CERRADO POR COVID-19

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ATENCIÓN

TODAS LAS ACTIVIDADES DE 2020 SE HAN ANULADO POR LA CRISIS DEL CORONAVIRUS. LAS ACTIVIDADES SE REANUDARÁN A PARTIR DEL 21 DE MARZO DE 2021. GRACIAS

 

Estimados amigos,

La próxima primavera cumpliremos siete años de vida. En estos años hemos atendido sin descanso, los 365 días del año, las 24 horas del día, a todo aquel que ha querido llegar hasta aquí. Nunca se pidió nada a nadie y siempre hicimos un gran esfuerzo por mantener viva la llama de este lugar.

Durante estos años hemos cometido muchos errores, hemos provocado mal sabor de boca en algunas personas de buena voluntad que venían hasta aquí buscando una utopía y se encontraban con una ruina y algunos pocos voluntarios sosteniendo el proyecto. Hubo decepciones y buenas personas que se marcharon contrariadas, tristes, desilusionadas. A todos ellos queremos pedir perdón por nuestras torpezas, por no saber como hacerlo mejor a pesar del ánimo que siempre pusimos, por no encauzar del todo bien los conflictos que se generaron en la convivencia. Nunca fue fácil, y a todos ellos les debemos un gran reconocimiento por hacernos entender la necesidad de cambio, la posibilidad de mejora y la fortaleza para continuar.

Se termina un ciclo, el del Proyecto O Couso, y empieza uno nuevo que durante estos meses vamos a dibujar para ver como podemos aprender de todos los errores realizados en estos años y perfilar un lugar donde reine la paz y la tranquilidad. A pesar de nuestros errores, hubo muchos aciertos, especialmente por esa gran red de amigos que se conocieron aquí, por todas las historias de amor que aquí se vivieron y por todo el bien inspirador que el proyecto generó en la vida de muchas personas. Por todo eso y mucho más, el lugar y el esfuerzo mereció la pena.

En estos días que todos estamos viviendo con cierta incertidumbre, un pequeño grupo de voluntarios ha intentado sostener el lugar a pesar de la tensión que en todo el mundo se está viviendo. Lo hemos hecho lo mejor que hemos podido, pero al leer las condiciones para albergues y casas de acogida que el gobierno de la nación impone a este tipo de lugares, nos vemos imposibilitados para poder atenderlas.

Esto nos obliga a anular todos los eventos programados hasta el 21 de marzo de 2021. Incluye la anulación del primer encuentro Utópico que íbamos a realizar en julio, todas las experiencias programadas y cualquier otro programa de voluntariado o acogida. A no ser que todo mejore antes, el proyecto permanecerá completamente cerrado hasta el 21 de marzo de 2021. El encuentro utópico se desplaza hasta el 9 de julio de 2021 y todos los programas quedan anulados hasta nuevo aviso.

Este cierre obligado nos ayudará a repensar el lugar, a dar por finalizada la fase del proyecto O Couso, que pasará simplemente a llamarse “Casa de Acogida O Couso”, y a mejorar todas nuestras instalaciones para que el próximo año la acogida sea más cómoda y llevadera. Será un año de silencio, de introspección, de búsqueda de visión, que dará pie al comienzo de la segunda fase del proyecto, la Escuela, la Huerta y el Jardín.

Agradecemos desde este momento la comprensión y el esfuerzo de todos los que en estos últimos meses han hecho posible el sostenimiento del lugar. Gracias a los amigos anónimos que han provocado el que tengamos este receso para repensar el lugar. Gracias de corazón a todos, y hasta pronto.

 

 

NACIDOS PARA CANTAR

Por la mañana, después de empezar el día meditando veinte minutos, y antes de dedicar otros veinte minutos a hacer un poco de yoga físico, dedicamos un tiempo a cantar. Muchas veces nos preguntan por qué cantamos tras el silencio. María Ancochea, cofundadora del proyecto, lo explica con estas letras.

 

“Érase una vez, cuando […] existía la simple comprensión de que cantar al amanecer y cantar al atardecer era sanar el mundo a través de la alegría. Los pájaros todavía recuerdan lo que hemos olvidado, que el mundo está destinado a ser celebrado “.  ~ Terry Tempest Williams

Cada vez que cantamos juntos participamos de la Música de las Esferas

 Creamos belleza

 Convertimos nuestro cuerpo en plegaria

 Practicamos la respiración consciente: “Cada aliento que inhalas es el aliento de Vida”

 Aprendemos a escucharnos unos a otros

 Agudizamos nuestra percepción de lo externo

 Nos convertimos en cajas de resonancia de lo interno

 Nutrimos el alma

 Damos reconocimiento y espacio a nuestro mundo emocional, al que sirven de puertas de entrada tanto la letra como la melodía

 Aprendemos a entrar en sintonía con otras personas

 Domesticamos nuestra voluntad, de manera que no avanzamos ni más rápido ni más despacio que el conjunto que formamos

 Apreciamos el resultado de lo colectivo, de lo que solo podemos co-crear si es con otros

 Al entrar en ritmo generamos experiencia de vitalidad, de conexión, de pertenencia y de trascendencia

 Mantenemos la intención y permanecemos presentes al significado de la letra, permitimos que su mensaje vaya calando incluso a un nivel más profundo que nuestra mente consciente… las canciones van quedando almacenadas en nuestro interior y el día que las necesitamos brotan hasta nuestro corazón o nuestra garganta mientras exultamos de gratitud al sentirnos vivos, o necesitamos apaciguar algún miedo, o nos disponemos a tener una conversación importante, o nos es preciso brindar consuelo

