor y el cariño de aquellos que han de habitarlo. Así que nos quedamos anestesiados contemplando el magnifico atardecer rojizo y plateado que se dibujaba tras las montañas.

Recogimos algunas castañas que comimos por el camino que separa la casa del pequeño bosque de O Couso, paseando tranquilos por la finca, viendo como el invierno es tan diferente al verano y al otoño y a la primavera. La idea era dormir en el coche esta noche para comprobar la intensidad del frío, pero al ver que la temperatura era agradable y que no requería mayor comprobación, buscamos algún lugar en el pueblo de Samos. Estaremos aquí tres o cuatro días en una pensión que por veinte euros te acogen en habitación doble.  La ventana da al majestuoso monasterio benedictino y al río Sarria. Todo un lujo de lugar donde compartir con algunos despistados peregrinos que van llegando estos días tan especiales.

Los sueños hay que tejerlos en el mundo de la mente, de las emociones y del alma para que luego puedan respirar en el mundo de la materia. Estos días nos convertiremos en tejedores en la luz, urdidos artesanos que deberán hilar la trama del mundo nuevo.

¿Cómo crear una escuela de dones y talentos?

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Si miramos el reino mineral podemos observar como llega un momento en el que explota de belleza y sutileza ofreciéndonos lo más preciado de su evolución. Diamantes, esmeraldas, gemas, piedras preciosas de todos los tamaños, colores y formas El reino vegetal se sublima con las flores y su estado más poético: el perfume de las mismas. La fragancia y la multitud de frutos que ese reino genera son muestras de algún tipo de superación generosa que termina en compartir, en ayudar, en perpetuar. El reino animal ofrece a su vez un millón de maravillas como el canto del ruiseñor o el vuelo milagroso de un colibrí.

¿Y qué es aquello que hay de extraordinario en nosotros, los humanos? Sin duda nuestros dones y talentos, aquello que nos conecta con nuestra esencia más pura, con nuestra capacidad más poderosa de crear.

Cuando creamos la Editorial Séneca, uno de nuestros cometidos fue el poder dar cabida al talento de todos aquellos escritores anónimos que, por no tener un espacio vital donde compartir su don, terminaban olvidados en la “escritura del no”. Con el paso de los años nos hemos dado cuenta de que los dones y los talentos son múltiples y que afecta a toda la esfera de la vida humana. El problema es que muchos de nosotros aún no hemos descubierto cual es ese nuestro don. Qué es eso que nos conecta con lo más sublime de nosotros mismos.

De ahí el nuevo reto: crear una escuela de dones y talentos donde todos los que puedan y quieran pasen unos días en un espacio único para crear, para compartir, para atravesar la máscara de lo cotidiano y verter todo su potencial creativo en la vida extraordinaria. No importa qué clase de don o talento tengamos en nuestro interior. Debemos encontrar un espacio, un lugar donde pueda ser identificado y compartido.

Y ese será nuestro talento, nuestro don. Crear y recrear un lugar donde cada uno pueda expresar lo mejor que hay en sí para luego trasladarlo a su vida y a la sociedad. Un lugar donde pueda encontrar un entorno privilegiado en plena naturaleza, aislado de ruidos que puedan distraer su propia búsqueda e introspección interior. Un sitio donde la única preocupación sea la de florecer al mundo desde el reino de lo posible. Un lugar cuya única metodología será el silencio y la imaginación, la meditación y el canto a la alegría. Las únicas reglas serán el respeto hacia la vida y la búsqueda incansable de la belleza, la paz y la armonía. Y cuyos profesores serán el castaño, el viejo roble, el amanecer, la música y el placer de vivir el ritmo de la vida Una.

Ya hemos encontrado ese lugar y pronto, si todo marcha bien, empezaremos a crear las condiciones adecuadas para que todo esto sea posible y despliegue en mucha gente una nueva visión de sí mismos y de la vida. Un lugar de alegría, de optimismo, de creación y cocreación con la naturaleza donde poder resucitar nuestra más honda nobleza. Un lugar positivo para hacer de este hermoso mundo un mundo mejor.

