Feliz año nuevo, feliz vida nueva

Estimad@s amig@s del proyecto O Couso,

Esperamos que hayáis tenido una hermosa entrada de año, con deseos de que todos los sueños impulsados desde al alma se hagan realidad en esta próxima manifestación. Este año será diferente. Será un año de esperanza, de retorno a la normalidad, de impulso de la nueva era que se está manifestando, no solo a niveles materiales, sino también a niveles espirituales. Un año de silencio y renovación. Ha nacido en nosotros una visión diferente de las cosas, y debemos acogernos a la invitación que se nos presenta para ahondar aún más en aquello que es imprescindible. Todas las crisis, y esta ha sido muy importante para todos, crean momentos de tensión, y toda tensión provoca inevitablemente el crecimiento interior, la búsqueda espiritual, la visión profunda de las cosas.

Aquí en esta isla utópica acabamos de cerrar la Semana de Experiencia del primer Grupo Simiente que está naciendo para impulsar la futura Escuela. Estamos muy emocionados por este nuevo volver a empezar, este renacer tras siete largos años de entrega y servicio, de reconstrucción de un ideal que nuestra sociedad había dado por terminado: el apoyo mutuo y la cooperación, el servicio desinteresado al otro, el amor y la fraternidad universal unidos a una nueva perspectiva de vida simple y plena, de tolerancia y emancipación. Deseamos seguir profundizando en la abundancia espiritual y material, siempre en armonía con la naturaleza, con el entorno, con la vida en su más amplia manifestación. Creemos firmemente que ese propósito lo hemos cumplido de forma humilde y desapegada, y de que, a partir de ahora, se abre un nuevo y vasto campo de experiencia espiritual.

Junto al nuevo grupo simiente hemos vivido una semana inolvidable, llena de experiencias enriquecedoras, de amor, complicidad y estrecha comunión en un contexto de frío y nieve pero de mucho calor y luz interior. En estos días, la unión hizo la fuerza y pudimos multiplicar la potencia eléctrica de O Couso así como dotar en los próximos días algunas estancias de calefacción de leña y pellets. Los que vengáis a partir del 21 de marzo, si es que para esa fecha podemos por fin abrir nuestras puertas, podréis disfrutar de estas mejoras.

Tenemos muchas buenas noticias que compartir como balance del año que nos deja. Es cierto que ha sido un año muy duro, pero también necesario para el poderoso discernimiento. El grupo de miembros residentes se vio mermado hasta la mínima expresión debido al parón de la pandemia. Pero al mismo tiempo, eso nos ha dado una visión más amplia del proyecto, y hemos descubierto que son muchos los miembros no residentes que apoyan y llevan en su corazón este mágico lugar. Este año vamos a buscar la fórmula para poder avivar la llama de todos aquellos que estáis lejos pero que de alguna manera os sentís parte de este lugar. Potenciar el lazo místico que nos une será un propósito para este año con la creación de la “Comunidad No Residente”.

A nivel material, este año ha traído muchas mejoras. Por fin pudimos terminar la mayoría de los suelos de O Couso, terminas lo tejados y aislar la casa para que no entrara el agua. Terminamos también el salón, la cocina nueva, el gran patio, los sótanos y prácticamente las habitaciones que quedaban por acabar. También hemos duplicado la potencia eléctrica y esta próxima semana terminaremos de instalar la soñada cocina de leña y un primer intento de calefactar las habitaciones con una gran estufa de pellets. Todas estas mejoras harán que la nueva acogida sea más agradable y estamos infinitamente agradecidos a los amigos que lo han hecho posible para que todos podamos disfrutar de los avances.

A nivel interior estamos trabajando en la organización del Grupo Simiente para cocrear la Escuela (si estás interesado en participar aún queda alguna plaza). También hemos creado una triada de tres personas, dos arquitectos y un coordinador que se encargarán de toda la logística arquitectónica de la Escuela. Estamos creando una nueva página web para incluir en ella todos los proyectos de la fundación, entre ellos la red de apoyo mutuo, especialmente en estos tiempos difíciles. Y estamos mejorando los cuadernos de experiencia para que, además de inolvidables, sirvan de modelo a otros proyectos que deseen exportarlas. Este año se renovará el patronato de la fundación, y ampliaremos el número de patronos de tres a siete (si estás interesado en participar en el patronato por favor pide información). El objetivo principal para este año será terminar los planos de la Escuela, solicitar los permisos de obras y empezar con la construcción de la parte del sótano de la misma. Nos aguarda, si todo va bien, el primer encuentro utópico y la reapertura de la casa de acogida en la próxima primavera. Un año lleno de retos y emoción para continuar cumpliendo con nuestra parte en esta Gran Obra silenciosa y profunda.

Con el deseo de que tengáis todos un feliz año lleno de dones espirituales, recibid un fraternal abrazo. Gracias de corazón por hacerlo posible. Gracias de corazón por estar ahí.

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Feliz solsticio

En unas horas llega de nuevo el sol invictus, símbolo culminante que nos dice que la luz siempre vence a las tinieblas. Este ha sido para todos un año difícil, muy difícil. Ahora nos llega el símbolo, el arquetipo que nos ha de indicar el camino a seguir, la siempre sempiterna lucha entre el dolor y el sufrimiento mundial y la necesidad de vencerlo desde la fraternidad y el amor. Aún tenemos la oportunidad de entender que podemos seguir luchando, que, de alguna manera, hemos nacido para ser guerreros de la luz, del bien, de la justicia.

