Primera Semana de Experiencia verano 2017

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Primer día de la primera semana de experiencia de este especial verano. Un día agotador pero totalmente satisfactorio porque las experiencias y los momentos emotivos han sido muchos. Casi una veintena de almas bonitas compartiendo un espacio y un tiempo únicos y diferentes, con unas dinámicas sencillas pero que provocan en el ser la apertura de corazón y el abrazo hacia la vida sencilla y plácida, de cofraternidad, de cocreación, de amor a todo cuanto existe. En la meditación de la mañana había lleno total. Todos querían saber qué era eso de estar veinte minutos en silencio antes de empezar el día. Fue hermoso sentir la presencia de todas esas almas respirando y conspirando en el noble silencio. Se podía percibir en el aire la vida que corre en cada una de sus manifestaciones.
Tras el desayuno y el primer círculo de consciencia, nos fuimos todos a trabajar en los espacios abiertos para compartir e interactuar con el otro con la excusa de las labores diarias. Fue hermoso ver como en tan sólo una mañana ya hubieron avances importantes en algunas cosas. Mejoras en las cabañas de los voluntarios, abriendo nuevos caminos para llegar al centro del espacio que ocupará la escuela de dones y talentos, restaurando paredes que habían sido abandonadas durante años en la casa de acogida, y así durante algo menos de cuatro horas de compartir entusiasta.
La tarde fue tranquila hasta las ocho, donde ocupamos el espacio de la ermita para realizar un círculo de sabiduría que trataba, a petición de los integrantes de la experiencia, sobre la meditación. Encendimos una vela, guardamos un minuto de silencio y empezó la rueda de palabra compartida, donde todos pudimos expresar desde el ser aquello que teníamos por compartir. Fue realmente bello y emocionante escuchar tantas experiencias bonitas desde el silencio y la apuesta constructiva. Y ya han salido dos temas nuevos para tratar en los próximos días: un curso de milagros y los misterios del tao. Qué alegría que los círculos de sabiduría vuelvan de nuevo al proyecto en un verano que se espera emocionante.
Mañana más compartir, más amor en acción, más relaciones inesperadas entre personas totalmente diferentes pero unidas por el espíritu de la fraternidad. Da gusto sentir sus corazones, sus latidos, sus tambores interiores. Da gusto ver como otro mundo es posible con la mirada puesta en el otro. Gracias de corazón a los que desde lejos estáis apoyando esta iniciativa. Gracias de corazón por los donativos que estamos recibiendo para poder apoyar estos instantes. Gracias a esa otra gente bonita que nos ayuda en la labor de seguir inspirando el nuevo mundo. Gracias, gracias, gracias.
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Entre cables

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A las diez de la noche aún estábamos pelando cables y haciendo conectores para que la bomba del agua pudiera ser conectada cómodamente desde la cocina. Hasta ahora, y durante meses y meses y meses teníamos que montar un cirio cada vez que el agua del depósito se terminaba. Si hace sol y gracias a las placas solares, las cuales, por cierto, aún no están pagadas, tenemos que buscar en alguna parte de la finca la alargadera, enchufarla en la casa, destapar el depósito donde guardamos los conectores, extender los cincuenta metros, enchufar la bomba y luego correr para desconectar el agua cuando la cuba está llena. Lo mágico es que no pagamos agua ni luz eléctrica, pero hasta el día de hoy toda esa gratuidad de la naturaleza ha tenido un precio.

Cuando entra algo de dinero en la fundación tenemos que mirar con lupa en qué lo empleamos. Como últimamente no entra casi nada de dinero, nos esmeramos en poner de nuestra parte y ahorros para poder generar algo de recursos y poder mantener esta primera fase del proyecto a salvo de penurias. La mitad del dinero se va en comida y la otra mitad en reparaciones y mejoras para la casa. En estos primeros días de julio llegaron cien euros por un lado y otros cien que pusimos nosotros. No es mucho dinero, pero cada poco que gotea da para mucho. Los primeros los dedicamos a comprar algo de comida para los amigos que llegan en la próxima semana de experiencia, y los segundos cien los dedicamos al cableado para la instalación de la bomba, enchufes y algunos sacos de mortero para las juntas de las piedras centenarias, las cuales estamos embelleciendo para que la casa quede cada día más aislada. También compramos comida para los gatos y una botella de butano.