 Generamos una corriente de universalización de la experiencia espiritual al cantar canciones de diferentes tradiciones. Ahondamos en el conocimiento humilde de que mi forma particular de aproximarme a la Divinidad es solo mi forma particular, una entre millones, y que por tanto ninguno de nosotros somos poseedores de la exclusiva en la forma de relacionarnos con la Divinidad

 Aprendemos a intercalar sonido y silencio, acción y pausa

 Experimentamos cómo pueden coexistir simultáneamente la variedad y multiplicidad de voces con la unicidad de cantar al unísono

 Participamos de la creación del cosmos a través de la vibración de la que surgen “uni-versos” según todas las tradiciones

Y dejemos que la última palabra la tengan, como siempre, los místicos y los poetas, quienes viven ya inmersos en la Música Callada, en la Soledad Sonora.

“El cielo está lleno del sol y las estrellas,

el universo está abarrotado de vida,

y en medio de todo ello he encontrado un lugar,

y con admiración y asombro canto.

El mundo es mecido

por la caudalosa marea de la eternidad

subiendo y bajando;

he sentido sus tirones en mi sangre

corriendo por mis venas

y con admiración y asombro canto.

Mientras caminaba por los bosques

he tocado las briznas de hierba con mis pies,

me ha sorprendido la fragancia de las flores,

mi mente ha enloquecido con todo ello,

los dones de la alegría y el gozo

se encuentran esparcidos por todas partes

y con admiración y asombro canto.

He perforado mis oídos,

he abierto los ojos

he mostrado mi corazón desnudo al mundo;

en medio de lo conocido

he buscado lo desconocido

y con admiración y asombro canto.”

Rabindranath Tagore

 

La versión original en inglés de este artículo fue publicada en la revista Rainbow Bridge de la Comunidad de Findhorn el 24 de abril de 2020

De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades

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La crisis de 2008 y la crisis de 2020 están siendo oportunas para plantearnos a nivel individual y colectivo cientos de premisas que ya fueron puestas en duda durante décadas. Las utopías del pasado han intentado siempre buscar modelos que produzcan una convivencia armónica entre el individuo, los grupos y la naturaleza. Hoy nos preguntaban de qué manera nosotros como grupo, como pequeña comunidad, podemos hacer frente a la crisis, y enumerábamos unos puntos que nos parecen esenciales para crear un nuevo paradigma. Desde nuestro pequeño proyecto, estamos buscando la fórmula esencial para emancipar al individuo sin que ello repercuta en su falta de libertad y seguridad material ni tampoco en el aumento de su huella ecológica. Algunos puntos importantes a destacar son los siguientes:

a) No existe la propiedad privada. El lugar pertenece a una fundación que de forma generosa reconoce la necesidad de privacidad de los individuos, ofreciendo espacios de uso privado. Las personas son libres de estar aquí el tiempo que quieran sin necesidad de arraigo. La no propiedad privada crea un sentido de libertad interior que permite mirar el futuro desde la libertad absoluta, el desapego y la emancipación individual.

b) No pagamos hipoteca, alquiler o cuota por el lugar donde vivimos. Esto nos resultaba clave para poder emancipar al individuo y así dedicar el tiempo a la interiorización y a la búsqueda personal de nuestros dones y talentos.

c) No pagamos agua ni electricidad. Por fortuna, somos independientes en cuanto a recursos de este calado. El agua fluye de un manantial propio y la electricidad la generamos con una instalación de placas solares. El reto futuro es poder emanciparnos también en cuanto a la movilidad necesaria, mediante la adquisición de algún vehículo eléctrico.

d) Colaboramos unas tres horas al día (unas quince horas a la semana) en tareas colectivas y el resto de tiempo es para nosotros. Esto produce un sentimiento de permanencia grupal, pero también la posibilidad de dedicar mucho más tiempo libre a nuestros asuntos personales. Hemos roto con la antigua división del trabajo, su servidumbre y con la antítesis entre trabajo mental y físico. Intentamos gozar del trabajo desde la concepción de ser útiles a los demás, y por lo tanto, desde una idea de servicio continuo y labrado bajo la base de la sencillez y el amor compartido.

e) Hemos colectivizado los medios de producción y las herramientas, lo cual repercute en un ahorro considerable. ¿Para qué tener doce lavadoras o doce taladros? Con una herramienta para todos es suficiente.

f) Estamos intentando implementar entre nosotros la renta básica universal. Este es un reto futuro que pretende el que podamos, gracias al trabajo colectivo, disponer de un dinero de bolsillo para nuestros gastos personales. Estamos ideando fórmulas para generar recursos sin depender de terceros.

g) La comida (cuasi vegana) está colectivizada y es gratuita, por lo que a nivel individual no pagamos comida. Es un reto importante tener las necesidades básicas cubiertas.

h) No ingerimos ningún tipo de drogas, tabaco o alcohol, con el ahorro que eso supone para los bolsillos y para la salud.

i) Nos aferramos a la idea del apoyo mutuo y la cooperación como esencia del proyecto. Sólo bajo estas premisas se puede vencer el paradigma del individualismo egoísta.

j) Nos basamos en la economía del don con el lema “deja lo que puedas, coge lo que necesites”. Seguimos la idea y uno de los principales aforismos del socialismos utópico: “de cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”.