Con este solsticio dejamos atrás una difícil prueba. Bajo este nuevo cielo estrellado, pronto el año 2020 llegará a su fin, sintiendo interiormente que algo ha cambiado en nuestras vidas, en nuestra generación, en nuestra época. A partir de este solsticio de invierno, Júpiter y Saturno se unen en el signo de Acuario, indicándonos con ello el inicio de una nueva era. Algunos hablan de la Era de Acuario, de la Era del Saber, de la Era de Síntesis. Más allá de nuestra intuición, no sabemos mucho acerca de lo que todo esto representa, pero sí se nos avisa de que los próximos dos mil años tienen que vencer la inercia de la guerra astral, de las luchas emocionales, y llevarnos hacia un correcto uso de nuestra mente gobernada por nuestra alma. Este año debe marcar el inicio de una tendencia de paz, de amor y fraternidad entre todos los pueblos. Debe abastecernos de mayores riquezas y bienestar material. Debemos aprender a creer en la posibilidad de que la energía sigue al pensamiento, y que, cambiando nuestra frecuencia, nuestra forma de ver el mundo, nuestra visión, ese pensamiento puede volverse benigno, mágico, profundamente hermoso.

Es tiempo de actuar. Durante decenas de años nos hemos pasado la vida hablando sobre como cambiar el mundo, sobre como ser más espirituales y conscientes. Pero en el fondo eran tan solo tímidos deseos que no podían verse expresados por ese continuo conflicto que arrastramos desde hace miles de años. Un conflicto que nos aleja siempre del alto ideal, y que sucumbe ante la inercia de la incomprensión y la intolerancia.

En estos años nos han advertido muchas veces sobre esto. Hemos errado a la hora de poner en práctica la excelencia, a sabiendas de la dificultad que entraña cada paso realizado. El mérito, de haberlo, está en que al menos lo hemos intentado, hemos aprendido y hemos actuado. No quisimos quedarnos en la idea, sino que intentamos plasmarla. Hemos fracasado una y otra vez, pero la constancia permanece, el deseo nos empuja y la ilusión por volver a empezar una y otra vez, mejorando en todo, envuelve nuestras auras.

Ha sido un año difícil, pero aquí continuamos, trabajando en silencio en el plan maestro para los próximos siete años, preparando la nueva aurora con infinita gratitud, afinando los instrumentos para volver a acoger a todo aquel que esté dispuesto a derrumbar el viejo paradigma y reiniciar su vida bajo un nuevo prisma en este refugio y campo de entrenamiento. La voz del alma nos llama y es más poderosa que los pequeños deseos de nuestras anónimas personalidades. El alma nos empuja, como un sol invictus, a renacer de nuevo, a morir a lo viejo y volver con mayor fuerza, con mayor ánimo, con renovado entusiasmo.

Seguimos empeñados en crear y construir un refugio propicio para la concentración y la percepción, un lugar de meditación donde vislumbrar el nuevo mundo desde una visión diferente. Como decía el Buda, “una persona sabia, considerando su propio bienestar, debe construir moradas agradables en las que aquellos que han escuchado mucho sobre el correcto vivir puedan quedarse y practicarlo”. Ese es nuestro más profundo deseo, no porque seamos especialmente sabios, sino porque somos conscientes de la actual necesidad mundial.

En la próxima fiesta equinoccial, abriremos de nuevo las puertas con el deseo de seguir compartiendo la idea de que un mundo nuevo y mejor es posible. Mientras ese día llega, os deseamos a todos un feliz solsticio de invierno y una feliz nueva era.

Pd. Oportunidades de Meditación, Estudio y Servicio se abrirán próximamente para seguir cumpliendo con nuestra parte.

Una vez terminada la casa de acogida, todos los recursos que podamos conseguir irán destinados a la construcción de la futura Escuela. La única fuente de financiación de la fundación Dharana son las donaciones de amigos y personas que han disfrutado del proyecto. Gracias por seguir apoyándonos.

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Primeras nieves

Este ha sido un otoño inusualmente cálido, además de extraño por la pandemia que todo el mundo está soportando. En estos días hemos podido disfrutar de nuestras primeras nevadas. El silencio y la quietud son el regalo de este maravilloso paisaje que se muestra ante nuestras atónitas miradas. Frío, nieve, quietud, silencio. Este invierno se presenta así. Tranquilo, silencioso. Eso no significa falta de actividad, sino una actividad latente, sigilosa. A pesar de que por las circunstancias somos muy poquitos, seguimos trabajando silenciosamente en varios frentes. Os vamos detallando las novedades:

CASA DE ACOGIDA: La casa sigue cerrada hasta el día 21 de marzo del próximo año, tiempo en el que creemos y confiamos que volveremos a cierta normalidad. A pesar de ello, seguimos con las pequeñas obras, esta vez realizadas por nosotros. Al ser una casa tan grande (713 metros cuadrados), resulta muy difícil habilitar todos los espacios. Al menos nos queda la satisfacción de que en este último año los avances han sido muchos. Suelos, tejados, paredes. Lo que era una ruina ha dejado de serlo, y ahora andamos decorándola y poniéndola bonita, mientras terminamos algunas habitaciones que aún requieren atención. Como toda la actividad económica se ha paralizado, estamos haciendo trabajos con los materiales que quedaron de la gran obra de hace un año. Hemos podido hacer una pequeña acera junto a la ermita, hicimos también la entrada a la finca, en la que ahora seguimos trabajando, limpiamos toda la finca de leña e hicimos grandes montones para el próximo invierno mientras preparamos con nuestro nuevo y pequeño tractor toda la huerta. Hemos trasladado las placas solares a un lugar más soleado y las hemos puesto, gracias a las donaciones del grupo de Teaming, en una plataforma adecuada. Ya solo nos quedan adquirir cuatro placas más para completar la pequeña instalación, el generador auxiliar, el aerogenerador y unas nuevas baterías de litio que sustituyan a las malogradas actuales (en estos días de nieve intensa no tenemos electricidad). Con la crisis, tuvimos que dejar paralizados otros proyectos que habíamos empezado, como la culminación de la biblioteca y el suelo de una de las habitaciones. Seguiremos con ello en cuanto nos lleguen más recursos.