Hoy alguien, mientras miraba como pelábamos los cables y cables, preguntaba qué necesitábamos para que el proyecto estuviera culminado del todo. Le dijimos que aproximadamente unos veinte años más, pero luego, pensando fríamente, quizás fueran muchos más. Nos miró extrañado sin entender a qué nos referíamos. Creemos que este proyecto es como un ser que requiere, primero, crecer materialmente. Eso lleva un mínimo de siete años. Luego habrá que dotarlo de energía, de fuerza, para que crezca vivo y saludable. Otros siete. Y luego la parte emocional, la parte mental y por fin, ver como se manifiesta su alma y espíritu.

Lo hermoso de esta idea es que mientras estamos pelando cables a las diez de la noche somos sabedores de que todo lo que hacemos no es para nosotros, sino para una causa mayor. Esa causa, si es verdadera, si nace del alma, seguirá adelante. Si es un capricho pasajero de alguna personalidad desbordante, pronto se extinguirá. Vivir desapegados del resultado final nos hace disfrutar de las cosas doblemente. Es posible que nosotros no veamos nunca como termina esto. Si es así, nos habrá servido de entrenamiento y aprendizaje, nos habrá llenado de gozo la idea de pensar que hicimos lo que pudimos para que la gran obra continúe. Digamos que intuimos la necesidad espiritual de nuestro tiempo e hicimos lo posible por cumplir con nuestra parte, a sabiendas siempre de nuestras limitaciones.

Mañana seguiremos pelando cables o masajeando la piedra que otros disfrutarán. Será nuestro tributo como almas libres. Y quizás algún día seres de mayor consciencia hagan de este lugar un agradable jardín donde pasear en silencio y donde poder asombrarnos juntos de las maravillas de la vida. Quizás en la próxima semana de experiencia eso ya ocurra. Nosotros nos sentiremos satisfechos, pase lo que pase, y el tiempo, la oportunidad que se nos ha dado, nos entregaremos en todo lo que podamos, con nuestras limitaciones, pero también con nuestro anhelo y alegría.

(Foto:  a pesar del trabajo infinito que hay en el proyecto a todos los niveles, a veces también hay rato para el ocio. Aquí improvisando una partida de ping pong).

Trabajando por amor

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Peter Caddy fue uno de los fundadores de la comunidad de Findhorn. De joven había leído los libros de Madame Blavatsky, Alice Bailey y Max Heindel. Se hizo rosacruz, teósofo y masón. “En el momento oportuno”, sus memorias, contaba que la clave para cualquier tipo de éxito y liderazgo no consistía tanto en tener una excelente inteligencia y eficiencia, sino en la habilidad para inspirar amor y lealtad. La importancia de demostrar y vivir mediante la experiencia es lo que nos dota de cierto sentido. Hablar, predicar y decir cosas bonitas con cierta inteligencia puede estar bien, pero lo verdadero nace de un amor sincero y una lealtad a prueba, capaz de ser próxima y cercana a todo aquello que dices, piensas, sientes y haces. Lo que haces por amor y lealtad a ti mismo y a los demás, en consecuencia, es lo que valdrá de faro y de luz al mundo.

Releíamos con cierta añoranza estas palabras que escribimos hace unos años desde la bahía de Findhorn, en el norte de Escocia, y nos dábamos cuenta de que aquella lectura nos caló en aquel momento y en los siguientes. Amor y lealtad a un sueño que está brotando desde lo más hondo, enfrentándonos una y otra vez a la parte más delicada de la vida humana y aprendiendo a conocer y reconocer nuestras sombras, nuestras debilidades, pero también nuestras fortalezas y momentos álgidos.

Nos fijamos en lo que nos rodea y nos sentimos afortunados. No queremos arrastrar la sensación de que nos hemos aislado del mundo para disfrutar de un retiro dorado en plena naturaleza. Interiormente sentimos que nunca como hasta ahora habíamos estado tan en contacto con el mundo, sobre todo con ese otro mundo que algunos llaman el mundo real, el mundo del espíritu, el universo del alma. Al estar perdidos en este bosque podemos conectar con más frecuencia y anhelo hacia esos lugares invisibles, podemos saborear con más delicadeza cada color, cada árbol, cada hoja que nace. Ahora mismo podemos mirar el sendero que viene de las montañas y nos parece un paraje increíble, único, especial. Aquí, de forma humilde, nace una buena plataforma para poder inspirar amor y lealtad.