El proyecto O Couso será una ambiciosa apuesta por iluminar al mundo con talentos despiertos capaces de llevar la antorcha del cambio y de lo posible. ¿Cuál es tu don? Pronto lo vamos a descubrir juntos…

Foto: © Slađana Danna)

Seguimos caminando…

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Queridos,

Sólo unas breves palabras para daros las gracias por este año maravilloso.

El Proyecto O Couso (www.proyectocouso.org) está llenando de alegrías todo este tiempo.

Gracias a la extrema generosidad de queridos amigos ya hemos conseguido de nuevo ochenta mil euros y estamos a la espera de los últimos veinte mil para dar el salto a la utopía, ese lugar que por no existir, nos hace avanzar.

Allí haremos una escuela de Dones y Talentos, un lugar de meditación, de estudio y de servicio, una casa de acogida, un puente de cocreación con la naturaleza donde plantaremos árboles, jardines y lugares de fuerza y donde nos reuniremos como los antiguos filósofos de la unidad para recrear un mundo mejor.

Este será el reto para el 2014 y esta será la andadura que nos espera.

Siempre con el cariño amistoso, con el calor humano, con la alegría y con amor.

Hablando de amor, en enero saldrá un librito que he podido escribir con el amigo Ramiro Calle y titulado “Amor es Relación”.

Ese es el ambicioso proyecto de O Couso: amar en relación.

Que así sea. Feliz 2014. Feliz punto de Luz.
Gracias de corazón a todos…

O Couso, un lugar para despertar

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Andrew Cohen y Deepak Chopra son de la misma opinión: nunca ha habido una mejor época para estar iluminado. Ambos son personas que nacieron lejos de la época de los mitos. Ninguno de los dos pudieron tirar flechas junto Arjuna, ni meditar debajo del árbol Bodhi con el Buda, ni pasear por alguna seca colina cubierta de olivos junto al Galileo. Pero a pesar de ello, siguen firmes en la creencia de que el universo, de alguna forma, colabora o conspira para traerte hasta ese instante preciso en el que puedes despertar a un tipo de consciencia más amplia, más próxima al misterio de la existencia. Hay en ellos un impulso evolutivo interior que los acerca a esa curiosidad por entender las causas primeras de todo cuanto existe, un compromiso activista hacia promover la búsqueda constante hacia respuestas universales, pero también íntimas.

De alguna forma, el ser humano siempre despierta a nuevas sensaciones, a nuevas experiencias que les hace cambiar por completo. He conocido a lo largo de estos años de trasiego a personas entabladas en esa lucha interior, en ese remate que pretenden alcanzar con el estímulo de la fortaleza, apartadas del miedo y del qué dirán.

Ayer mismo, mientras volvía de madrugada desde Sevilla intentando vencer al sueño me acordaba de la charla que horas antes había tenido con un empresario ganadero, amigo y poeta de la vida que, valga la paradoja, nos comunicaba inquieto pero seguro que en unos meses se iba a realizar un retiro vipassana. Me preguntaba qué resorte interior, qué cosa mayor que la curiosidad por experimentar nuevas sensaciones o paradojas existenciales hacía que unos y otros quisieran probar el dulce sabor de eso que vagamente llamamos espiritualidad.

Cómo nos recuerda Chopra, a veces sólo hace falta una pequeña chispa para que arda todo un bosque. Cuando esa chispa se enciende en nosotros, todo lo añejo arde en la pila bautismal que experimentamos. Nacemos de nuevo a una realidad que Cohen muy acertadamente llamaría “iluminación evolutiva”. De alguna forma, esa chispa provoca cierta luz interior, cierta guía difícil de describir pero cierta, real, inspiradora. El yo auténtico, el hacedor verdadero que llevamos dentro asoma tímidamente y nos provoca un movimiento existencial a veces sin retorno. Nos seduce con un camino diferente, atrevido, apasionante. Nace ese impulso evolutivo que ha permitido que la raza humana haya avanzado desde la oscuridad de las cavernas hasta la efervescencia en la que nos encontramos ahora. Desde la más oscura ceguera hasta la más clara y maravillosa de las luminiscencias actuales.