ESCUELA: Por otro lado, estamos trabajando, desde el plano más intangible, en la construcción de la futura Escuela. Nos preguntamos a veces, si en los tiempos que corren, merece la pena poner esfuerzos en la construcción de un peculiar edificio que deberá albergar la Escuela y unas habitaciones privadas. La respuesta es clara y contundente. En estos tiempos de virtualidad, lo que más necesitamos son lugares de encuentros reales, donde todos podamos experimentar el calor y el contacto humano, el aprendizaje de uno con otros en un medio natural y en un lugar privilegiado. Pero lo más importante es que esos lugares sean construidos entre todos, cocreados entre un grupo de personas comprometidas para que así se deduzca entre todos las claves de este nuevo tiempo.
Seguimos trabajando para ello en la creación del Grupo Semilla Escuela. De todos los aspirantes al mismo, al menos nueve personas están trabajando en los cuestionarios de entrada con deseos de pasar a la siguiente fase de convivencia en el proyecto. Aún quedan algunas plazas vacantes, por si estáis interesados en acompañarnos en este proceso cocreador.
Estas semanas hemos limpiado y adecuado el espacio físico donde irá la escuela, y ya tenemos presupuesto para vaciar la planta sótano, a la espera de que podamos generar recursos. También se ha creado un pequeño grupo de arquitectos formado por tres personas que están trabajando en los planos de los mismos. Al mismo tiempo, estamos mejorando todos los programas de voluntariado y de experiencias para adaptarlos cada vez mejor a la intención final del proyecto, terminando de construir la pequeña cabaña para los 21 días de experiencia. Esperamos con ello que las próximas experiencias sean mejores e inolvidables.

COMUNIDAD: Los primeros siete años de convivencia han sido mucho de ensayo y error. Nos hemos dado cuenta de lo compleja que es la convivencia en un lugar tan peculiar y exigente como este. La falta de lugares de privacidad, la falta de medios básicos de todo tipo, las exigencias de la economía del don, la no propiedad privada, una dieta vegana y la prohibición expresa de todo tipo de estimulantes no han sido el caldo adecuado para crear un ambiente seguro. Estamos intentando mejorar todos esos aspectos para dar soluciones prácticas a todos los retos que se nos han presentado en este tiempo. Aunque aún quedan siete años por delante para empezar a cocrear el proyecto de Comunidad, estamos trabajando en la mejora de la misma a todos los niveles, haciendo hincapié en la seguridad de los miembros y en su libertad personal.
Estos días hemos terminado la construcción de las columnas y bases de la cuarta cabaña. En próximas semanas empezaremos a poner el primer suelo con maderas recicladas que tenemos guardadas de la obra del tejado. Las primeras tres cabañas piloto aguantan fuertemente las nevadas, y están sufriendo mejoras paulatinamente. Una de ellas ya dispone de cocina completa y baño con ducha totalmente operativa. Falta perfeccionar nuestra instalación eléctrica para que la ducha también funcione en días nevados o grises. Las condiciones mínimas son indispensables para que nuevos valientes se aventuren a experimentar la vida en comunidad.

Así que estas son las novedades que de momento tenemos en este tiempo de incertidumbre. Seguimos trabajando en silencio, sin hacer mucho ruido, y con la calma inusual de este tiempo extraño. Aún nos aguarda un largo invierno por delante, pero con la alegría y la esperanza de que un nuevo tiempo se aproxima.

A los amigos que tengan posibilidad de echar una mano en cualquier modalidad, será siempre bienvenida. Recordad animaros a participar a partir de un euro al mes a nuestro grupo de Teaming. Sigue siendo un milagro todo lo que se puede hacer gota a gota. También será bienvenido cualquier donativo en estos tiempos complejos. Gracias siempre de corazón por estar ahí y por ser partícipes de esta pequeña utopía.

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Grupo Semilla Escuela

 

Primer boceto de la Escuela creado por el arquitecto italiano Franco Anesi

 

Estimados amigos,

Estamos abrumados por la buena acogida que está teniendo la creación del Grupo Semilla para la creación de la futura Escuela Dharana. Como estamos recibiendo muchas solicitudes, queremos en este escrito puntualizar algunas cosas para no entrar en equívocos y que todos aquellos que sinceramente nos escriben para participar de este grupo, sepáis un poco qué es lo que vamos a hacer.

Cuando sentimos la llamada para crear el Proyecto O Couso, un grupo simiente de tres personas estuvimos durante un año meditando juntas, cocreando juntas e invitando a que el milagro de la manifestación del proyecto se manifestara. Tras un largo año de trabajo y proyección por fin vio la luz el Proyecto O Couso. Durante los siguientes años, grupos de meditadores llegados de muchos lugares de procedencia han hecho posible la creación de la Casa de Acogida.

Este proyecto está compuesto por tres fases de desarrollo de siete años cada fase. La primera fase (la ética del servicio puesto en acción) consistía en crear una familia subjetiva y una comunidad abierta en torno a la reconstrucción de la Casa de Acogida, una ruina del siglo XVI que ya está casi milagrosamente terminada gracias a la cooperación y el apoyo mutuo de cientos de personas que han pasado por este lugar.

La segunda fase (la ética del estudio y las ideas), la cual empezará en la próxima primavera, es más compleja. Trata de encarnar no solo un edificio, sino unos valores y una metodología pedagógica centrada en la búsqueda interior. Sostenida de forma grupal, deberá ser referente para futuras generaciones, estableciendo objetivos y estrategias a muy largo plazo que nazcan de nuestros tres pilares: la meditación, el estudio y el servicio. También será el soporte para la tercera fase (la ética viviente), la construcción de una comunidad basada en la Nueva Cultura Ética, la comunidad Simorg.