Esta mañana empezábamos entre un puñado de buenas personas una tarea que llevaba tres años esperando. Rejuntar las paredes, o mejor dicho, rejuntar, piedra a piedra, todos los infinitos rincones de cada pared para que conseguir un mayor aislamiento en la casa de pizarra. Hay miles y miles de piedras unas sobre otras. La construcción es una obra de arte digna de análisis. Y durante estos próximos días vamos a trabajar en ellas, limpiándolas una a una, en silencio, pero juntos, primero en una habitación, luego otra y otra hasta poder alcanzar toda la casa. Quizás esta tarea nos lleve uno o dos años de trabajo, pero esto no nos desespera. No sentimos una sensación de ahogo o asfixia por la dilatación del tiempo. Realmente no importa mucho lo que aquí hagamos, si no más bien todo aquello que podamos inspirar mientras lo hacemos. Nuestro pequeño faro alumbrará más al mundo si somos capaces de sostener la llama, de alzarla con valentía y tesón hacia arriba para que otros puedan llevarse un trozo de calor. Es eso, y no otra cosa, lo que nos dotará de fuerza para seguir adelante. Las paredes esperan, las piedras siguen, después de siglos, sosteniendo el edificio. Nosotros tan sólo cumpliremos una pequeña parte en la restauración de un mundo mejor. Seremos partícipes vivos en la edificación del edificio humano.

Pd.- Gracias por ayudarnos en la construcción del edificio. Con un euro al mes hacemos milagros. https://www.teaming.net/proyectoocouso

 

 

Foto: Monasterio de Samos visto desde el Camino de Santiago.

 

Segundo boletín

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Queridos todos, amados todos en todas vuestras dificultades, anhelos y condiciones.

Tenemos la gran suerte de contar ya, gracias a la inestimable entrega de nuestro querido Rafa, el boletín número dos, donde explicamos como estamos, hacia donde vamos, como nos encontramos.

Podéis verlo aquí:

http://mailchi.mp/d842a251b4a9/ocouseros-por-el-mundo-186539

Estamos viviendo un momento de consolidación material, donde las mejoras son cada día más visibles. Estamos convencidos de que la magia de la vida nos conducirá con tesón y perseverancia hacia el propósito que nos ha guiado hasta aquí y que juntos podremos crear un hogar de todos y para todos, donde la libertad individual pueda abrazar al alto ideal de fraternidad humana, de alegría y de paz.

Seguimos construyendo una segunda cabaña para que los voluntarios tengan un lugar cómodo y tranquilo donde reposar. La atención continuada a todos los peregrinos que nos visitan requieren de momentos de reposo, y estamos viendo que las cabañas, retiradas en el bosquecillo, sirven para este necesario propósito. La idea es hacer tres cabañas este año para intentar que siempre existan al menos tres voluntarios permanentes en el lugar. Tras la marcha de Luije, Laura e Iván ha sido muy difícil consolidar un proyecto humano que mantenga el lugar de forma continuada. Sin embargo, estamos haciendo lo imposible para que ese pequeño núcleo humano sirva de sostén a todo el proyecto. La fuerza que recibimos de todos los amigos que están lejos pero tan cerca de nosotros nos ayudan a seguir adelante.

También seguimos avanzando en la reconstrucción de la casa de acogida, la cual cada día, a pesar de su estado ruinoso, es más cómoda y agradable. Ojalá llegaran recursos para poder terminarla pronto. No olvides echarnos una mano si tienes posibilidades y sientes de corazón que merece la pena compartir esta experiencia.

Y por supuesto, con muchas ganas y deseos de poder empezar la construcción de la escuela de dones y talentos. Ya tenemos un amigo arquitecto que nos está ayudando con los planos. Seguiremos constantes en esta idea, porque sin pedagogía, sin un aula de aprendizaje continuo, jamás podremos abanderar un mundo más sabio y más justo. Es poco lo que podemos ofrecer al mundo, pero nuestra obligación es trabajar para aportar nuestro granito, es importante que hagamos ese poco.

