La visión etérica de las cosas

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Las fuerzas etéricas se representan de mil maneras. Aunque el sol aparecía tímido entre las nubes, hoy la luz presagiaba que la primavera está dentro del germen de la existencia. En las sutilezas de los sonidos del bosque y de los colores que la luz hacía brotar de forma cálida, se presagia la próxima explosión de vida. Algún día no muy lejano tendremos capacidad de poder “ver” esas fuerzas etéricas en sus diferentes planos. No sólo las fuerzas que se transmiten a través del sonido y los colores, sino también aquellas que son penetradas por la luz y la mente. Si poseemos un mínimo de esa visión, podemos ver como se tiñe el mundo en todas sus manifestaciones, y como el término “verdad” o “ley” se transforma poco a poco con cientos de matices diferentes.

Desde esa visión, uno puede ver un árbol y saber que es un árbol al mismo tiempo que penetra en su color, en su vibración, en su sonido, en su luz y en su pensamiento simiente y observar como la “verdad” sobre su naturaleza crece y se amplia. El árbol emite una nota clave, al igual que todos los seres que habitan el universo. Uno puede, si fijamos la atención en esta particular visión, pensar que es una u otra cosa.

Todos tenemos un pensamiento o una historia sobre nosotros, una particular visión sobre lo que creemos que somos, o sobre lo que creemos que es la “verdad” de las cosas. Pero esa visión es solamente una distorsión al no comprender la totalidad de lo que somos. Nos falta información sobre nosotros mismos. No sabemos cual es nuestra nota clave, nuestra vibración, nuestro color, nuestro sonido. No sabemos como se desarrollan nuestros pensamientos ni desde qué dimensión. No tenemos capacidad para discernirlos, y tampoco para saber si su naturaleza es abstracta o concreta, astral o mental. Tampoco sabemos mucho sobre nuestro hilo de vida o de consciencia, ni siquiera sobre ese abanico de emociones que nos gobiernan sin darnos cuenta. La ira, el miedo, la frustración, la pena, el odio, la tristeza, el celo, la vanidad, el orgullo… Hay cientos de variables que se nos escapan sobre nuestros acontecimientos personales, sobre lo que creemos que somos y sobre lo que creemos que es el mundo.

Hoy mirábamos desde la ventana que separa nuestro pequeño mundo del vasto universo que se abre tras el cristal. Hay un bosque salvaje que palpita mientras los pajarillos cubren los huecos entre la arboleda. Sus cantos crean un sonido en las copas, ese lugar donde aún no ha llegado la civilización y donde la vida se ve desde otra perspectiva. Fijan la mirada en el comedero esperando que se llene con alguna migaja de pan que comerán entre vuelo y vuelo.

Desde la visión etérica se puede ver ese baile y ese concierto de forma abrumadora. Uno se emociona aún más ante las maravillas de la naturaleza, y expande la visión del alma, alejado del ruido de la civilización, para gozo de la creación. La visión de este bosquecillo aún salvaje, sin que la mano humana haya puesto sus garras sobre las zarzamoras que crecen protegiendo los primeros tallos de la primavera, crean un entorno privilegiado para dotar a la vida de otro significado. Aquí las pequeñas verdades dejan de existir para dar paso a un conjunto mayor, a una escogida parcela de vida. A veces podemos subir en el vuelo de alguno de estos pajarillos que pululan de un lado para otro y subir a las copas de los árboles. Allí la visión es amplia y la civilización desaparece para dar paso a la más estrecha colaboración con la existencia. El privilegio es razonable y sólo las cárceles conceptuales sobre las cosas nos alejan una y otra vez de este paraíso natural. Somos afortunados por esta grandeza. Somos afortunados por poder apreciarla en amplitud.