Es muy atractivo seguir la senda en la dirección que nuestro propio crecimiento interior nos propone. Estar despiertos es una tarea sin duda difícil. Y me refiero a “estar despiertos” no como una categoría que nos pone en condición de ser superior a unos u otros, si no a esa condición de estar vivos y en plenitud de nuestras capacidades mientras hacemos una tortilla de patatas o paseamos por un atardecer otoñal. Esa plenitud, esa consciencia diaria nos conecta con esa sensación de ser niños con deseos plenos de seguir aprendiendo, de seguir creciendo, de seguir ese impulso evolutivo que todos llevamos dentro.

Andrew Cohen, en su libro “Iluminación Evolutiva”, propone acertadamente algunos remedios caseros para estar en esa unicidad presente, en esa consciencia clara y abierta, en ese “estar despiertos” a lo real: debemos poseer una claridad de intención, un desarrollado poder de voluntad, valentía para enfrentarnos a todas las cosas y circunstancias que nos lleguen sin evadirnos de ellas, debemos tener perspectiva de todos los procesos y una consciencia cósmica, abarcante, ilimitada.

Es cierto que la autotransformación es posible. Es cierto que el despertar a nuevas realidades cotidianas y extraordinarias es posible. Es cierto que la iluminación interior no sólo nos arranca de la cotidianidad, sino que hace que la misma se vuelva increíble y maravillosa. Ese es sin duda el mayor grado de magia: hacer de lo cotidiano algo poderoso y extraordinario.

El proyecto O Couso está íntimamente relacionado con todo esto. Pretende recrear un espacio integral y abierto donde las cosas simples se vuelvan poderosas herramientas de transformación. Cortar el césped, cuidar las flores, sembrar semillas de árboles que luego trasplantaremos en inmensas mesetas, preparar los alimentos que momentos antes hemos escogida de la huerta. Cada proceso, cada meticuloso movimiento cotidiano en un ambiente apropiado y estimulante provocará el despertar interior, provocará la cálida acogida del yo real. Así, entre todos, en plena armonía y cocreación con la naturaleza, avanzaremos en la difícil tarea de estar despiertos. Amorosamente, alegremente, en pleno y constante gerundio.

O Couso en otoño

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Teresa había leído mi experiencia en el retiro vipassana y todo lo que mi vida se había revolucionado desde entonces. No sé si había algún tipo de relación entre ese retiro y mi posterior vueltas de vida, pero lo cierto es que a consciencia sabía que ese intermedio, ese contacto constante con mi interior daría frutos esenciales.

Ella desde Alemania comulgó con la idea de poder retirarse y tras pasar un par de días en el zulito la acompañé esta mañana hasta la sierra de Gredos. Sus montañas coloridas de otoño eran un espectáculo de bienvenida. Sentí cierta envidia sana por ese momento de paz y redescubrimiento que iba a recorrer. Diez días en absoluta meditación y absoluto silencio dan para mucho.

El reencuentro con la montaña y la vuelta a Madrid, con su capa gris contaminante que sólo percibes cuando ves la ciudad desde la distancia, de nuevo reactiva la llamada de la selva y la necesidad de volver al bosque. Mañana lo haré, tras un par de reuniones, y viajaré hasta la sierra de Urbasa, en Navarra. Estaré unos días paseando entre hayedos y encinares preparando concienzudamente en el plano interior las promesas exteriores. Esperan unos días de reflexión en un paraje privilegiado. Unos días de larga conversación con la clara luz, con el hombre bueno, para aunar ese necesario “hágase su voluntad y no la nuestra”. Esperan acontecimientos que requerirán mucha fortaleza interior y mucha ilusión y entusiasmo. Esperemos estar a la altura de lo que se demanda. Qué así sea.

(Foto: Koldo Aldai, O Couso en Otoño)