Sin más, disfrutar del verano y veniros unos días para seguir avanzando juntos. Gracias por estar ahí, gracias por acompañarnos.

Pd.- Si aún no estás suscrito en Teaming, ayúdanos desde un euro al mes. Es muy fácil y para nosotros es una ayuda que repercute positivamente en todo el proyecto. Ya somos casi cien personas apoyando desde esta plataforma. Este es el enlace:

https://www.teaming.net/proyectoocouso

De sueños anhelados

Toda la atención, el equilibrio, la fuerza… pero sobre todo mucho compañerismo, pensar en todo momento en la seguridad del compañero. Por supuesto muchas dosis de utopía, la utopía de una vida más sencilla, en la que comenzamos a apuntalar nuestros tejados, tejer nuestra ropa, labrar nuestro grano, sembrar en definitiva nuestros más anhelados sueños…

Algo de la felicidad estaba ahí, en los grandes troncos al hombro, en el equilibrio con todo el peso en la cima de escalera, en la tarea felizmente culminada en grupo cuando el sol se acuesta en las colinas… Algo de la felicidad estaba ahí, en el gozo de la vida compartida, en el día a día sin lujos, en la comunión con el hermano que se da entero, con todos los pájaros que nos cantan en el corazón del bosque, con todos los castaños que lucen su más brillante verde, en comunión con toda la Madre Naturaleza que pulsa soberbia en nuestro rededor…

Resulta que eso era el techo recíproco, la magia incomprensible de unos troncos que se apoyan unos a otros y no se caen. Enseñanza sin par la del trabajo en grupo con arrojo de fuerza, con esmero de habilidad, con multiplicación de atención…; enseñanza la que nos regalan eso troncos pesados que se sujetan entre sí y ya nada consigue derribarlos. A la postre parece que algo de la felicidad estaba ahí, en ese caer derrotado en el catre de la caravana, en ese cerrar los ojos y pensar con satisfacción que estamos construyendo un mundo nuevo en el que habrá bosques y cabañas de madera para todos…

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Seguimos con la construcción de la segunda cabaña de madera. Si quieres echarnos una mano, eres bienvenido/a. Estaremos, entre el 12 y el 24 de junio, pero O Couso está todo el año abierto a los soñadores de todos los linajes y estirpes. Dirige la obra de la cabaña el gran maestre arquitecto y cabeza visible de la Logia, Pepe Gotera León, peón de pobre cualificación, Otilio Aldai.

Más info sobre el proyecto O Couso: https://proyectocouso.org
Más info de la convivencia: koldo@portaldorado.com
Telfs.: 982157684 ó 606695452
* En la imagen, la finca de O Couso y la nueva cabaña. Texto de Koldo Aldai.

¿Colapso o esperanza?

 

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Todos los sistemas tienen un inevitable ciclo de vida y muerte, un recorrido de crecimiento y decrecimiento donde el final se simplifica con una desintegración total de lo existido hasta ese momento. Según algunos expertos, nuestra civilización se encuentra en este instante en una situación de colapso. De alguna forma, el ser humano se ha ido preparando mediante mitos y creencias, de forma interior y psicológica, para este final.

Las pruebas científicas parecen contundentes. Los científicos y filósofos de nuestro tiempo se interrogan sobre el momento de la historia en el que estamos. Según algunos, nos encontramos en este presente donde las líneas de desarrollo se quiebran. El crecimiento infinito en el que se basa nuestra civilización está chocando frontalmente ante las riquezas finitas del planeta. Hasta este momento, habían crecido exponencialmente y lo seguirán haciendo hasta un punto que los teóricos de sistemas y ecologistas llaman “saturación y colapso”. Esta teoría del colapso viene apoyada por bases científicas como la teoría del pico de Hubbert, donde se dice que el pico de producción máximo del petróleo será la señal de que el colapso de nuestra civilización está próximo. En los movimientos ecologistas se ha puesto de moda esta idea, reforzada con documentos y documentales como el de Colapso, de Michael Ruppert.