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Nuevo staff en el proyecto O Couso

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Como sabéis, en O Couso cohabitan tres proyectos que se integran en uno solo. Está el proyecto Simorg, de vida en comunidad desde una perspectiva integral y abierta. El proyecto de Escuela de Dones y Talentos, donde poder aprender y enseñar. Y el Proyecto O Couso, que engloba la parte de acogida, para nosotros, uno de los pilares más importantes. Parece que la primavera trae muchas ganas de hacer cosas nuevas y de organizar el mundo de O Couso para que todo se disponga de mejor manera. En los próximos meses queremos asumir varios retos y para ello hemos organizado el nuevo staff que asumirá el rol organizativo de todo lo que queremos emprender. Tras un año difícil, ya somos más de doce personas viviendo en la pequeña comunidad y con ganas de ofrecer lo mejor para que más gente bonita venga a experimentar la experiencia de vivir de forma diferente.

Los retos que se avecinan tienen que ver con la ampliación de la huerta y la siembra de nuevos árboles frutales (ya tenemos casi una veintena). Hemos empezado a darle importancia al jardín, sembrando plantas decorativas y plantas medicinales mientras buscamos que cada rincón empiece a sentirse la presencia mágica de la belleza y la armonía. También seguimos con la rehabilitación de la casa de acogida, con el reto de cubrir por fin todo el tejado restante este mismo año y de conquistar nuevas habitaciones. Deseamos encintar toda la casa para que el próximo invierno sea más cálido y acogedor. Al mismo tiempo queremos hacer nuevas cabañas para los nuevos habitantes y experimentar con algún nuevo modelo más asequible, tipo “pod”, para así ofrecer cada día más espacios de privacidad para los que lo necesiten.

En los dos últimos círculos de sabiduría que realizamos, el staff organizativo quedó de la siguiente manera:

SERVICIO (PROYECTO O COUSO). Ancianos, guardianes y voluntarios.

SECCIÓN DE SERVICIO

  • Departamento de acogida y cuidado: Loli
  • Departamento de limpieza y orden: Maritza
  • Departamento de alimento y salud: Natalie, Antonia
  • Departamento de mantenimiento y armonía: Joan
  • Departamento de construcción y equilibrio: Daniela, Xavi
  • Departamento jardinería y belleza: David, Nora
  • Departamento de huerta y animales: Bea, Rogelio, Memo

 

En próximos círculos organizaremos los siete departamentos de la sección de estudio (Proyecto de la Escuela) y los doce roles de la sección de interiorización (Proyecto Simorg) para así poder empezar a trabajar no sólo la parte material del proyecto, sino también la parte emocional, intelectual y espiritual del mismo desde una perspectiva más seria y organizada.

Si quieres participar de los mismos, estás invitado a formar parte de este hermoso equipo. Hay mucho por hacer y todos tenemos muchas ganas de seguir aprendiendo de las relaciones, de la magia grupal y de la naturaleza. ¡Os esperamos!

Compromiso y responsabilidad

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Están siendo unos días duros. Administrar los deseos de tanta gente mientras cae un diluvio universal o hay viento huracanado resulta difícil. Especialmente si la lluvia, el frío o el viento no te dejan dormir por la noche. Aquí en el bosque parece como si todos los elementos se conjuraran para hacer las cosas más difíciles. Y es asombrosa la lucha humana por intentar dominarlos y vencer su furia o tempestad.

Esta mañana nos hemos pasado todo el día achicando el agua que entraba como ríos desbordados dentro de la casa. Terminamos abatidos y mojados, tiritando de frío mientras intentábamos que el agua no terminara por arruinar todo el conjunto. Para más dificultad, las placas solares dejaron de funcionar por algún tipo de avería que no sabemos detectar y sin ellas la vida se detiene y dificulta.

Por suerte, en la comida, nos tomamos toda esta aventura con humor, hablando de cosas absurdas que nos hacían reír y observando como el ánimo, antes minado y por los suelos, se revolvía para intentar observar la vida con más filosofía. Tuvimos la oportunidad de hablar y alzar la mirada para recordar porqué estábamos aquí y porqué esta necesidad tan humana de explorar la naturaleza en su máxima dureza.

Enseguida surgieron las palabras “compromiso” y “responsabilidad”, acordándonos de lo que pasa en el mundo, recordando el estadio primitivo en el que el ser humano aún se encuentra y animándonos en el trabajo interior y exterior para seguir colaborando con el progreso humano. De alguna forma, sentimos ese compromiso, el cual hemos canalizado con lo que hacemos intentándolo realizar de forma responsable aunque a veces las diez mil responsabilidades nos hagan desfallecer.