k) Disfrutamos de una naturaleza hermosa y exuberante, lo que ayuda a levantar el ánimo y a disfrutar de la vida de forma armoniosa y plena.

l) Basamos nuestra filosofía de vida en el decrecimiento y la simplicidad voluntaria. Esto lo hacemos por nosotros y por el planeta. Hay una necesidad colectiva de romper con la visión del crecimiento para evitar el derrumbe de nuestra propia civilización.

m) Nos autogobernamos por acuerdos y principios simples que se rigen por consenso jerarquizado. La jerarquía está establecida únicamente por el grado de compromiso y responsabilidad de cada individuo.

n) Tenemos la necesidad interior de espiritualizar la vida. Al hacerlo, nuestras vidas pasan de ser ordinarias y se transforman en extraordinarias. Pasamos a maravillarnos por las cosas cotidianas, por el paisaje, por las relaciones. La magia de la vida se transforma, ante esta mirada, en una vida milagrosa, entendiendo que todo cuanto ocurre a nuestro alrededor forma parte de un ciclo maravilloso de acontecimientos profundos y verdaderos.

Sea como sea, todo esto está en fase experimental. Interiormente sentimos que son puntos importantes a nivel material, pero no suficientes. Aún debemos profundizar más en temas como la motivación, el entusiasmo, la alegría, la necesidad de pertenencia a un propósito individual y colectivo, la búsqueda de visión y la práctica espiritual como forma normalizada en nuestras vidas individuales y grupales. En ese aspecto queda mucho por hacer. Y este, quizás, sea el reto para afrontar futuras crisis. Nuestra responsabilidad no pasa más allá de poder intentarlo. Al hacerlo, de alguna forma es COMO SÍ ya existiera. El esfuerzo de este tiempo será apreciado, quizás, por generaciones futuras, y nuestros errores y aprendizajes servirán de base para mejorar el experimento.

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En nuestro interior habita una primavera invencible

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Estos días trabajando en los suelos del pequeño domo, futuro santuario para poder allí cantar y compartir… 

“En las profundidades del invierno finalmente aprendí que en mi interior habita un verano invencible”. Camus

El verdor y el frescor de los campos abiertos a las cinco y media de la mañana nos llenan de nostalgia. A esas horas, las extensas praderas están aún oscuras, pero se imaginan a cada lado, entre bosques y montañas. La primavera rejuvenece el espíritu y alegra los corazones. Nos levantamos tan de madrugada que aún no sabemos identificar si quien conduce nuestro vehículo es el pequeño “yo” o el verdadero Ser.

Tocamos a la puerta de la cabaña contigua. Ella ya está preparada. Despacio caminamos hacia la vieja ermita. Todas las mañanas y todas las tardes nos convertimos en auténticos ermitaños, habitantes del desierto espiritual, pobladores del misterio, como aquellos primeros anacoretas del desierto, como aquellos Padres de la Tebaida. No pudimos elegir un lugar más perfecto para crear una comunidad espiritual. Rodeados por dos imponentes castros celtas, bajo los pies del monte sagrado de Oribio. Un lugar donde ya hubiera un eremitorio, posiblemente consagrado en continuadas incursiones pasadas.

A las seis en punto suenan los tres golpes de mallete ritual en el cuenco que compramos en la India, en aquellos viajes donde la meditación cobraba un sentido diferente. Antes hemos encendido la vela, símbolo de la luz, representante de la vida que nos atraviesa, profundo arquetipo de todo aquello que representamos. La vela desvela e ilumina los secretos, alude inevitablemente a las estrellas de la bóveda celeste y nos recuerda cuando abandonamos la luminosidad del “paraíso” descandilados por los artificios e ilusión del fuego. Aquella mordida, aquella curiosidad por el conocimiento fugaz, nos arrebató la clara luz del saber. La vela está ahí para recordarnos la verdadera luz a la que debemos regresar, invocando todos los días la necesaria comunión con los mundos sutiles, con la vida superior del alma.

Desde las seis hasta las ocho y media permanecemos en profundo silencio, en profundo encuentro con nosotros mismos. El entrenamiento forma parte de la experiencia de los 21 días. En el quinto día, hay una meditación mañanera que pretende, por un instante, incitarnos al reencuentro con las profundas fuentes que habitan en nosotros y donde reside la fuerza común que mueve a todas las cosas vivientes.

La experiencia nos conduce hacia una profunda paz. Terminamos el ritual con tres golpes en el cuenco indio, siguiendo así los antiguos rituales, apagando la luz de la vela y estrechando nuestros cuerpos con un sentido y cálido abrazo. El alma se apodera de nosotros, y esa experiencia compartida se convierte en una consciente y pocas veces expresada unidad con el Ser. En nuestro interior ya se ha sembrado la semilla que engendra en los corazones ese hermoso sentimiento de paz y nos confiere una profunda cualidad de bondad hacia toda la creación. Suspiramos profundamente agradecidos. Inspiramos y conspiramos a partir de ahora en la comunión, en la unidad, en la complicidad de sabernos uno.

Todos los días, antes de las actividades diarias, intentamos fomentar la siembra de la buena voluntad, de la paz interior, del encuentro con la unidad unificando nuestras mentes en un solo sonido, en una sola intención: la quietud, el silencio. Provoca en nosotros, o debería provocar, una alineación de todos nuestros “yoes”, esos que se acomodan en lo meramente físico, o en lo anímico, o en lo emocional, o en lo puramente intelectual. La meditación diaria nos provoca una reflexión: de todos esos yoes, esos que a veces se identifican con cosas, con lugares, con familias, con estatus o con naciones, ¿cuál de todos ellos somos nosotros?

