Donde el tiempo se para…

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Hemos pasado unas semanas de congelada experiencia. Ha nevado, ha hecho mucho frío y viento, hemos sufrido pérdidas, especialmente las bajas de nuestras queridas gallinas y algún conejito casi sin tiempo de ver un trozo de vida. Hemos reído y llorado en este invierno que parecía eterno y que, sin embargo, nos ha hecho más fuertes, más humanos, más sinceros, más humildes ante la inmensidad que nos rodea. Hoy por fin salió el sol y aunque hacía frío, cierta alegría nos ha devuelvo a la vida. No podíamos evitar el sentirnos con esa emoción interior al ver que todo el esfuerzo invernal ha merecido la pena. Es cierto que aún queda algo de frío, pero el hecho de que por fin saliera el sol nos ha alegrado especialmente.

Estamos aprendiendo en la difícil escuela de la vida. Ya empezamos a ser un grupo consolidado, armónico y bello. Tras las crisis de épocas pasadas, parece que por fin cierto entendimiento y complicidad empieza a brotar en este humilde experimento humano. Nos hemos dado cuenta de que el esfuerzo por acomodar la casa grande y luego por acomodar también la vida de los que pasan largas temporadas en este lugar ha sido todo un acierto. Ahora que tenemos ciertas comodidades como agua corriente, agua caliente, algo de electricidad y un poco de calor, estamos experimentando la dulzura de algo que hace tan sólo unos meses parecía imposible. Y a cada paso que damos por hacer más cómodo este lugar, a cada esfuerzo y sacrificio que sufrimos en carne propia, más regocijo interior existe.

El esfuerzo humano y material de toda esta proeza no está en nuestras manos, sino en esa comunidad abierta e inmaterial que surge más allá de este bello bosque. Casi podemos sentir el aliento de las personas que nos acompañan desde lejos. Casi podemos sentir sus pasos junto a los nuestros, haciendo crujir los caminos helados que nos regala la naturaleza a primera hora de la mañana. Cuando suena el gong de la primera meditación, casi podemos escuchar el respirar de todos vosotros.

En el plano material se presentan nuevos retos. En unas semanas vamos a empezar a construir la parte del tejado que estaba totalmente derrumbada y que hasta ahora dábamos por llamar “el patio”. Seguimos con la ambición de poder hacer acogedora la casa y estamos buscando fórmulas de financiación para poder cerrar completamente toda la casa y seguir haciendo nuevas cabañas. Aún no sabemos de dónde vamos a sacar el dinero pero estamos convencidos de que seremos capaces de hacerlo. Hasta ahora hemos obrado con mucha fe y entusiasmo, con mucha esperanza y pasión. Ahora ha llegado el tiempo de seguir trabajando sumando inteligencia y conocimiento.

Al mismo tiempo que el invierno está acabando y al mismo tiempo que ya empezamos a prepararnos para recibir las primeras visitas en Semana Santa, estamos pensando ya en el verano y en el próximo invierno. Y todo ello siempre con la visión clara de que queremos seguir acogiendo a todo el mundo de forma abierta y valiente como hasta ahora. Y siempre con la misión clara de seguir avanzando en la creación de la Escuela de Dones y Talentos, un espacio que será para que todos, de forma experimental, podamos aprender a ser útiles mensajeros de la vida.

Con esa visión clara, el tiempo se para. Nos regocijamos en cada día, en cada minuto y segundo de cada labor que hacemos. Lo hacemos con regocijo, amor y cariño, a sabiendas de que cada cosa que hacemos es para vosotros, para el otro amigo que llega, peregrino, para compartir vida. Seguimos entusiasmados con esa idea y seguimos amando este sueño colectivo. Gracias por estar ahí, gracias por vuestro aliento y respiración en cada momento de nuestras vidas. Juntos podemos ser una llama viva para hacer de un mundo bueno, un mundo mejor.

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Dharana, un nuevo tiempo, una nueva imagen

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El briefing

La Fundación Dharana nace para poder potenciar los dones y talentos de la comunidad científica, artística y cultural. Su lema, “hacer de un mundo bueno, un mundo mejor”, pretende promover experimentos para aprovechar la máxima capacidad humana en su integración con el medio ambiente y la sociedad.

La solución

Diseñar una imagen que proyecte los valores de Dharana y que identifique sus diferentes actividades: Proyecto O Couso, Dharana Press y Proyecto de Escuela de Dones y Talentos.