Para ello, estamos buscando doce personas que se comprometan a un mínimo de un año de voluntariado para cocrear dicho proyecto desde diferentes dimensiones, de forma holística, integral y multidisciplinar. Esas doce personas deberán convivir juntas en el proyecto y dedicar al menos tres horas de meditación/visualización grupal al día, cocreando desde la intención interior y grupal la futura escuela.

Como el reto es complejo y requerirá mucha disciplina y autocontrol, es necesario que los voluntarios que se postulen tengan algún tipo de experiencia en grupos y en la práctica meditativa. Tendremos un régimen vegano y no se permitirá el consumo de drogas, tabaco ni alcohol. Esto es muy importante para que las meditaciones puedan ser sostenidas con fuerza y vigor y para que el trabajo mágico del alma que se pretende realizar sea del todo posible. Las personas que participen deberán sostener el trabajo siempre desde la acción grupal y la más absoluta generosidad, y no desde una visión egoica, por ello es muy importante que los que deseen participar sea desde una fuerte y clara llamada interior, y no por una pérdida de sentido actual. Es importante que estemos totalmente integrados en esta idea para no dedicar la mayor parte del tiempo a la resolución de conflictos que surgen desde una personalidad no integrada.

El trabajo no se podrá hacer de forma virtual, sino que deberemos estar conviviendo en los espacios que se habiliten para ello de forma presencial, voluntaria y no remunerada, realizando profundas meditaciones grupales en el lugar habilitado para ello. Una vez formado el grupo simiente, cualquier persona interesada en colaborar en la distancia con las diferentes áreas de coordinación será bienvenida. La fundación Dharana pondrá todos los medios disponibles para que esto sea posible, tanto en la búsqueda de espacios individuales, el acomodo, la alimentación, el bienestar, etc. Las áreas en las que trabajaremos serán las siguientes:

Coordinación Grupal

Coordinación Planificación

Coordinación Tesorería / Recursos / Administración

Coordinación Comunicación

Coordinación Voluntariado

Coordinación Construcción Escuela

Coordinación Pedagogía y Trabajo Interior

 

Las fases se irán desarrollando durante los próximos siete años. En una primera fase, se realizará la selección del primer grupo semilla. Para ello, todos los participantes deberán haber realizado una Semana de Experiencia en el proyecto O Couso y 21 días de Experiencia antes del 21 de marzo de 2020. Con esto se pretende que la persona conecte con la tierra, el lugar y el grupo y tenga capacidad de discernir si la llamada es sincera y la fuerza de la misma se sostiene.

A partir del 21 de marzo, y ya empezando con la acción grupal, haremos una convivencia intensa de Tres Meses de Experiencia en la casa de acogida. Entraremos en la segunda fase, buscando espacios privados para las doce personas. Si no existen espacios suficientes habrá que construirlos o distribuirlos entre todos. Esta será la primera actividad grupal, que buscará evaluar nuestras capacidades y talentos, la convivencia, la organización grupal, nuestro grado de generosidad y la puesta a prueba de la cocreación del grupo formado.

Una vez el grupo esté totalmente integrado y detectadas sus fortalezas y debilidades, entraremos en una tercera fase de Seis Meses de Experiencia en la que se empezará a cocrear la escuela en sus formatos tangibles e intangibles, programando los siete años de trabajo posterior.

Metodología empleada:

  • Actividad grupal organizada según la sociocracia.
  • Meditación basada en los fundamentos del raja yoga y el agni yoga. Serán meditaciones de integración de la personalidad y cocreación mediante visualizaciones grupales. Tres horas diarias (dos grupales y una individual).
  • Círculos de consciencia, de familia y de sabiduría donde compartir los avances.
  • Posibilidad de hatha yoga y bhakty yoga.
  • Cuatro horas de actividad grupal por la mañana y resto de la tarde libre para el individuo de lunes a viernes. Sábados y domingos libres.

Recursos disponibles:

  • Habitación privada, cabaña, caravana o similar a partir del tercer mes.
  • Alimentación vegana. Desayunos y cenas libres, comidas grupales.
  • Lugares de trabajo para cada grupo según las infraestructuras disponibles.

Objetivos:

  • Crear una escuela de Meditación, Estudio y Servicio.
  • Crear una escuela de búsqueda de dones y talentos.
  • Construcción del edificio según las indicaciones del maestro tibetano DK.
  • Construcción de la metodología para una escuela del séptimo camino espiritual, también conocido como camino violeta, del séptimo rayo, camino del agni yoga, de la ética viviente, camino integral, de la nueva era, etc…
  • Construcción de las bases para la tercera fase del proyecto: la construcción de la comunidad Simorg, una comunidad de ética viviente.

Si estás interesado en participar en este hermoso proceso de cocreación, puedes escribirnos a info@dharana.org   Te enviaremos una serie de cuestionarios independientes para conocer vuestros roles y habilidades y así afianzar los grupos que se generen.

Gracias de corazón por coparticipar en la construcción del nuevo mundo…

Fundación Dharana. Cumpliendo con nuestra parte en el propósito de hacer de un mundo bueno, un mundo mejor. 

Acogida excepcional Equinoccio de Otoño

Es un error permanecer en silencio cuando es oportuno hablar.
Pero si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no hace falta que abras la boca. El silencio es el muro que rodea a la Sabiduría.
Aforismo sufí anónimo. ”99 aforismos”. Sabiduría Sufí

“No os olvidéis practicar la hospitalidad, porque
por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles”.
(Hebreos, 13-2)

Estimados amigos,

Ante todo, esperamos que estéis bien, en salud y armonía interior y con ganas de seguir progresando interiormente. Tras este largo periodo de silencio, tenemos la necesidad de comunicar que estamos recibiendo muchas llamadas de auxilio para intentar ayudar a aquellos que en estos tiempos difíciles están pasando por un mal momento. Por ello hemos decidido seguir con el proyecto cerrado hasta la próxima primavera, pero acoger excepcionalmente a todo aquel que esté pasando por alguna situación compleja o difícil. Si estas leyendo esto y ese es tu caso, no dudes en escribirnos para ver de qué manera podemos apoyar vuestra situación.