De alguna forma nos damos cuenta en las meditaciones de la mañana y de la tarde que el Ser podría estar compuesto por diferentes yoes. Esto no es algo nuevo, Jung ya lo analizó. Incluso Gurdjeff o Krisnamurti lo llamaron la consciencia fragmentada. La ausencia de unidad en nosotros tiene que ver con la ausencia de unidad con el resto de la humanidad. No somos, en nuestro devenir diario, un “yo” unificado. Tenemos un cuerpo físico producto de la evolución humana acaecida durante millones de años, con todo el bagaje y herencia de todos nuestros ancestros. Pero además, tenemos estados de ánimo, emociones, pensamientos, inquietudes. Todos nuestro yoes están en conflicto permanente, excepto cuando en ellos reina el silencio forzado por la meditación, por la quietud. Entonces comprendemos el profundo significado del oasis que provoca la calma e integramos todas nuestras voces en una sola: la voz del silencio, tan poderosa, tan efervescente, tan misteriosa.

El sol calienta esta hermosa tierra en estos primeros días de abril. Las ramas de los castaños, robles y abedules empiezan a brotar. Los bosques de nuevo se tiñen de verde. Nacen las primeras florecillas. Las copas parecen albergar cientos de pajarillos que no hacen más que cantar que están ya hartos del invierno. Alegres, decoran las copas, pero también nuestras almas con su algarabía matutita. Este año parecen más contentos, quizás porque el aire, dada nuestra ausencia de actividad, es más puro y limpio. Miramos los pajarillos y nos preguntamos dónde están aquellos que deberán compartir todas estas experiencias con nosotros, ese alma del Simorg que deberá adumbrar algún día un ejemplar lugar para el nuevo mundo. Ojalá vengan pronto para compartir la unidad, para experimentar la quietud en este pequeño paraíso.

Las horas pasan tranquilas. Comemos en la hierba y cuidamos las simientes. Decoramos nuestras vidas, cada uno de nuestros minutos con un silencioso agradecimiento constante. Somos afortunados. Es el lujo de no tener patria y de vivir alejados de todo ruido. Es el lujo de sentirnos amantes de la tierra entera, del paraíso que reina en nuestro interior, de la unidad que experimentamos cada uno de los días con todos los seres sintientes. La unidad no es más que el producto de reconocer en nosotros lo que realmente somos. En estos días especiales de cuaresma impuesta, de silencio, de retiro colectivo, el Ser se expresa aún con mayor fuerza, la unidad de todo lo que somos fraterniza y se solidariza con toda la orbe existencial. En estos días, el Silencio se apodera de nuestras almas y nos incita a perseguir constantes el verdadero paraíso de la unidad.

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Miembros de una comunidad llamada humanidad

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Bea, Javier, Helena y Joan como guardianes del proyecto en este momento especial

Una de las cosas que nos está enseñando esta crisis es que cada uno de nosotros formamos parte de un cuerpo mayor que llamamos humanidad. A diferencia de guerras pasadas, la batalla que estamos viviendo no distingue de fronteras, de banderas, de naciones, de credos o ideologías. Es una crisis, quizás por primera vez en nuestra historia, totalmente global, donde el otro, no importa dónde esté, forma parte del nosotros.

Aquí en nuestra pequeña comunidad hemos quedado de alguna forma aislados. La circunstancias pasadas y presentes ha permitido que seamos apenas cuatro personas viviendo a nuestra manera esta crisis. Aquí poco ha cambiado, excepto que hace unos días cumplimos nuestros primeros seis años de edad. Seguimos haciendo las mismas rutinas, seguimos trabajando día a día para mejorar el lugar, ahora sin visitantes, sin propuestas en firme de intentar apoyar el proyecto a largo plazo. La crisis llegó cuando estábamos saliendo del invierno, y por lo tanto, en la época en la que voluntarios suelen venir para pasar largas temporadas. Resulta una sensación extraña el sabernos en esta situación, reflexionando sobre la fragilidad humana, sobre la distopía que estamos viviendo en este tiempo y sobre el sentido de las cosas.

Nos damos cuenta de que nuestra apuesta por vivir en el campo, en las montañas, en los bosques, rodeados de pura naturaleza, ha sido una buena elección. Pero también sentimos cierta impotencia por no saber qué hacer para ayudar en esta crisis, excepto la búsqueda efectiva de mantener viva la llama de este lugar para seguir inspirando confianza en el ser humano, alivio, esperanza, fe y sustento futuro.

Nos damos cuenta de la urgencia que tenemos en este tiempo para seguir buceando en la utopía necesaria de un nuevo modelo, de un nuevo mundo, de una nueva edad dorada para toda la humanidad. Están bien todos los logros conseguidos hasta ahora, pero debemos empezar a disfrutarlos de forma colectiva, mirando al otro, apostando por nuevos valores que tengan en cuenta la existencia de nuestros congéneres, pero también la buena existencia del planeta que soporta nuestras vidas.

Este enclaustramiento global debe servir para la reflexión. Para hacernos entender la importancia y la urgencia de cambiar patrones de comportamiento, hábitos sociales, elecciones individuales que marcan una a una el progreso de toda una civilización. Debemos enfrentarnos sin miedo a la cuestión irrefutable de que algo debe cambiar en nuestras consciencias, y por lo tanto, en nuestras vidas. Aquí hemos comprendido que la simplicidad voluntaria forma parte de una manera de enriquecernos interiormente. Estamos poniendo en práctica fórmulas que, de ser exportadas globalmente, podrían dar soluciones cabales a una humanidad ahora enferma. Pequeños gestos, grandes transformaciones.