Así es como Materia Gris, una compañía de publicidad para proyectos alternativos, ha descrito el trabajo que han hecho con la nueva imagen que queremos proyectar en Dharana. Hasta ahora, aunque había una idea clara, todo había sido muy improvisado e intuitivo, pero en este nuevo ciclo que se abre ante nosotros queremos demostrar que eso que con tanta fuerza hemos intuido y sentido, puede aterrizarse de forma ordenada, lógica y firme en la tierra. Con inteligencia, con amor, con pasión, con fortaleza y con voluntad al bien. Estamos cambiando todo el modelo, concentrando las fuerzas y trabajando duro para que la nueva imagen sea un buen instrumento de todo aquello que queremos transmitir.

Tras el mito fundacional, plagado de complejas dificultades, nace un nuevo tiempo. Es inevitable. Todo crece y al hacerlo todo se transforma. Todo cambia y todo requiere una revisión calmada pero segura de lo hecho hasta ahora. No es solo un bonita imagen lo que queremos proyectar, sino también un proyecto global serio y responsable desde donde se pueda inspirar a los demás, desde donde unos y otros sean capaces de encontrar un referente de valores y prácticas sinceras y valiosas.

Estamos desarrollando el plan de actuación para los próximos diez años y esperamos encontrar aliados y socios que quieran contribuir a hacer de un mundo bueno, un mundo mejor con trabajo, entusiasmo y alegría. Compartiendo siempre se llega más lejos.

Damos las gracias sentidas a Materia Gris, especialmente a nuestro amigo Jesús Vázquez, fundador y director creativo del proyecto, por haber acertado de forma intuitiva con la imagen corporativa con la que ha trabajado.

La imagen corporativa completa se puede visualizar aquí:

http://www.materiagris.es/identidad-corporativa-dharana/

Hadas traspapeladas

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¿Es que no bastaba ver la belleza de un jardín, sin tener que creer por ello que estaba habitado por las hadas? Douglas Adams

Hace unos días se enteraron de que teníamos frío e hicieron no se sabe cuantos kilómetros desde Asturias para traernos ropa y una nueva ventana para la casa. Esos días recibimos muchos apoyos porque el frío y las condiciones en las que vivimos aquí en O Couso reavivan la necesidad de ayudar al prójimo. Pero ellos supieron buscar el tiempo y el momento inmediato, sin pensarlo, para dejarlo todo y correr al auxilio.

Sus visitas son frecuentes y siempre es para dar, para dar y para dar. No sólo bienes materiales de todo tipo, sino también espirituales. Calor, compañía, amistad, momentos divertidos, pero sobre todo, trabajo, trabajo y trabajo. Cuando vienen no paran. Son un ejemplo claro y clarificador de lo que aquí se pretende. Penetrar en la virtud, bucear en el bien, buscar un mundo mejor, aunque para alcanzarlo haya que hacer de todo, pintar, tocar el acordeón o el piano, hacer croquetas vegetarianas o chorizo vegano, poner puertas y ventanas, enchufar cables, hacer mantas con tus propias manos o gorros de invierno, traer comida para los gatos y el perro y en abundancia para nosotros. Begoña y Javier se esmeran en potenciar sus talentos y sobre todo, lo más importante, en compartirlos. Porque de nada nos sirve un don si no podemos luego donde colocarlo al servicio de la construcción del edificio común.

Ellos no hablan de hacer el bien sino que construyen el bien con su ejemplo y trabajo, con sus manos y talentos. No filosofan sobre la espiritualidad sino que la ponen en práctica con sus gestos, con sus detalles continuos, con su contundencia a la hora de cumplir su parte en la persecución de algo mayor. Vienen, dejan su nota clave y se van felices tras el concierto realizado con el conjunto. No juzgan si hacemos bien o mal las cosas. Observan como poder mejorarlas y hacen lo posible para que así sea. Sin imposiciones, sin juicio.

Su última semilla ha sido la de crear conjuntamente con nuestra editorial un libro de cuentos ilustrados llamado Hadas traspapeladas y algunas añoradas, cuyos beneficios de venta irán a parar al proyecto O Couso. Uno más de sus talentos que ha visto la luz y que de alguna forma, directa o indirectamente, ayudará en la construcción del sueño común.

Si hay algo bueno que nos ha dado todo este esfuerzo ha sido el poder conocer a gente como Begoña y Javier. Son tantos los amigos, la gente bonita que ha pasado por aquí y se ha quedado para siempre en nuestras vidas y corazones, que nunca encontraremos palabras suficientes para agradecer tan privilegiado regalo. Gracias queridos por todo y por tanto.

http://phylira.com/home/162-hadas-traspapeladas-y-algunas-anoradas-9788494591570.html

Navidad compartida

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Ya queda menos para compartir una noche especial y mágica. Algunos valientes ya se han apuntado para estrenar juntos la tercera cabaña y así poder compartir unos días con calor amable y amigo. Si no podéis venir pero queréis aportar algo de turrón o regalos o dar un impulso al proyecto ya sabéis que estaremos encantados de recibir cualquier tipo de apoyo.