Nos acordamos de las guerras, de los conflictos y las injusticias y vemos como la lucha por intentar crear un mundo mejor es compleja y dificultosa. Es evidente que podríamos estar en algún lugar más confortable, mirando hacia otro lado mientras intentamos llevar una vida cómoda y apartada. Pero el sentido de responsabilidad y compromiso con nosotros mismos y con el mundo nos alejan de esa peregrina idea. Estamos aprendiendo a cuidarnos, a ser mejor cada día para ofrecer lo mejor, pero luego recordamos todo lo que hay por hacer y nos falta tiempo para ordenar nuestra vida con la vida.

A veces pensamos eso tan humano de que nos gustaría tener más fuerzas o inteligencia para llevar a cabo sueños como este. Pero hoy, cuando achicábamos agua para evitar males mayores nos repetíamos a nosotros mismos, calados hasta los huesos, ese mantra que tenemos últimamente como señera: hacemos lo que podemos. Con compromiso, con responsabilidad, y sobre todo con dignidad. Esa dignidad que nos hace elegir un tipo de vida u otra, que nos hace administrar nuestros recursos, tiempo y energía en unas decisiones a veces en exceso sacrificadas y frágiles. Esa fragilidad nos conmueve todos los días, pero también la fortaleza que irradia cada dificultad añadida. Como si estuviéramos en una auténtica universidad donde estamos aprendiendo a ser completamente humildes ante la grandeza de todo cuanto nos rodea.

Ahora es tarde. No hemos cenado y tenemos hambre. Llueve y la cocina de la casa está, en este espacio-tiempo, como a eones de distancia. Así que cerraremos los ojos con el deseo encarnado de poder, tras dos noches en vela, dormir algo. Y también con la satisfacción interior de poder dedicar parte de nuestra vida y tiempo a algo que ayuda a los demás, que sirve para los demás, que inspira a los demás. Esa es nuestra voluntad, nuestro compromiso y responsabilidad. Cueste lo que cueste. Pase lo que pase. Nuestra fragilidad es también nuestra fortaleza.