Estamos bien. A nivel interior, felices por disfrutar de la naturaleza, del renacer salvaje de la primavera. Nuestro aislamiento es más psicológico que físico. Nuestra función será nuestra habilidad para buscar soluciones a largo plazo que enfrente, especialmente, el tema alimenticio y de autosostenibilidad. La soberanía y emancipación a varios niveles formarán parte del eje de estudio de los próximos meses. También estamos felices por ver cómo la casa de acogida está prácticamente terminada, a falta de retoques decorativos y armónicos, de un poco de ánima y belleza. Con ganas de emprender la obra de la escuela y demás cosas que faltan para que el proyecto, en unos años, quizás aún lejanos, sea una realidad tangible, no tan solo filosófica o imaginativa. También tenemos ganas de profundizar en las bases de lo que será la futura comunidad, con deseos de que más valientes encuentren aquí una posibilidad de vida futura. Es algo complejo cuando el mundo, basado en ideales individualistas y tendientes al aislamiento social, gira en torno a lo contrario que aquí se pretende. Muchos frentes abiertos en este perdido lugar que desea llenar de esperanza al mundo en estos tiempos complejos.
Os mandamos mucho ánimo a todos con deseos de volver a veros pronto.

 

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Una y otra vez, vine a tu puerta levantando mis manos

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Esta misma tarde limpiando el espacio de la futura escuela

“Una y otra vez, vine a tu puerta levantando mis manos, para pedir más, y más todavía. Y me dabas y me volvías a dar, unas veces de forma comedida otras, repentinamente, de forma desmesurada. Con lo que me dabas tomé algunas cosas, y otras cosas las dejé caer; unas son cargas pesadas en mis manos; otras las convertí en juguetes y las rompí cuando me cansé de ellas. Hasta que los restos y los montones acumulados de tus regalos se volvieron inmensos, hasta taparte; y las incesantes expectativas y demandas agotaron mi corazón. “Toma, oh toma”, ahora se ha convertido en mi grito. “Haz trizas este cuenco de mendigo; apaga la lámpara del espectador inoportuno. Agárrame de las manos, levántame de entre este montón de regalos acumulados, y llévame a la desnuda infinitud de tu Presencia vacía.” Tagore.

Hoy es miércoles de ceniza, que para la tradición cristiana es símbolo del comienzo de la cuaresma, un tiempo de penitencia, de ayuno y de consciencia de que todo es impermanente, de que, en nuestra condición humana, todo es caduco. En esta pequeña comunidad no necesitamos concentrar el ayuno en cuarenta días. Todos los días del año es cuaresma para nosotros. No ingerimos alcohol, ni drogas, ni carne. Nos convertimos en ceniza todos los días con el fruto de nuestro esfuerzo desinteresado y aunque somos polvo y ceniza, como decía Abraham, nos atrevemos a levantar la voz al mundo para clamar paz y amor. No solo fuera, sino también dentro de nosotros, que a fin de cuentas, es la parte más compleja.

La vida en comunidad requiere de una gran fortaleza interior, de un gran sentido de la responsabilidad y el deber hacia los otros. Como decía la escritora Margaret Wheatley, no hay poder más grande que el de una comunidad que descubre lo que le importa. Eso te permite ser valiente para iniciar una conversación significativa y profunda con el mundo. Te permite abrirte a considerar las diferencias, dejándote sorprender , valorando la curiosidad más que la certeza. Te permite incluir en tu vida auténtica a todo aquel que se preocupa por trabajar en lo que es posible. Nos permite confiar una y otra vez en la bondad humana, poniendo a prueba nuestra propia capacidad de ser bondadosos. En definitiva, nos permite profundizar en la unidad, no como un mero objeto de estudio o especulación, sino como un sujeto activo de ética viviente.

La vida siempre escucha las voces que claman en el desierto, también soporta el peso de nuestros cuerpos cuando atravesamos las aguas y abraza nuestro ardor cuando fusionamos nuestra mente en el fuego intenso de la comunidad. Cuando ocurren esas tres cosas, entonces, llegado el justo momento, algo hermoso espera junto al pequeño portal, protegido por un imponente ángel cuya espada ardiente y flamígera nos pondrá de nuevo a prueba. ¿Qué somos cuando no somos?

A ese pequeño portal hay que llegar desnudo clamando una y otra vez ese “toma, oh toma” de Tagore. La vida en comunidad requiere dar, y dar, y dar. Hay que llegar sin nada, sin maleta u equipaje, siendo nosotros un pequeño reflejo de nuestra levedad y un perfecto ejemplo de la generosidad desmedida. No podemos llegar agotados con tanta carga, sino livianos, alegres, felices por ver como todas las pruebas fueron logradas, por ver como todo el sufrimiento y dolor acumulado ya en el recuerdo, en lo caduco, quedó atrás. Por eso nos gusta en esta pequeña comunidad vivir la simplicidad voluntaria, en pequeñas cabañas, en calma, sin exceso de cosas. Solos ante la inmensidad de la naturaleza, atreviéndonos a digerir todos los días la compleja tarea de convivir.