GRACIAS DE CORAZÓN Y FELICES FIESTAS A TODOS.

QUE LA PAZ, EL AMOR Y EL CARIÑO COMPARTIDO ESTÉN CON VOSOTROS.

Fundación Dharana:

TRIODOS BANK: ES54 1491 0001 2121 2237 2325

Convivencia en Navidad

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Hemos consagrado un nuevo espacio de calor y cariño. La segunda cabaña fue inaugurada con una solemne cena y comida al calor de la chimenea. Era la primera vez que comíamos en O Couso en un espacio caluroso en plena oleada de frío. La verdad es que sentimos una emoción especial al ver como poco a poco vamos conquistando espacios de unión y fraternidad, de calor y bienestar. Muchos hemos participado en la construcción de esta segunda cabaña que ahora se abre para que todos los que lo deseen puedan disfrutarla. El amigo Koldo la pone a disposición para quien la necesite en sus ausencias y viajes y así poder ser un lugar de compartir y de fraternidad. También está disponible, hasta que habilitemos un comedor de invierno caluroso, para pasar allí las horas de la comida y la cena de forma caliente y alegre.

Hemos pasado tanto frío estos cuatro largos inviernos que ya no éramos conscientes de lo que suponía habilitar un espacio calentito donde disfrutar de cierta comodidad. Esto nos ha abierto la esperanza de poder conquistar en la casa grande algún espacio que pueda ser calentado y así poder disponer de lugares de bienestar y confort también en invierno. A pesar de las mejoras, queda mucho por hacer en la casa, pero sabemos que la fuerza del grupo, la cooperación y la buena voluntad enfocada al bien común pueden obrar milagros. Nuestro próximo reto quizás debería ser el poder conseguir un sistema de calefacción apropiado para una casa tan grande. O al menos poder habilitar ciertas estancias donde el calor no se esfume por sus paredes centenarias.

Dado que mucha gente nos está pidiendo venir a pasar con nosotros estas Navidades, os invitamos a todos los que queráis pasar unas fiestas diferentes, en compañía, en sobriedad, sin los excesos propios de esos días, a que vengáis con nosotros a O Couso. No podremos ofrecer mucho, pero al menos sí un espacio de calor para las comidas. Pasaremos algo de frío, pero nada que ver con los inviernos pasados. Ahora ya hay puertas y ventanas en la casa y estamos trabajando duro en las paredes y los suelos para que cada día la casa sea más confortable.

Así que estáis todos invitados a una cena de Navidad austera. Las últimas cuatro cenas fueran a base de plátano, a modo de reivindicar un modo diferente de entender ese tiempo sagrado para la cultura cristina. Tendremos momentos de alegría y si os animáis podremos acompañarlos con cantos de Taizé, recital de mantras y meditaciones. Daremos, si el tiempo lo permite, paseos por la sierra de Édramo y compartiremos el mensaje de amor y fraternidad en unos espacios sagrados y únicos.

Entre todos buscaremos fórmulas para financiar la futura calefacción de la casa e imaginaremos, con el poder de la visualización, un próximo invierno mucho más caluroso y fraterno. El tiempo ha demostrado que ha merecido la pena la fuerza y el coraje inicial para que ahora todos podáis disfrutar de un entorno natural privilegiado y único.

También aprovecharemos para consagrar la tercera cabaña, la cual será habitada por Memo y su pareja. Les daremos la bienvenida a ambos con una fiesta que esperemos no olviden en mucho tiempo. Mientras todo eso ocurre, los que allí estemos, seguiremos aprendiendo sobre valores, sobre una nueva visión en la convivencia humana y sobre todo lo que tenga que ver con el amor fraterno. Unas fiestas sin alcohol, con una dieta vegetariana que respete la vida animal y sin tabaco ni drogas para respetar nuestra propia vida. Una fiesta diferente para un tiempo diferente. Estáis invitados.

Posible calendario:

21 de diciembre: celebración del solsticio de invierno.

24 de diciembre: cena austera de Navidad a base de plátano.

25 de diciembre: comida vegetariana de Navidad compartida.

26 de diciembre: excursión por la Sierra de Édramo.

31 de diciembre: cantos de Taizé en la ermita para despedir el año.

1 de enero: fiesta de bienvenida de año nuevo.

2 de enero: ritual de consagración y fiesta de bienvenida para la tercera cabaña.

5 de enero: consagración de regalos grupales.

Además de los rituales de agradecimiento de los alimentos, las meditaciones del día y los círculos de consciencia, se abrirán turnos por las tardes para los círculos de sabiduría, donde trataremos los temas que queráis según vuestras inquietudes.