Los movimientos milenaristas y apocalípticos siempre han existido. El miedo al final de la civilización siempre ha golpeado nuestros corazones sensibles. A diferencia de otras épocas, los datos y estadísticas nos muestran un futuro alarmante y pesimista. Quizás estamos siendo testigos de un colapso real que afectará a todo el panorama existencial de nuestra civilización.

Nosotros no trabajamos bajo la presión de ese futuro inmediato, oscuro y tenebroso donde todo se derrumbará y provocará la pérdida de sentido y el inmediato vacío interior. Nuestros esfuerzos no se centran en predecir lo negativo de ese momento posible, sino que nos vemos obligados a partir de la base experimental que nace de una visión esperanzadora y útil al momento actual. Es decir, no nos centramos en descubrir los entresijos por los que la sociedad quebrará inevitablemente, sino que buscamos soluciones prácticas para crear un mundo mejor, más limpio, más profundamente verdadero, más cargado de soluciones prácticas que nos lleven a una vida rica, compartida y solidaria.

Creemos que la búsqueda de una solidaridad local, la siembra de todo aquel alimento nacido libre de derivados del petróleo, la liberación de una tierra que no debe ser hipotecada, la construcción dócil y sostenible, la autonomía energética y alimentaria así como la obtención de nuestra propia agua, cuidando sensiblemente todo recurso natural, la cocreación con la naturaleza bajo el prisma de sabernos parte de ella y unas relaciones basadas en el amor y el respeto y no en la imposición o el dogma son parte sustentable de nuestra visión.

No se trata de advertir sobre el inminente colapso. Nuestro esfuerzo arranca sobre la manera de provocar una vida amable ocurra lo que ocurra en el futuro, esforzándonos para adecuar el sentido humano de la vida al sentido espiritual de la misma. No tratamos de huir hacia adelante y protegernos. Tratamos de abrir nuestros corazones a los nuevos paradigmas, a las nuevas enseñanzas, a la nueva tierra que entre todos deberemos construir tarde o temprano. Sembrar esa visión de esperanza y amor es nuestro cometido. Esperamos que lo demás se contagie y venga por añadidura. Incluso el cambio interior en toda la humanidad, ese que de alguna forma evitará el colapso o lo transformará en algo positivo para la concordia universal entre todos los seres humanos y el ecosistema global que habita.

 

 

Desde el corazón de Gaia

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Resulta difícil expresar lo que significa vivir plenamente en las entrañas de la naturaleza, entre sus bosques, sus ríos, sus montañas, sus prados verdes, sus animales que corren por doquier. Tras vivir toda la vida embotellados en una ciudad, sentimos una constante pulsación vital aquí en los bosques, una especie de despertar significativo y privilegiado del que nunca hasta este momento habíamos sido consciente.

El amigo Koldo ha apostado por fin por dar un paso en firme hacia el compartir en este lugar y tenemos ya un montón de maderas preparadas para ser ensambladas desde nuestro pequeño conocimiento. Mientras esta tarde pedíamos permiso al claro del bosque elegido y dábamos las gracias por tan privilegiado momento, sentimos una profunda alegría. Una nueva cabaña, sigilosa, humilde, dará calor, conservará el calor.

Hemos abierto claros y caminos entre el bosque pero conservando su naturaleza salvaje, sin ni siquiera introducir un exceso de humanidad entre ramas y arbustos, dejando que la naturaleza se exprese, respetando sus ciclos y ayudando a esa conservación natural que tanto la madre tierra necesita.

Cuando vemos como los pajarillos tejen sus pequeños nidos entre la maleza profunda sentimos una inmensa alegría por ser testigos mudos del ciclo de la vida. Deambulamos con la mirada entre los claros que despejan la visión, observando como cada gesto encierra dentro de sí un hermoso significado. Honramos a nuestra madre tierra, dadora de vida, generosa, amable. Honramos su cálida acogida, su respeto y concierto invisible en todo lo que se prodiga por su bella aura.