Hoy vino a nuestra pequeña comunidad un gran tractor para despejar por fin el espacio de la futura escuela. Cuando terminó el trabajo, nos quedamos en silencio, meditativos, expectantes, agradecidos, observando. Que hoy miércoles de ceniza se haya completado la limpieza del lugar es muy significativo. Era la prueba simbólica de que hemos cumplido con una pequeña porción del pacto, del trato alcanzado en los mundos arquetípicos. Algo se ha precipitado. Algo ha caído como fina lluvia desde los mundos etéricos. El propósito ha quedado al descubierto, y la primera piedra aguarda impaciente en alguna parte. ¿Qué somos cuando nos atrevemos a vivir en comunidad, explorando en nuestras carnes el sentido de unidad, de ceniza?

Somos uno, queramos verlo o no. Uno en la unidad del espíritu, como dicen los creyentes. Uno como especie, como raza, como familia, que dirían los ilustrados que abogan por la unidad psíquica de la humanidad. En el fondo, eso será lo que se impartirá en esa escuela: el principio pedagógico de que somos uno desde una ética viva, desde un ejemplo claro y sin tapujos. Esa verdad es la que nos lleva inevitablemente a la desnuda infinitud de su Presencia vacía.

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Manos a la obra

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Pocos lugares existen en la Tierra donde se pueda llegar de forma libre y voluntaria, formar parte de una familia desde el primer minuto y poder compartir con personas venidas de todo el mundo un espacio de seguridad y alegría, de fraternidad y tolerancia, de amor y cariño. Cuando pensamos en una idea revolucionaria de comunidad, nos dimos cuenta de que en los tiempos líquidos en los que ahora vivimos, la comunidad también sería líquida, libre, abierta. Y por lo tanto, necesitaríamos un espacio grande y acogedor, hecho entre todos, donde dar cabida a un hogar de todos y para todos siempre desde la revolucionaria concepción de la economía del don, del apoyo mutuo y la cooperación. La Casa de Acogida de O Couso es un pilar importante para todos los que desde el principio la hemos visto crecer. Nos habíamos dado siete años para culminar la obra y estamos rozando el éxito de esta primera promesa. En la casa de acogida no solo nos sentimos útiles, también en familia, en esa familia del lazo místico que se abraza en lo tangible y lo intangible.

El primer encuentro utópico ha sido la excusa perfecta para poner la casa patas arriba y terminar por fin las obras de profundo calado. Tras terminar con éxito la culminación del tejado en este pasado otoño, nos pusimos con los suelos. Hablar de los suelos de una casa del siglo XVI de más de setecientos metros con sus peculiaridades constructivas, no es cosa fácil. Le hemos echado mucho valor, mucho coraje y un exceso de optimismo para emprender el reto de terminar la casa de acogida antes de julio. Al menos, terminarla en sus partes más débiles. Esto supondrá que estaremos cumpliendo con el calendario que teníamos establecido, y si todo va bien, habremos culminado la rehabilitación de lo que hasta hace poco era una ruina en el plazo indicado: siete años. El año que nos resta hasta marzo del 2021 lo dedicaremos a su decoración, a poner bonita y cómoda la casa para que todos podamos disfrutarla.

En otoño fue el tejado y la nueva cocina que ya casi tenemos lista. En invierno hemos empezado por las habitaciones de la cara norte, de las cuales ya hemos terminado tres. También hemos terminado por fin el gran patio, a falta de ponerle las vidrieras. Esta ha sido una gran obra que ha cambiado para siempre la cara de la casa. Por dentro ya solo quedan tres habitaciones más. En esta semana, por fuera, estamos aislando todo el perímetro de la casa para que no vuelva a entrar agua en ella. También estamos arreglando la entrada de la finca y construyendo un parking con capacidad para unos veinte vehículos. En verano siempre se nos queda pequeño el espacio adecuado para ello y a partir de ahora los vehículos quedarán escondidos y ordenados lejos de la entrada. Otra cosa que hemos hecho es desbrozar casi toda la finca, dejando libre de matojos los espacios que están reservados para el futuro lugar del invernadero y el futuro lugar de acampada. Está quedando todo precioso.

Esto está suponiendo un coste tremendo que estamos, de momento, salvando semana tras semana. Gracias al grupo de Teaming logramos salvar una semana de trabajo y el resto gracias a voluntarios y amigos que están colaborando de forma desinteresada para que esta gran obra termine. Tras un mes de obras, estamos ahora viviendo un momento complejo y delicado, ya que se terminan los recursos y cada semana es un reto. Si estáis motivados a echarnos una mano, será siempre bienvenida en este momento tan especial.

Recordad que podéis ayudarnos como amigos del grupo de Teaming con tan solo un euro al mes.

https://www.teaming.net/proyectoocouso

O apoyando económicamente para seguir con las obras de construcción con un donativo en la cuenta de la fundación Dharana.