En estos meses de silencio, la casa de acogida ha avanzado mucho. Aún no está terminada ya que la crisis del Covid nos alcanzó en plenas obras. No sabemos cómo ni cuándo podremos continuar, ya que de momento lo tenemos todo paralizado. La falta de actividad no ha generado ningún tipo de recursos para poder continuar con grandes inversiones, así que estamos a la expectativa.

A pesar de ello, en este verano son algunos los Amigos de O Couso que se han acercado en turnos de no más de diez personas para echar una mano en las labores de mantenimiento y reconstrucción. Estamos realmente agradecidos por el impulso que esto ha supuesto y por la grata compañía. O Couso está cada día más hermoso y habitable gracias al esfuerzo de cientos de personas que han ayudado a su reconstrucción. Podemos decir con cierto orgullo que lo que hace casi siete años era una ruina, ahora ya es una casa habitable. Hemos podido con ello demostrar que el apoyo mutuo y la cooperación son fuerzas mucho mayores que el egoísmo y la competencia, y pueden obrar milagros colectivos cuando la buena voluntad al bien es lo que rige en nuestras vidas. Estar alineados con las fuerzas vitales de la naturaleza, de la tangible y la intangible, nos ayuda a explorar de forma equilibrada todos sus misterios, compartiendo con ello la alegría de cualquier hallazgo.

En la próxima primavera termina el primer ciclo de siete años, donde teníamos como objetivo terminar la Casa de Acogida, un objetivo casi alcanzado. Este próximo otoño lo vamos a dedicar a preparar el siguiente ciclo, que consiste en la construcción de la Escuela Dharana, un lugar que servirá para agrupar a grupos que deseen profundizar en el autoconocimiento y la exploración interior, realizando en habitaciones privadas e individuales y en un edificio construido expresamente para este propósito con fórmulas milenarias de geometría sagrada. Para ello estamos trabajando en una nueva web, además de estar preparando con un arquitecto los planos para pedir los permisos adecuados. El arquitecto tiene un coste de quince mil euros y estamos viendo cómo poder afrontar este paso. También tenemos un primer presupuesto de casi diez mil euros para hacer el vaciado de la planta sótano. Esto será lo primero que hagamos en cuanto consigamos ahorrar ese dinero. Una vez esté realizado el vaciado, empezaremos poco a poco y con un plazo máximo de siete años, la construcción de la escuela.

Dada la situación que estamos padeciendo, vamos a regular tanto la acogida como el voluntariado a partir de ahora, limitando la capacidad según los espacios disponibles y el reglamento que se vaya produciendo en los próximos meses a raíz de la crisis sanitaria. Para la construcción de la Escuela y la programación pedagógica de la misma, vamos a abrir un plazo de presentación de voluntariado para poder afrontar así este reto.

La idea es crear un pequeño grupo simiente de unas doce personas que puedan comprometerse durante un periodo largo para acometer el propósito de la organización de la construcción de la Escuela, tanto material como pedagógicamente. Por favor, si estás interesado en formar parte de este grupo, avísanos con la referencia “Grupo Semilla Escuela”. El resto de las plazas disponibles quedarán de la siguiente manera:

Programa de Peregrinos: 7 plazas.
Programa de Huéspedes: 7 plazas (a partir del 21 de marzo).
Programa de Voluntariado: 12 plazas (por favor preguntar disponibilidad).
Programa de Estudiantes: 3 plazas (solo para el programa de ‘21 días de experiencia’).
Programa de Grupos: 10 plazas (a partir del 21 de marzo).
Programa de Vida en Comunidad: 3 plazas (‘3 meses de experiencia’, ‘6 meses de experiencia’, ‘dos años de experiencia’).
Programa de Amigos de O Couso: 10 plazas (por favor preguntar disponibilidad).

Actualmente tenemos 50 plazas disponibles, pero los programas solo podrán solaparse hasta un máximo de 25 personas. Gracias por la comprensión y gracias siempre por vuestro apoyo. ¡Vamos a por el siguiente reto! ¡Feliz Equinoccio!

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CERRADO POR COVID-19

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ATENCIÓN

TODAS LAS ACTIVIDADES DE 2020 SE HAN ANULADO POR LA CRISIS DEL CORONAVIRUS. LAS ACTIVIDADES SE REANUDARÁN A PARTIR DEL 21 DE MARZO DE 2021. GRACIAS

 

Estimados amigos,

La próxima primavera cumpliremos siete años de vida. En estos años hemos atendido sin descanso, los 365 días del año, las 24 horas del día, a todo aquel que ha querido llegar hasta aquí. Nunca se pidió nada a nadie y siempre hicimos un gran esfuerzo por mantener viva la llama de este lugar.

Durante estos años hemos cometido muchos errores, hemos provocado mal sabor de boca en algunas personas de buena voluntad que venían hasta aquí buscando una utopía y se encontraban con una ruina y algunos pocos voluntarios sosteniendo el proyecto. Hubo decepciones y buenas personas que se marcharon contrariadas, tristes, desilusionadas. A todos ellos queremos pedir perdón por nuestras torpezas, por no saber como hacerlo mejor a pesar del ánimo que siempre pusimos, por no encauzar del todo bien los conflictos que se generaron en la convivencia. Nunca fue fácil, y a todos ellos les debemos un gran reconocimiento por hacernos entender la necesidad de cambio, la posibilidad de mejora y la fortaleza para continuar.