El sol forma parte de ese concierto invisible. Se pone sobre un prado que bordea todo el contorno, adornando las pupilas con tonalidades cada día diferentes. No se ve casa alguna en todo alrededor, excepto la nuestra propia si alzas los pasos hacia el norte de la finca. Las nubes que a estas horas llenan de rocío los cielos se desplazan con toda la gloria y esplendor que derrochan a raudales. El paisaje es rico en fauna que viene y va como si tuvieran prisa por vivir. Se puede ver bajo el sol a ese solitario halcón vagando por los caminos, con las alas doradas por sus rayos, o a algún tímido roedor que observa desde su madriguera el quehacer de sus vecinos. Se escucha a lo lejos, acompañando el cantar de mil pequeñas aves, a ese arroyuelo jaspeado en la garganta del Mao. En medio de sus aguas irrumpe su vagabundeo serpenteando lentamente en torno a esos deambulantes tocones podridos.

Caminamos firmes, ante este espectáculo natural, envueltos por una luz pura y brillante que dora la hierba y las hojas recién nacidas, tan dulces y serenamente vivas. Nos sentimos privilegiados ante este torrente dorado que se muestra como onda o murmullo. Hay tanta alegría ahí fuera que todo parece producto de un sueño.

La primavera, el atardecer, la naturaleza viva es un rico poema indescriptible, difícil de describir con acertijos o palabras. Lo único cierto es que hoy hemos penetrado en su vientre, hemos pedido permiso para levantar una segunda madriguera que dará cobijo, desde la más absoluta libertad, a un nuevo colono. Poco a poco se va tejiendo la madeja de algo bello, de algo profundo, invisible, liviano. Somos unos privilegiados y nuestra única necesidad insondable es la de poder compartir este trozo de paraíso con el resto. Nuestro empeño sigue firme, nuestro anhelo nace de Gaia. Serenos, invisibles, silenciosos, sigilosos. Sin hacer ruido, dejando espacio y tiempo para que la verdadera protagonista de este espectáculo se manifieste.

La suma de imperfecciones crea la perfección

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Era el lema que animó al grupo en el proceso de construcción de la cúpula del domo geodésico al ver todas las imperfecciones que surgían en su construcción. Lo paradójico era ver el resultado final, con toda su belleza y esplendor, con esa arquitectura que viene de otro lugar diferente a la consciencia que impera en estos momentos. Ahora que ya está terminada la estructura, nos preguntamos como seguir, como rematarla para embellecerla y para que sea útil.

Estos han sido unos días muy agotadores. Ha pasado por la casa de acogida mucha gente, cada uno con su particularidad, con su especial sentido de la vida. Todos queremos aportar lo mejor desde esa nuestra pequeña imperfección que somos. A veces el roce de egos perjudica el diseño del ideal grupal, pero desde una visión más amplia, nos damos cuenta de que la suma de esas imperfecciones egoicas crea algo hermoso. No nos damos cuenta, no conseguimos verlo, pero el esfuerzo grupal se aproxima a una nota clave diferente a la que hasta ahora habíamos entonado.

Cuando le preguntaron al hijo de Owen qué había fallado en la construcción de aquellas comunidades utópicas que su padre intentó poner en marcha la respuesta fue tajante. Diez o doce iluminados cargados de ilusión y llenos de coraje y esfuerzo constante eran capaces de atraer ante sí a centenares de holgazanes que sólo demandaban sin aportar nada al proyecto. Esa dura respuesta hizo y hace que muchas ideas no terminen por llevarse nunca a cabo, al menos aparentemente.

A veces, con cierto desánimo y desilusión vemos como esas cosas ocurren también aquí. Tres o cuatro personas lo dan todo para que el proyecto siga adelante mientras que una docena solo aportan un acorde discordante, conflictos o problemas. Con el paso de los años nos damos cuenta de que la materia humana está hecha de esa distorsión, que no existe ni existirá nunca un estado perfecto de las cosas y que en todo trabajo grupal se ha de asumir con coraje esas disonancias. Ocurre también en el mundo empresarial. En la editorial, por ejemplo, cuatro o cinco títulos buenos sostienen cien o doscientos que no han salido adelante. Es ley de vida o es simplemente que a veces las cosas ocupan un lugar que por falta de criterio o de visión amplia desconocemos. Seguramente sin el sostén emocional o simbólico de esos cien libros no hubiera sido posible la culminación de los pequeños éxitos.