ES54 1491 0001 2121 2237 2325

GRACIAS POR TU APOYO. GRACIAS POR HACERLO POSIBLE…

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1ER ENCUENTRO UTÓPICO

1ER ENCUENTRO UTOPICO O COUSO 2
PRESENTACIÓN

En un entorno privilegiado de bosques y montañas, en el lugar de O Couso, en la bella localidad lucense de Samos, a los pies del Camino de Santiago, existen tres proyectos que se están tejiendo poco a poco en paralelo en una sola visión y propósito: crear una comunidad integral donde se proyecte al interior y al exterior los principios y valores de la Nueva Cultura Ética.
En el primero, el Proyecto O Couso, estamos rehabilitando una casa tradicional gallega del siglo XVI para convertirla en una casa de acogida para peregrinos del Camino de Santiago y amigos y visitantes que deseen vivir una experiencia diferente.
El segundo, el proyecto de Escuela de Dones y Talentos y Futura Escuela de Meditación, consiste en crear una escuela de experiencia sobre los valores de la Nueva Cultura Ética, de silencio e interiorización. Una escuela internacional de Dones y Talentos donde se puedan poner en práctica dichos valores y sirva de inspiración para el mundo y una Escuela de Meditación donde practicar el silencio, la escucha activa y la interiorización.
El tercero, el Proyecto Simorg, es crear una comunidad integral y abierta, donde las personas que se sientan inspiradas por estos valores puedan vivir una vida plena y completa en un lugar y entorno privilegiado.
Dentro de este contexto, estas primeras jornadas o encuentros utópicos desean de alguna manera inaugurar el proyecto de Escuela, con el acto simbólico de colocar la primera piedra y así dar comienzo al segundo sueño cuando ya casi está terminadas la Casa de Acogida.

Gracias de corazón a todos por hacerlo posible.

SINOPSIS

La Utopía es una representación imaginativa de una sociedad futura de características favorecedoras del bien humano. Y la Teosofía enlaza íntimamente con ella, pues recogiendo, estudiando y divulgando la Sabiduría Divina, Primordial y Perenne que nos acompaña desde siempre, indaga y profundiza en el desarrollo de la consciencia individual y colectiva y en su evolución por medio de la sucesión de humanidades o razas-raíz, mostrando como el ser humano, a la conclusión de los ciclos, plasmará plenamente todos sus poderes y cualidades, ahora latentes, y vivirá en coherencia y consistencia con su naturaleza divina.
Con este telón de fondo, este Encuentro aborda una amplia temática que incluye tanto los fundamentos y características de la indicada evolución y su desenvolvimiento cíclico como lo aspectos teóricos y prácticos que ello tiene en el momento presente personal y social, con especial atención al papel de la Espiritualidad, la Consciencia y la Fraternidad en la conformación de una nueva humanidad.

PONENTES

+ Koldo Aldai. Escritor. Impulsor del Foro Espiritual de Estella.

+ Emilio Carrillo. Doctor en Economía, Profesor de Espiritualidad y Director del Proyecto “Consciencia y Sociedad Distópica”.

+ Ángel Guesalaga. Fundador y Presidente de la Rama El Loto Blanco de Vigo (STE) y Profesor de Yoga y Meditación de la Escuela Sanatana Dharma.

+ Mª Antonia Massanet. Responsable de la Escuela Arcana, Buena Voluntad Mundial y Triángulos de la Sección Española en Ginebra.

+ Joaquín Tamames. Empresario y patrono de la Fundación Ananta.

+ Nilda Venegas. Teósofa y psiquiatra.

PROGRAMA

VIERNES 9
16:00 Inscripciones y bienvenida
18:00 Acogida y explicación del Proyecto O Couso
19:00 Ritual colocación primera piedra de la futura Escuela de Dones y Talentos
20:00 Meditación
20:30 Cena

SÁBADO 10
08:00 Meditación
08:30 Desayuno
10:00 Presentación del Encuentro
Javier León

1ª Sesión: “Utopía y Distopía a la luz de la Teosofía”
10:30 “Utopía y Distopía: dos líneas o trayectorias temporales que coexisten en la humanidad actual”
Emilio Carrillo
11:30 “Consciencia de grupo, ¿una utopía? En un mundo lleno de individualismos, una semilla de consciencia grupal emerge”
Mª Antonia Massanet
12:30 Descanso
13:00 Coloquio con Mª Antonia Massanet y Emilio Carrillo
14:00 Comida
15:00 Descanso

2ª Sesión: “Utopía, Consciencia y Espiritualidad”
17:00 “Espiritualidad cotidiana”
Ángel Guesalaga Alcorta
18:00 “Transformación humana y evolución de la consciencia”
Nilda Venegas
19:00 Descanso
19:30 Coloquio con Ángel Guesalaga y Nilda Venegas
20:30 Meditación
21:00 Cena

DOMINGO 11

3º Sesión: “Utopía, Fraternidad y Paz”
08:00 Meditación
08:30 Desayuno
10:00 “El ideal de la fraternidad humana a lo largo de la historia”
Koldo Aldai
11:00 “La vida del alma. Paz, consciencia y fraternidad”
Joaquín Tamames
12:00 Descanso
12:30 Coloquio con Koldo Aldai y Joaquín Tamames
13:30 Clausura del Encuentro
Javier León
14:00 Comida
16:00 Ritual de despedida

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INSCRIPCIONES: info@dharana.org

APORTACIÓN: Economía del Don. “Deja lo que puedas, coge lo que necesites”. Donativo consciente

TRIODOS BANK (BANCA ÉTICA):
FUNDACIÓN DHARANA
CONCEPTO: ENCUENTRO UTÓPICO 2021
ES54 1491 0001 2121 2237 2325

 

Feliz año nuevo. Seis meses para terminar la obra en la casa de acogida…

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“Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: Tu puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre. No caigas en el peor de los errores: el silencio”. Walt Whitman

En Navidad tan solo éramos seis personas pero lo pasamos bien, en paz y en familia. En nochevieja éramos casi veinte personas en la pequeña ermita tras las visitas de última hora. Por un momento pensamos que no vendría nadie a celebrar el fin de año ya que habíamos avisado, en plenas borrascas, que la casa no estaba en condiciones. Pero muchos valientes decidieron venir con la sorpresa de que tras la tempestad vino la calma y pudimos disfrutar de un tiempo excepcional. Desayunar y comer en el prado en pleno invierno es algo que nunca habíamos hecho aquí. Así que hemos disfrutado de un tiempo hermoso, de sol y calor, con unos amigos hermosos que han querido compartir con nosotros este tiempo extraordinario.