Felicidades O Couso

Un doce de marzo de hace ahora cuatro años, desde la oscuridad entendíamos la noche. Los sueños fluían mientras una estrella brillaba fuertemente. Después de haber visto oscurecer el día, entró la noche en un lugar para soñar. ¡Mirad! ¡La estrella de las estrellas! La canción de la estrella encanta nuestro corazón. La llama del fuego del corazón brilla, se eleva, perdura. 
Así rezaba nuestra banda sonora mientras un gran arcoíris iluminaba el camino que nos conducía hacia la tierra prometida. Llegamos, y aún centelleando gotas de lluvia, se abría un claro sobre nosotros, dejando pasar la luz. Llorábamos por la emoción que brotaba desde nuestros adentros. Había una señal inequívoca, un resplandor interior que iluminaba con fuerza ese momento, ese lugar, ese reencuentro de almas. El propósito se unía con una fuerza inequívoca. Las señales se multiplicaban ante nosotros para que viéramos con claridad que habíamos encontrado el nexo, el fractal necesario para este tiempo, la encomienda que había que reconstruir para dar posada al peregrino. 
Hace cuatro años, un día como hoy, próxima la primavera, sentimos la llamada, el deseo. Sonaba Aniron, fuera y dentro de nosotros. Como si esa música quisiera revelarnos algo. Al bajar la última cuesta las lágrimas resbalaban como ríos mientras el verdor nos recibía, como si viniéramos de un largo viaje y todo concluyera en ese momento único, en esa estrella en la noche oscura. 
Han pasado cuatro años de ese momento y aún lo recordamos con emoción extrema. Especialmente por todo lo que ha ocurrido, por todo lo caminado, por todas las almas que han enlazado sus vidas unas junto a otras provocando más vida, más lazos, más fraternidad, más humanidad, más amor. Cientos y cientos de peregrinos han compartido espacios y tiempos que ahora resuenan como tambores que se unen a un concierto mayor. Todos los esfuerzos, todos los abrazos, todo el sufrimiento y el dolor, todo el trabajo y toda una vida ha podido quedar para siempre en nuestras almas.
O Couso cumple hoy cuatro años y sentimos cierta alegría interior. No sabemos qué cosas buenas y menos buenas habremos obrado en los otros, pero sí sabemos con suma certeza como el secreto de ese lugar ha crecido en nosotros. Como el misterio se ha ceñido al guion y a la promesa que un día fue pactado allá en los estrechos valles del alma. 
Estamos felices por el camino hecho, por la satisfacción de que, a pesar de todas las dificultades, seguimos aquí, empuñando el testigo del nuevo tiempo, sin miedo al futuro y honrando siempre el esfuerzo y el sacrificio de los que nos precedieron y ya no están entre nosotros. 
Un especial recuerdo a los tres soñadores y a los cuatro constructores que sirvieron de guía, fuerza y ejemplo de los primeros momentos. Su luz, su llama y su fuerza aún hacen posible este trabajo mágico del alma. Su trabajo como tejedores de luz sigue iluminando los campos, bosques y montañas de este santo y hermoso lugar. Su valía y sacrificio sirvió de mucho para muchos. Y su lema, “todo para ellos”, sirve de esperanza futura. 
Un especial recuerdo también a las fuerzas invisibles que nos guiaron ciegamente hacia la oportunidad de servir en silencio, con absoluto desapego, sin buscar más recompensa que la alegría en el rostro del otro. 
Cuatro años no es nada, pero aquí seguimos, con fe y esperanza, con humilde vocación de servicio, con ganas de que el amor en acción sea manifestado en cada rincón de este lugar hermoso. Seguimos haciendo de un mundo bueno, un mundo mejor en esta red etérica invisible. Seguimos dando la nota en este concierto universal.
Felicidades querido O Couso.
Gracias por todo lo que nos has dado. 

 

Un nuevo tejado para celebrar nuestro cuarto aniversario

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El próximo día doce de marzo celebramos cuatro años desde que una fuerte impresión y unas señales esculpidas en elementos vivos nos empujó a abrazar esta tierra y este lugar. La emoción que provocó en nosotros esa visión nos transportó extasiados hacia antiguas reminiscencias, hacia nobles deseos de entender que este sitio debía acoger algo hermoso. La que sería casa común, en aquel año tan sólo un enorme despojo de piedras amontonadas pero valerosamente atrapadas en el abrazo del tiempo, fue esculpiendo con el sudor de cientos de peregrinos una hermosura que encerraba y que aún está por salir. Aún somos incapaces, a pesar del esfuerzo realizado en todo este tiempo, de sustraernos a la atracción de la espléndida magia que encierra cada una de esas piedras centenarias. Observarlas una a una hipnotiza y eclipsa cualquier razón, a sabiendas del esfuerzo milenario que la naturaleza ha esculpido en ellas. Lo inmenso del tiempo que trabaja junto a las proezas de la inteligencia que elevó a esas alturas la piedra esculpida nos hace pensar en esa obra como algo más divino que humano.

En cuatro años nuestra visión no se ha transformado y la impresión del primer día se refuerza con cada nuevo paso. El sol, la nieve, el viento, la lluvia y todos los elementos que cada día esa casa soporta para intentar albergar en su interior algo de tímida vida requieren una ayuda constante para que la piedra se convierta en hogar y la vida fluya caliente por entre sus paredes. Admitimos con el paso del tiempo que fuimos osados y valientes, y que no nos faltó fuerza para seguir adelante. Pero también fuimos en exceso ilusos y ambiciosos al ver, con el paso del tiempo, la grandeza de la obra.

Para de alguna forma expresar nuestra admiración y testimoniar nuestro reconocimiento, la gratitud que rebosa en nuestro corazón y por todo lo que nos ha enseñado y descubierto desde sus piedras mudas, este año queremos volver a volcar un nuevo esfuerzo para terminar de construir la parte del tejado que aún queda por hacer. Sólo en la compra de los materiales vamos a necesitar muchos recursos, pero queremos elevar nuestra voz y canto para que otro paso más sea posible en esta loable empresa de reconstruir los nuevos valores del milenio que llega. No tenemos prisa, seguimos contemplando bajo el suave manto del tiempo la brillante y esperanzadora reconstrucción de este lugar candoroso.