Realmente, cada nota discordante, cada imperfección humana, aporta algo al conjunto. Es como la ley de la entropía, como el segundo o tercer principio de la termodinámica. Dentro de todo caos hay un orden que impera. No podemos entenderlo del todo, pero ocurre. Dentro del caos que se ha producido especialmente esta semana, había una enseñanza, una fuerza que surgía para poder hacernos más fuertes, para llenarnos aún de mayor coraje, para afinar aún más el proyecto, sus líneas rojas, sus consecuencias futuras.

Lo fácil sería poder terminar en una crítica, en un desgaste, en ganas de abandonarlo todo para vivir una vida más cómoda o menos expuesta o más protegida o más tranquila. Hay muchos caminos fáciles donde poder anular nuestro compromiso interior. Pero el reto de la vida, y especialmente, el reto de la vida consciente, nos lleva hacia el aprendizaje continuo, hacia el verdadero valor de cosas que puede que aún se nos escapen.

La primavera ya ha explotado a nuestro alrededor. Podríamos pensar que tras esa malla de silvas, enredaderas, madreselvas, zarzas, arbustos y árboles de todas las clases hay un continuo caos y desorden. Pero vistos desde una perspectiva amplia, desde una visión compasiva, la belleza del conjunto hace que cada hoja perdida, que cada rama suelta en el camino, cobre un nuevo y profundo sentido. Quizás aparentemente todo resulte complejo, pero en la profundidad de todas las cosas hay un sentido y un orden. Los árboles más fuertes están ahí, pero quizás necesiten de los arbustos para su sostén. Ya lo decíamos en la enseñanza de la construcción del domo. La suma de las imperfecciones crea la perfección.

Nuevo boletín: Ocouseros por el mundo

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Queridos amigos todos,

Tras una excelente semana de experiencia donde hemos podido disfrutar cálidamente de la fraternidad y la amistad de todos, nos atrevemos en este tiempo de cambio y belleza a crear este boletín informativo donde tendremos la suerte de compartir mensualmente todas las novedades y experiencias vividas en O Couso.

Estamos en un año de transformación, de renovación de energías y nuevas fuerzas que nos acompañan en esta hermosa aventura del compartir, y queremos hacerlo de forma cada vez más comunicativa y abierta para todos.

Además de la pequeña comunidad que sirve en la casa de acogida, nos congratulamos cada día más de la extensa comunidad que está naciendo fuera del espacio físico, ya no sólo en nuestro país, sino también en múltiples lugares de este hermoso planeta.

Más de treinta personas nos han visitado esta Semana Santa y muchas más están preparando sus viajes para venir este próximo verano. Por suerte, y tras tres años de larga espera, ya hemos conseguido poner en marcha los lavabos y muy pronto también las duchas y la lavadora. Además, vamos a construir nuevas cabañas para aquellos que quieran mantener un compromiso de servicio más firme aquí en el lugar, ya que cada día son más las personas que nos visitan y cada día son más las demandas de todo tipo. Así que vamos a necesitar voluntarios y servidores que deseen pasar un tiempo más largo entre nosotros y pensamos en la forma de que lo hagáis cómodos y felices.

El proyecto de la casa de acogida está muy vivo, prueba de ello ha sido esta última semana. Estamos buscando fórmulas para poder financiar lo que resta de restauración, especialmente los tejados y los suelos que faltan para que la acogida sea cada vez más armoniosa y fácil. Mientras escribimos todo esto y ya casi acabado lo esencial, nos damos cuenta de que la propia casa se nos está quedando cada vez más pequeña, por lo que estamos pensando en la construcción de la futura escuela de dones y talentos para poder así acoger a más gente y dar inicio a ese hermoso proyecto.

Este boletín será de todos y para todos, con un formato mensual, con la idea de que la comunidad abierta que somos nos informemos de acontecimientos personales y grupales. Si quieres participar con alguna noticia o evento que pueda ayudarnos a mejorar como grupo y personas no dudes en enviárnoslo a info@dharana.org. Entre todos podemos tejer una hermosa energía grupal que sirva de impulso para ese mundo nuevo que añoramos y que de alguna forma ya se está manifestando en O Couso.