Trabajamos por la mañana y por la tarde la dedicamos a compartir y preparar un poco el fin de año. No hubo una fiesta al uso. Sin alcohol, sin drogas, sin ruidos, sin televisión. Alguien nos había preparado una sorpresa hermosa. Uno a uno fuimos entrando en la pequeña ermita llena de velas encendidas y decenas de instrumentos puestos en un improvisado y pequeño escenario. Hubo un concierto que podríamos denominar de celeste o cósmico. Algo especial para despedir el año, con regalos incluidos, con abrazos y calor humano. Como no había uvas, hicimos el tradicional ritual de cambio de tiempo con los frutos de una granada que encontramos entre la fruta. Cantamos un OM y luego tomamos doce frutos.

Tras el pequeño ritual, los abrazos fueron muy divertidos. Terminamos todos en el suelo entrelazados, riendo de alegría, haciendo la croqueta unos encima de otros. Fue francamente un comienzo de año de los más divertidos. Tras las campanadas improvisadas nos fuimos a dormir pronto. El primer día del año lo queríamos empezar trabajando de forma animosa en la nueva cocina. Pasamos un día hermoso de compartir, de alegría, de cooperación por algo mayor a nosotros. Nos parecía surrealista estar pasando este tiempo tan especial encintando una habitación en una casa helada en vez de estar en un espacio cómodo. Sin embargo, estábamos felices. Nos pasamos todas las fiestas trabajando gracias al impulso del equipo de amigos que vinieron desde Barcelona que no nos dieron tregua. Acabamos agotados pero satisfechos. A pesar de las dificultades, el tejado quedó terminado en diciembre y la cocina nueva totalmente encintada y parte del mobiliario nuevo puesto.

Los próximos meses se presentan retantes. El evento de Emilio Carrillo el próximo verano, a tan solo seis meses, requiere cierto riesgo. Un primer presupuesto de trece mil euros para aislar la casa por fuera y recuperar algunos suelos y a la espera de un segundo presupuesto para terminar todo lo restante, dos habitaciones, dos estancias más, algún pasillo y ventanas. Aún no sabemos como lograremos ese dinero. Pero ahí queda el reto, arriesgado, pero necesario. Deseamos terminar este año la casa tras por fin terminar el tejado y la cocina nueva y queremos que para este verano los trabajos se centren en el aspecto armonía, el jardín, la huerta y las cabañas para acoger a más valientes que quieran expandir aquí su estancia y residencia. Ahora ya lo sabemos: con el tiempo se ordena todo.

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa. El patio está quedando impresionante. Es la parte que mayor presupuesto se lleva de toda la obra junto al aislamiento de todo el perímetro de la casa. Estamos emocionados por ver como avanza todo a buen ritmo, algo inaudito ante lo difícil que es encontrar y comprometer a una cuadrilla de obreros que se pongan manos a la obra. Tres personas están contratadas para la tarea con la esperanza de que todo vaya sobre ruedas y podamos recuperar lo que resta de la casa. Cada día de trabajo, cada semana, es un reto.

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa. Realmente es emocionante porque después de casi seis años de grandes esfuerzos, de mucho sacrificio personal y colectivo, con un poco de suerte la casa estará por fin terminada en menos de seis meses. Es un reto importante que nos dejará margen para respirar y para dedicar a partir de ahora todos nuestros recursos a mejorar la acogida, la alimentación y el bienestar general de todos. El hecho de tener el tejado terminado, una cocina nueva, tres habitaciones totalmente finalizadas y equipadas y próximamente todos los suelos de la casa y el resto de habitaciones, es algo que nos ilusiona especialmente.

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa. Este año será por lo tanto, en nuestro sexto aniversario, el final de la gran obra, el final de la gran casa de acogida abierta para todos y disfrute de todos, una casa realizada y construida por todos los amigos de O Couso y de ahí su profundo valor y significado. Una muestra palpable, pedagógica y real de que entre todos podemos hacer muchas cosas, de que gracias al apoyo mutuo y la cooperación se puede restaurar una ruina medio derrumbada. Nos sentimos orgullosos por haber hecho posible este gran reto y nos sentimos felices de que todos podamos disfrutar de esta casa. Una casa abierta las veinticuatro horas del día los trescientos sesenta y cinco días del año que acoge a todo peregrino del Camino o del Alma sin pedir nada a cambio, sin esperar nada a cambio.

Estamos especialmente agradecidos a todos los que lo hacen posible y estamos especialmente agradecidos a todos los que nos ayudarán a dar este último empujón. Gracias de corazón, gracias por aportar una estrofa. Seguimos demostrando que otro mundo es posible con hechos. Seguimos trabajando para que la Gran Obra continúe, aunque el viento sople en contra.

Feliz año nuevo a todos. Que la paz y el amor, la salud y el coraje, la abundancia y el bienestar sean siempre en vosotros.

Si queréis apoyar este último eslabón de la casa de acogida, aquí os comparto la cuenta de la Fundación Dharana:

ES54 1491 0001 2121 2237 2325