Se termina un ciclo, el del Proyecto O Couso, y empieza uno nuevo que durante estos meses vamos a dibujar para ver como podemos aprender de todos los errores realizados en estos años y perfilar un lugar donde reine la paz y la tranquilidad. A pesar de nuestros errores, hubo muchos aciertos, especialmente por esa gran red de amigos que se conocieron aquí, por todas las historias de amor que aquí se vivieron y por todo el bien inspirador que el proyecto generó en la vida de muchas personas. Por todo eso y mucho más, el lugar y el esfuerzo mereció la pena.

En estos días que todos estamos viviendo con cierta incertidumbre, un pequeño grupo de voluntarios ha intentado sostener el lugar a pesar de la tensión que en todo el mundo se está viviendo. Lo hemos hecho lo mejor que hemos podido, pero al leer las condiciones para albergues y casas de acogida que el gobierno de la nación impone a este tipo de lugares, nos vemos imposibilitados para poder atenderlas.

Esto nos obliga a anular todos los eventos programados hasta el 21 de marzo de 2021. Incluye la anulación del primer encuentro Utópico que íbamos a realizar en julio, todas las experiencias programadas y cualquier otro programa de voluntariado o acogida. A no ser que todo mejore antes, el proyecto permanecerá completamente cerrado hasta el 21 de marzo de 2021. El encuentro utópico se desplaza hasta el 9 de julio de 2021 y todos los programas quedan anulados hasta nuevo aviso.

Este cierre obligado nos ayudará a repensar el lugar, a dar por finalizada la fase del proyecto O Couso, que pasará simplemente a llamarse “Casa de Acogida O Couso”, y a mejorar todas nuestras instalaciones para que el próximo año la acogida sea más cómoda y llevadera. Será un año de silencio, de introspección, de búsqueda de visión, que dará pie al comienzo de la segunda fase del proyecto, la Escuela, la Huerta y el Jardín.

Agradecemos desde este momento la comprensión y el esfuerzo de todos los que en estos últimos meses han hecho posible el sostenimiento del lugar. Gracias a los amigos anónimos que han provocado el que tengamos este receso para repensar el lugar. Gracias de corazón a todos, y hasta pronto.

 

 

NACIDOS PARA CANTAR

Por la mañana, después de empezar el día meditando veinte minutos, y antes de dedicar otros veinte minutos a hacer un poco de yoga físico, dedicamos un tiempo a cantar. Muchas veces nos preguntan por qué cantamos tras el silencio. María Ancochea, cofundadora del proyecto, lo explica con estas letras.

 

“Érase una vez, cuando […] existía la simple comprensión de que cantar al amanecer y cantar al atardecer era sanar el mundo a través de la alegría. Los pájaros todavía recuerdan lo que hemos olvidado, que el mundo está destinado a ser celebrado “.  ~ Terry Tempest Williams

Cada vez que cantamos juntos participamos de la Música de las Esferas

 Creamos belleza

 Convertimos nuestro cuerpo en plegaria

 Practicamos la respiración consciente: “Cada aliento que inhalas es el aliento de Vida”

 Aprendemos a escucharnos unos a otros

 Agudizamos nuestra percepción de lo externo

 Nos convertimos en cajas de resonancia de lo interno

 Nutrimos el alma

 Damos reconocimiento y espacio a nuestro mundo emocional, al que sirven de puertas de entrada tanto la letra como la melodía

 Aprendemos a entrar en sintonía con otras personas

 Domesticamos nuestra voluntad, de manera que no avanzamos ni más rápido ni más despacio que el conjunto que formamos

 Apreciamos el resultado de lo colectivo, de lo que solo podemos co-crear si es con otros

 Al entrar en ritmo generamos experiencia de vitalidad, de conexión, de pertenencia y de trascendencia

 Mantenemos la intención y permanecemos presentes al significado de la letra, permitimos que su mensaje vaya calando incluso a un nivel más profundo que nuestra mente consciente… las canciones van quedando almacenadas en nuestro interior y el día que las necesitamos brotan hasta nuestro corazón o nuestra garganta mientras exultamos de gratitud al sentirnos vivos, o necesitamos apaciguar algún miedo, o nos disponemos a tener una conversación importante, o nos es preciso brindar consuelo

 Generamos una corriente de universalización de la experiencia espiritual al cantar canciones de diferentes tradiciones. Ahondamos en el conocimiento humilde de que mi forma particular de aproximarme a la Divinidad es solo mi forma particular, una entre millones, y que por tanto ninguno de nosotros somos poseedores de la exclusiva en la forma de relacionarnos con la Divinidad

 Aprendemos a intercalar sonido y silencio, acción y pausa

 Experimentamos cómo pueden coexistir simultáneamente la variedad y multiplicidad de voces con la unicidad de cantar al unísono

 Participamos de la creación del cosmos a través de la vibración de la que surgen “uni-versos” según todas las tradiciones

Y dejemos que la última palabra la tengan, como siempre, los místicos y los poetas, quienes viven ya inmersos en la Música Callada, en la Soledad Sonora.

“El cielo está lleno del sol y las estrellas,

el universo está abarrotado de vida,

y en medio de todo ello he encontrado un lugar,

y con admiración y asombro canto.

El mundo es mecido

por la caudalosa marea de la eternidad

subiendo y bajando;

he sentido sus tirones en mi sangre

corriendo por mis venas

y con admiración y asombro canto.

Mientras caminaba por los bosques

he tocado las briznas de hierba con mis pies,

me ha sorprendido la fragancia de las flores,

mi mente ha enloquecido con todo ello,

los dones de la alegría y el gozo

se encuentran esparcidos por todas partes

y con admiración y asombro canto.

He perforado mis oídos,

he abierto los ojos

he mostrado mi corazón desnudo al mundo;

en medio de lo conocido

he buscado lo desconocido

y con admiración y asombro canto.”