Sea como sea, siempre, gracias, gracias, gracias por estar ahí.

Seguimos adelante…

SI QUIERES SUSCRIBIRTE, PINCHA AQUÍ.

 

 

 

Honrando a los que nos preceden

 

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Es muy difícil practicar la humildad en su condición más extrema. Una de las cosas que aquí aprendemos es a honrar el trabajo de los otros. Vienen personas desde muy lejos, que casi no conocen el proyecto pero que algo les impulsa a compartir un trozo de su vida. Muchos lo hacen de forma sigilosa, sin que nadie se percate de su labor excepto por el impresionante coraje de poder hacerlo. Nos encanta ver a Begoña y Javier enfrascados en el lavabo o a Luis, que sigilosamente y muy en silencio ha conseguido revivir la vieja era. Ahora allí se posan a hacer yoga y mañana, gracias al esfuerzo y la constancia de los asturianos por fin podremos, tras tres años de larga espera, estrenar los lavabos. Es hermoso ver a Raúl construyendo de forma consciente el domo geodésico con la ayuda de Mario y todos los demás. Es hermoso ver como la energía fluye en un impresionante baile misterioso.

Practicar los caminos, que decía el Buda mientras que muchos se enorgullecían de sus prácticas espirituales, de sus yogas profundos, de sus aparentes sensibilidades con el mundo intangible sin que nada de todo eso se viera reflejado en el hermano que tenía en frente, a su lado. Practicar los caminos de forma presencial, con una sonrisa al otro, como esa mágica aura de nuestra hermosa alma pura encarnada en Mercé. Su sonrisa y complicidad nos basta para levantar el ánimo, para sentirnos acompañados en el proceso, para orgullecernos por todo lo poco o mucho que hacemos.

Nos gusta honrar esa magia de todos aquellos que inclinan un esfuerzo para la causa común. Es una forma de comunicación con el tiempo, con aquellos cuyo esfuerzo siembra una semilla que algún día crecerá. Toda esa gente que podrá disfrutar a partir de ahora de la comodidad de esos lavabos seguramente no conocerán el trabajo anónimo de Noelia, de Begoña, de Javier, de Benito o de Raúl en la construcción de los mismos. Muchos de los que vienen no tendrán oportunidad de honrar físicamente a todas las personas que de forma silenciosa apoyan, protegen y alimentan este proyecto. Aún escuchamos voces sobre la necesidad de por qué nos empeñamos en seguir adelante. Pero nuestro aliento siempre viene de aquellos que se preguntan, cada vez que vienen a este lugar, por qué no existen aún más lugares como este.

Esta mañana lo veíamos en la emoción y en las lágrimas que algunos expresaban agradecidos en el círculo de consciencia. No se trata de que seamos mejor o peores, se trata de que entre todos podemos abrirnos de forma diferente, desde otra dimensión, aún desconocida, aún por explorar, para aventurarnos juntos en la senda del conocimiento grupal. El reto está ahí, y la necesidad de honrar a los que lo están produciendo forma parte de esa labor.

Hoy han llegado dos camiones cargados de materiales. Uno con veinte toneladas de grava y el otro repleto de ladrillos y cemento. Pero también han llegado más manos, más personas dispuestas a transformar con voluntad y coraje todo eso en belleza. Vamos a seguir construyendo esta semana todo lo que podamos para que los que vengan luego puedan disfrutarlo y comprender, algún día, que esto se hizo gracias al esfuerzo grupal, no de un líder, no de una persona, sino gracias al continuo y esmerado trabajo de todos. Y así quedará para la posteridad. Un lugar hecho por todos para todos. Un lugar que, quizás, y por primera vez, sea entregado a los que vienen como un regalo amoroso envuelto en lo mejor de cada uno.

Es difícil expresar esa sensación de entrega, de compartir, de cooperación, de apoyo mutuo, de dones y talentos expuestos en un mundo que requiere de inspiración para un progreso aún más consciente y cargado de esperanza y fe en el mañana. Es complejo poner en palabras todo ese agradecimiento acumulado. Es difícil practicar los caminos. Pero aquí queda dicho y expuesto, en humilde reverencia para todos aquellos que de alguna forma, lo hacen posible. Gracias, gracias, gracias.