Ese nuevo tejado revivirá y acogerá a nueva gente, nuevas esperanzas y una nueva buena. Seguiremos creando belleza y profunda hermosura en todo lo que podamos, y seremos, a su vez, protectores de esas piedras que durante siglos han esperado nuestra llegada. Como otras veces, agradeceremos cualquier ayuda, sea moral, anímica o material. Gracias a estas piedras vivas que ayudáis a construir esta morada hermosa.

 

 

 

 

 

Una nueva huerta en O Couso

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El sembrar los alimentos para el sustento del ser humano es base primordial para una alimentación sana y respetuosa en muchos sentidos…
Cada cambio, en cualquier aspecto, siempre significa momentos diferentes y muchas veces importantes para muchas cosas y/o personas…
Aquí en O Couso estamos en proceso de cambio, un cambio continuo que conduce a nuevas aventuras y muchas cosas nuevas para experimentar juntos.
Aquí os presentamos la que será nuestra nueva huerta. En este lugar se fundará el futuro alimento de nuestro amado O Couso, de nuestro hermoso hogar.
Agradecemos a nuestro buen amigo Marcos, nuestro querido vecino, que nos hizo el gran favor de labrar la tierra para que empecemos los trabajos de siembra… Patatas, cientos de patatas saldrán de aquí. Para este nuevo comienzo la huerta está espectacular, está más que bien. Después vendrán brócolis, zanahorias, cebollas, ajos, y un sin fin de alimentos variados…
Miremos por nuestra amada tierra, regresemos a nuestras raíces, regresemos a nuestros orígenes y a aquellos tiempos hermosos llenos de salud y energía limpia, y así llenar nuestro cuerpo físico de vida.
Gracias O couso por ofrecernos este espacio en el cual podemos habitar, gracias “Gaia” por brindarnos la oportunidad de estar aquí y gracias a todas las personas que han colaborado para que todo esto se lleve a cabo. 

Gracias especiales a todos los vecinos que con su amor y cariño nos ayudan día a día a seguir adelante. Gracias querido Marcos por este nuevo regalo, por este impulso, por este apoyo incondicional.

“Escrito por Memo desde O Couso.”

Donde el tiempo se para…

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Hemos pasado unas semanas de congelada experiencia. Ha nevado, ha hecho mucho frío y viento, hemos sufrido pérdidas, especialmente las bajas de nuestras queridas gallinas y algún conejito casi sin tiempo de ver un trozo de vida. Hemos reído y llorado en este invierno que parecía eterno y que, sin embargo, nos ha hecho más fuertes, más humanos, más sinceros, más humildes ante la inmensidad que nos rodea. Hoy por fin salió el sol y aunque hacía frío, cierta alegría nos ha devuelvo a la vida. No podíamos evitar el sentirnos con esa emoción interior al ver que todo el esfuerzo invernal ha merecido la pena. Es cierto que aún queda algo de frío, pero el hecho de que por fin saliera el sol nos ha alegrado especialmente.

Estamos aprendiendo en la difícil escuela de la vida. Ya empezamos a ser un grupo consolidado, armónico y bello. Tras las crisis de épocas pasadas, parece que por fin cierto entendimiento y complicidad empieza a brotar en este humilde experimento humano. Nos hemos dado cuenta de que el esfuerzo por acomodar la casa grande y luego por acomodar también la vida de los que pasan largas temporadas en este lugar ha sido todo un acierto. Ahora que tenemos ciertas comodidades como agua corriente, agua caliente, algo de electricidad y un poco de calor, estamos experimentando la dulzura de algo que hace tan sólo unos meses parecía imposible. Y a cada paso que damos por hacer más cómodo este lugar, a cada esfuerzo y sacrificio que sufrimos en carne propia, más regocijo interior existe.