Rabindranath Tagore

 

La versión original en inglés de este artículo fue publicada en la revista Rainbow Bridge de la Comunidad de Findhorn el 24 de abril de 2020

De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades

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La crisis de 2008 y la crisis de 2020 están siendo oportunas para plantearnos a nivel individual y colectivo cientos de premisas que ya fueron puestas en duda durante décadas. Las utopías del pasado han intentado siempre buscar modelos que produzcan una convivencia armónica entre el individuo, los grupos y la naturaleza. Hoy nos preguntaban de qué manera nosotros como grupo, como pequeña comunidad, podemos hacer frente a la crisis, y enumerábamos unos puntos que nos parecen esenciales para crear un nuevo paradigma. Desde nuestro pequeño proyecto, estamos buscando la fórmula esencial para emancipar al individuo sin que ello repercuta en su falta de libertad y seguridad material ni tampoco en el aumento de su huella ecológica. Algunos puntos importantes a destacar son los siguientes:

a) No existe la propiedad privada. El lugar pertenece a una fundación que de forma generosa reconoce la necesidad de privacidad de los individuos, ofreciendo espacios de uso privado. Las personas son libres de estar aquí el tiempo que quieran sin necesidad de arraigo. La no propiedad privada crea un sentido de libertad interior que permite mirar el futuro desde la libertad absoluta, el desapego y la emancipación individual.

b) No pagamos hipoteca, alquiler o cuota por el lugar donde vivimos. Esto nos resultaba clave para poder emancipar al individuo y así dedicar el tiempo a la interiorización y a la búsqueda personal de nuestros dones y talentos.

c) No pagamos agua ni electricidad. Por fortuna, somos independientes en cuanto a recursos de este calado. El agua fluye de un manantial propio y la electricidad la generamos con una instalación de placas solares. El reto futuro es poder emanciparnos también en cuanto a la movilidad necesaria, mediante la adquisición de algún vehículo eléctrico.

d) Colaboramos unas tres horas al día (unas quince horas a la semana) en tareas colectivas y el resto de tiempo es para nosotros. Esto produce un sentimiento de permanencia grupal, pero también la posibilidad de dedicar mucho más tiempo libre a nuestros asuntos personales. Hemos roto con la antigua división del trabajo, su servidumbre y con la antítesis entre trabajo mental y físico. Intentamos gozar del trabajo desde la concepción de ser útiles a los demás, y por lo tanto, desde una idea de servicio continuo y labrado bajo la base de la sencillez y el amor compartido.

e) Hemos colectivizado los medios de producción y las herramientas, lo cual repercute en un ahorro considerable. ¿Para qué tener doce lavadoras o doce taladros? Con una herramienta para todos es suficiente.

f) Estamos intentando implementar entre nosotros la renta básica universal. Este es un reto futuro que pretende el que podamos, gracias al trabajo colectivo, disponer de un dinero de bolsillo para nuestros gastos personales. Estamos ideando fórmulas para generar recursos sin depender de terceros.

g) La comida (cuasi vegana) está colectivizada y es gratuita, por lo que a nivel individual no pagamos comida. Es un reto importante tener las necesidades básicas cubiertas.

h) No ingerimos ningún tipo de drogas, tabaco o alcohol, con el ahorro que eso supone para los bolsillos y para la salud.

i) Nos aferramos a la idea del apoyo mutuo y la cooperación como esencia del proyecto. Sólo bajo estas premisas se puede vencer el paradigma del individualismo egoísta.

j) Nos basamos en la economía del don con el lema “deja lo que puedas, coge lo que necesites”. Seguimos la idea y uno de los principales aforismos del socialismos utópico: “de cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”.

k) Disfrutamos de una naturaleza hermosa y exuberante, lo que ayuda a levantar el ánimo y a disfrutar de la vida de forma armoniosa y plena.

l) Basamos nuestra filosofía de vida en el decrecimiento y la simplicidad voluntaria. Esto lo hacemos por nosotros y por el planeta. Hay una necesidad colectiva de romper con la visión del crecimiento para evitar el derrumbe de nuestra propia civilización.

m) Nos autogobernamos por acuerdos y principios simples que se rigen por consenso jerarquizado. La jerarquía está establecida únicamente por el grado de compromiso y responsabilidad de cada individuo.

n) Tenemos la necesidad interior de espiritualizar la vida. Al hacerlo, nuestras vidas pasan de ser ordinarias y se transforman en extraordinarias. Pasamos a maravillarnos por las cosas cotidianas, por el paisaje, por las relaciones. La magia de la vida se transforma, ante esta mirada, en una vida milagrosa, entendiendo que todo cuanto ocurre a nuestro alrededor forma parte de un ciclo maravilloso de acontecimientos profundos y verdaderos.

Sea como sea, todo esto está en fase experimental. Interiormente sentimos que son puntos importantes a nivel material, pero no suficientes. Aún debemos profundizar más en temas como la motivación, el entusiasmo, la alegría, la necesidad de pertenencia a un propósito individual y colectivo, la búsqueda de visión y la práctica espiritual como forma normalizada en nuestras vidas individuales y grupales. En ese aspecto queda mucho por hacer. Y este, quizás, sea el reto para afrontar futuras crisis. Nuestra responsabilidad no pasa más allá de poder intentarlo. Al hacerlo, de alguna forma es COMO SÍ ya existiera. El esfuerzo de este tiempo será apreciado, quizás, por generaciones futuras, y nuestros errores y aprendizajes servirán de base para mejorar el experimento.

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En nuestro interior habita una primavera invencible

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Estos días trabajando en los suelos del pequeño domo, futuro santuario para poder allí cantar y compartir… 

“En las profundidades del invierno finalmente aprendí que en mi interior habita un verano invencible”. Camus

El verdor y el frescor de los campos abiertos a las cinco y media de la mañana nos llenan de nostalgia. A esas horas, las extensas praderas están aún oscuras, pero se imaginan a cada lado, entre bosques y montañas. La primavera rejuvenece el espíritu y alegra los corazones. Nos levantamos tan de madrugada que aún no sabemos identificar si quien conduce nuestro vehículo es el pequeño “yo” o el verdadero Ser.