El esfuerzo humano y material de toda esta proeza no está en nuestras manos, sino en esa comunidad abierta e inmaterial que surge más allá de este bello bosque. Casi podemos sentir el aliento de las personas que nos acompañan desde lejos. Casi podemos sentir sus pasos junto a los nuestros, haciendo crujir los caminos helados que nos regala la naturaleza a primera hora de la mañana. Cuando suena el gong de la primera meditación, casi podemos escuchar el respirar de todos vosotros.

En el plano material se presentan nuevos retos. En unas semanas vamos a empezar a construir la parte del tejado que estaba totalmente derrumbada y que hasta ahora dábamos por llamar “el patio”. Seguimos con la ambición de poder hacer acogedora la casa y estamos buscando fórmulas de financiación para poder cerrar completamente toda la casa y seguir haciendo nuevas cabañas. Aún no sabemos de dónde vamos a sacar el dinero pero estamos convencidos de que seremos capaces de hacerlo. Hasta ahora hemos obrado con mucha fe y entusiasmo, con mucha esperanza y pasión. Ahora ha llegado el tiempo de seguir trabajando sumando inteligencia y conocimiento.

Al mismo tiempo que el invierno está acabando y al mismo tiempo que ya empezamos a prepararnos para recibir las primeras visitas en Semana Santa, estamos pensando ya en el verano y en el próximo invierno. Y todo ello siempre con la visión clara de que queremos seguir acogiendo a todo el mundo de forma abierta y valiente como hasta ahora. Y siempre con la misión clara de seguir avanzando en la creación de la Escuela de Dones y Talentos, un espacio que será para que todos, de forma experimental, podamos aprender a ser útiles mensajeros de la vida.

Con esa visión clara, el tiempo se para. Nos regocijamos en cada día, en cada minuto y segundo de cada labor que hacemos. Lo hacemos con regocijo, amor y cariño, a sabiendas de que cada cosa que hacemos es para vosotros, para el otro amigo que llega, peregrino, para compartir vida. Seguimos entusiasmados con esa idea y seguimos amando este sueño colectivo. Gracias por estar ahí, gracias por vuestro aliento y respiración en cada momento de nuestras vidas. Juntos podemos ser una llama viva para hacer de un mundo bueno, un mundo mejor.

Dharana, un nuevo tiempo, una nueva imagen

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El briefing

La Fundación Dharana nace para poder potenciar los dones y talentos de la comunidad científica, artística y cultural. Su lema, “hacer de un mundo bueno, un mundo mejor”, pretende promover experimentos para aprovechar la máxima capacidad humana en su integración con el medio ambiente y la sociedad.

La solución

Diseñar una imagen que proyecte los valores de Dharana y que identifique sus diferentes actividades: Proyecto O Couso, Dharana Press y Proyecto de Escuela de Dones y Talentos.

Así es como Materia Gris, una compañía de publicidad para proyectos alternativos, ha descrito el trabajo que han hecho con la nueva imagen que queremos proyectar en Dharana. Hasta ahora, aunque había una idea clara, todo había sido muy improvisado e intuitivo, pero en este nuevo ciclo que se abre ante nosotros queremos demostrar que eso que con tanta fuerza hemos intuido y sentido, puede aterrizarse de forma ordenada, lógica y firme en la tierra. Con inteligencia, con amor, con pasión, con fortaleza y con voluntad al bien. Estamos cambiando todo el modelo, concentrando las fuerzas y trabajando duro para que la nueva imagen sea un buen instrumento de todo aquello que queremos transmitir.

Tras el mito fundacional, plagado de complejas dificultades, nace un nuevo tiempo. Es inevitable. Todo crece y al hacerlo todo se transforma. Todo cambia y todo requiere una revisión calmada pero segura de lo hecho hasta ahora. No es solo un bonita imagen lo que queremos proyectar, sino también un proyecto global serio y responsable desde donde se pueda inspirar a los demás, desde donde unos y otros sean capaces de encontrar un referente de valores y prácticas sinceras y valiosas.

Estamos desarrollando el plan de actuación para los próximos diez años y esperamos encontrar aliados y socios que quieran contribuir a hacer de un mundo bueno, un mundo mejor con trabajo, entusiasmo y alegría. Compartiendo siempre se llega más lejos.

Damos las gracias sentidas a Materia Gris, especialmente a nuestro amigo Jesús Vázquez, fundador y director creativo del proyecto, por haber acertado de forma intuitiva con la imagen corporativa con la que ha trabajado.

La imagen corporativa completa se puede visualizar aquí:

http://www.materiagris.es/identidad-corporativa-dharana/

Hadas traspapeladas

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¿Es que no bastaba ver la belleza de un jardín, sin tener que creer por ello que estaba habitado por las hadas? Douglas Adams

Hace unos días se enteraron de que teníamos frío e hicieron no se sabe cuantos kilómetros desde Asturias para traernos ropa y una nueva ventana para la casa. Esos días recibimos muchos apoyos porque el frío y las condiciones en las que vivimos aquí en O Couso reavivan la necesidad de ayudar al prójimo. Pero ellos supieron buscar el tiempo y el momento inmediato, sin pensarlo, para dejarlo todo y correr al auxilio.

Sus visitas son frecuentes y siempre es para dar, para dar y para dar. No sólo bienes materiales de todo tipo, sino también espirituales. Calor, compañía, amistad, momentos divertidos, pero sobre todo, trabajo, trabajo y trabajo. Cuando vienen no paran. Son un ejemplo claro y clarificador de lo que aquí se pretende. Penetrar en la virtud, bucear en el bien, buscar un mundo mejor, aunque para alcanzarlo haya que hacer de todo, pintar, tocar el acordeón o el piano, hacer croquetas vegetarianas o chorizo vegano, poner puertas y ventanas, enchufar cables, hacer mantas con tus propias manos o gorros de invierno, traer comida para los gatos y el perro y en abundancia para nosotros. Begoña y Javier se esmeran en potenciar sus talentos y sobre todo, lo más importante, en compartirlos. Porque de nada nos sirve un don si no podemos luego donde colocarlo al servicio de la construcción del edificio común.

Ellos no hablan de hacer el bien sino que construyen el bien con su ejemplo y trabajo, con sus manos y talentos. No filosofan sobre la espiritualidad sino que la ponen en práctica con sus gestos, con sus detalles continuos, con su contundencia a la hora de cumplir su parte en la persecución de algo mayor. Vienen, dejan su nota clave y se van felices tras el concierto realizado con el conjunto. No juzgan si hacemos bien o mal las cosas. Observan como poder mejorarlas y hacen lo posible para que así sea. Sin imposiciones, sin juicio.

Su última semilla ha sido la de crear conjuntamente con nuestra editorial un libro de cuentos ilustrados llamado Hadas traspapeladas y algunas añoradas, cuyos beneficios de venta irán a parar al proyecto O Couso. Uno más de sus talentos que ha visto la luz y que de alguna forma, directa o indirectamente, ayudará en la construcción del sueño común.

Si hay algo bueno que nos ha dado todo este esfuerzo ha sido el poder conocer a gente como Begoña y Javier. Son tantos los amigos, la gente bonita que ha pasado por aquí y se ha quedado para siempre en nuestras vidas y corazones, que nunca encontraremos palabras suficientes para agradecer tan privilegiado regalo. Gracias queridos por todo y por tanto.

http://phylira.com/home/162-hadas-traspapeladas-y-algunas-anoradas-9788494591570.html

Navidad compartida

navidad en o couso

Ya queda menos para compartir una noche especial y mágica. Algunos valientes ya se han apuntado para estrenar juntos la tercera cabaña y así poder compartir unos días con calor amable y amigo. Si no podéis venir pero queréis aportar algo de turrón o regalos o dar un impulso al proyecto ya sabéis que estaremos encantados de recibir cualquier tipo de apoyo.

GRACIAS DE CORAZÓN Y FELICES FIESTAS A TODOS.

QUE LA PAZ, EL AMOR Y EL CARIÑO COMPARTIDO ESTÉN CON VOSOTROS.

Fundación Dharana:

TRIODOS BANK: ES54 1491 0001 2121 2237 2325