Tocamos a la puerta de la cabaña contigua. Ella ya está preparada. Despacio caminamos hacia la vieja ermita. Todas las mañanas y todas las tardes nos convertimos en auténticos ermitaños, habitantes del desierto espiritual, pobladores del misterio, como aquellos primeros anacoretas del desierto, como aquellos Padres de la Tebaida. No pudimos elegir un lugar más perfecto para crear una comunidad espiritual. Rodeados por dos imponentes castros celtas, bajo los pies del monte sagrado de Oribio. Un lugar donde ya hubiera un eremitorio, posiblemente consagrado en continuadas incursiones pasadas.

A las seis en punto suenan los tres golpes de mallete ritual en el cuenco que compramos en la India, en aquellos viajes donde la meditación cobraba un sentido diferente. Antes hemos encendido la vela, símbolo de la luz, representante de la vida que nos atraviesa, profundo arquetipo de todo aquello que representamos. La vela desvela e ilumina los secretos, alude inevitablemente a las estrellas de la bóveda celeste y nos recuerda cuando abandonamos la luminosidad del “paraíso” descandilados por los artificios e ilusión del fuego. Aquella mordida, aquella curiosidad por el conocimiento fugaz, nos arrebató la clara luz del saber. La vela está ahí para recordarnos la verdadera luz a la que debemos regresar, invocando todos los días la necesaria comunión con los mundos sutiles, con la vida superior del alma.

Desde las seis hasta las ocho y media permanecemos en profundo silencio, en profundo encuentro con nosotros mismos. El entrenamiento forma parte de la experiencia de los 21 días. En el quinto día, hay una meditación mañanera que pretende, por un instante, incitarnos al reencuentro con las profundas fuentes que habitan en nosotros y donde reside la fuerza común que mueve a todas las cosas vivientes.

La experiencia nos conduce hacia una profunda paz. Terminamos el ritual con tres golpes en el cuenco indio, siguiendo así los antiguos rituales, apagando la luz de la vela y estrechando nuestros cuerpos con un sentido y cálido abrazo. El alma se apodera de nosotros, y esa experiencia compartida se convierte en una consciente y pocas veces expresada unidad con el Ser. En nuestro interior ya se ha sembrado la semilla que engendra en los corazones ese hermoso sentimiento de paz y nos confiere una profunda cualidad de bondad hacia toda la creación. Suspiramos profundamente agradecidos. Inspiramos y conspiramos a partir de ahora en la comunión, en la unidad, en la complicidad de sabernos uno.

Todos los días, antes de las actividades diarias, intentamos fomentar la siembra de la buena voluntad, de la paz interior, del encuentro con la unidad unificando nuestras mentes en un solo sonido, en una sola intención: la quietud, el silencio. Provoca en nosotros, o debería provocar, una alineación de todos nuestros “yoes”, esos que se acomodan en lo meramente físico, o en lo anímico, o en lo emocional, o en lo puramente intelectual. La meditación diaria nos provoca una reflexión: de todos esos yoes, esos que a veces se identifican con cosas, con lugares, con familias, con estatus o con naciones, ¿cuál de todos ellos somos nosotros?

De alguna forma nos damos cuenta en las meditaciones de la mañana y de la tarde que el Ser podría estar compuesto por diferentes yoes. Esto no es algo nuevo, Jung ya lo analizó. Incluso Gurdjeff o Krisnamurti lo llamaron la consciencia fragmentada. La ausencia de unidad en nosotros tiene que ver con la ausencia de unidad con el resto de la humanidad. No somos, en nuestro devenir diario, un “yo” unificado. Tenemos un cuerpo físico producto de la evolución humana acaecida durante millones de años, con todo el bagaje y herencia de todos nuestros ancestros. Pero además, tenemos estados de ánimo, emociones, pensamientos, inquietudes. Todos nuestro yoes están en conflicto permanente, excepto cuando en ellos reina el silencio forzado por la meditación, por la quietud. Entonces comprendemos el profundo significado del oasis que provoca la calma e integramos todas nuestras voces en una sola: la voz del silencio, tan poderosa, tan efervescente, tan misteriosa.

El sol calienta esta hermosa tierra en estos primeros días de abril. Las ramas de los castaños, robles y abedules empiezan a brotar. Los bosques de nuevo se tiñen de verde. Nacen las primeras florecillas. Las copas parecen albergar cientos de pajarillos que no hacen más que cantar que están ya hartos del invierno. Alegres, decoran las copas, pero también nuestras almas con su algarabía matutita. Este año parecen más contentos, quizás porque el aire, dada nuestra ausencia de actividad, es más puro y limpio. Miramos los pajarillos y nos preguntamos dónde están aquellos que deberán compartir todas estas experiencias con nosotros, ese alma del Simorg que deberá adumbrar algún día un ejemplar lugar para el nuevo mundo. Ojalá vengan pronto para compartir la unidad, para experimentar la quietud en este pequeño paraíso.

Las horas pasan tranquilas. Comemos en la hierba y cuidamos las simientes. Decoramos nuestras vidas, cada uno de nuestros minutos con un silencioso agradecimiento constante. Somos afortunados. Es el lujo de no tener patria y de vivir alejados de todo ruido. Es el lujo de sentirnos amantes de la tierra entera, del paraíso que reina en nuestro interior, de la unidad que experimentamos cada uno de los días con todos los seres sintientes. La unidad no es más que el producto de reconocer en nosotros lo que realmente somos. En estos días especiales de cuaresma impuesta, de silencio, de retiro colectivo, el Ser se expresa aún con mayor fuerza, la unidad de todo lo que somos fraterniza y se solidariza con toda la orbe existencial. En estos días, el Silencio se apodera de nuestras almas y nos incita a perseguir constantes el verdadero paraíso de la unidad.

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