 

(Foto: inaugurando la segunda cabaña con una comida fraternal).

Tiempo

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No somos totalmente conscientes de la importancia de ese bien preciado. Siempre pensamos que la riqueza proviene de tener tierras o dinero o propiedades o cosas, pero nadie se para a pensar que el verdadero tesoro, aquello que no se puede ni comprar ni vender por mucho o poco que nos paguen por ello es el tiempo. Es cierto que nuestra cultura nos dice que podemos vender nuestro tiempo por cinco o seis euros la hora. Los más afortunados por diez o veinte y los privilegiados por más de mil euros la hora. Pero realmente, ni unos ni otros se paran a pensar en el verdadero valor de cada segundo de nuestras vidas. Decir alegremente que tenemos una esperanza de vida de unos ochenta años y pensar que eso es un tiempo infinito es perderse en la ingenuidad de la vida. Cada segundo de tristeza o alegría que pasa es un paso más hacia la extinción inevitable.
Es cierto que embargamos nuestra psicología en creencias para sofocar las dudas existenciales. Los existencialistas sobreviven a base de ingenio o a base de depresiones. Los vitalistas siempre han creído en la vida eterna más allá de la vida. Para ambos la existencia se delega a algo futuro, sin pararnos a pensar que lo único verdadero e importante es el presente, el ahora, el instante. Y cada instante nos aporta algo diferente, un trozo de ese misterio sin resolver al que debemos hacer frente con estoica valentía. Pero no siempre lo hacemos de forma despierta y atenta. Casa siempre dejamos que la vida pase sin percatarnos de lo que ocurre a nuestro alrededor, por fuera y por dentro. La vida se nos va de las manos sin tan siquiera poder apreciarlo.
Esta mañana discutíamos sobre la importancia del tener o no tener nada, y sobre las riquezas. Hablábamos que para sobrevivir en la ciudad teníamos que hipotecar nuestro tiempo para así poder pagar la hipoteca, los gastos, la comida para al final del mes no tener dinero ni felicidad ni satisfacción. Alguien decía que aquí en los bosques no pagábamos hipoteca ni luz ni agua ni cientos de cosas que hacen falta en la ciudad. Los más privilegiados vivimos en humildes cabañas de no más de veinte metros cuadrados y es cierto que, como los habitantes de la ciudad, a final de mes no tenemos dinero. Pero sí hay algo de lo que disponemos: tiempo.
La gestión del tiempo aquí en la montaña, en los bosques, es de una riqueza a la que aún no nos hemos acostumbrado. Es cierto que somos pobres en cuanto a cosas materiales, pero somos totalmente ricos en cuanto a poder disfrutar del tiempo como queramos, haciendo lo que realmente nos guste aunque no nos reporte dinero ni tengamos que vendernos para conseguirlo. Es cierto que tenemos una rutina, que nos levantamos temprano para meditar, para desayunar juntos, para realizar círculos de consciencia y para estar tres o cuatro horas trabajando en aquello que en ese momento nos apetezca, ya sea levantar una pared, una cabaña o un suelo, estar en la huerta o buscando leña. Dependiendo de nuestro estado de ánimo podemos hacer una u otra cosa o simplemente no hacer nada. Quedarnos todo un día sentados bajo el sol, filosofando sobre todas las cuestiones que nos vengan en gana. Somos dueños de nuestro tiempo y cada cual lo dedica al don o al talento que desee.
Sí, somos pobres materialmente, pero ricos espiritualmente porque estamos labrando un trozo de vida que nos pertenece. Nuestro propósito final sigue siendo el mismo. Cuando todos los que aquí estamos seamos capaces de inspirar ese valor, esa revolucionaria visión sobre el tiempo, habremos cometido uno de nuestros grandes objetivos. Disponer de tiempo suficiente para inspirar a otros a que se liberen del mismo, entrar en esa cuarta dimensión, en el kairos de los antiguos donde lo único que importa es compartir diseñando ese mundo de amor y paz. Nuestro esfuerzo, también nuestro sacrificio, versa sobre esa esperanza. Nuestro tiempo le pertenece a la vida y nosotros a ella. Quizás trabajemos más que nadie, pero lo hacemos por amor, para el amor y para la conquista del bien común. No tenemos nada, pero al perderlo todo, ganamos todo.

El otoño como lugar de aprendizaje

El otoño siempre es un lugar tranquilo, habitado por duendes que se esconden entre setas y castañas, por hadas que se asoman entre los setos multicolores y las hojas caídas. Si uno presta atención, puede ver y observar todo cuanto rodea la inmensa extensión que el misterio encierra en la naturaleza. Luego estamos nosotros, con nuestras cosas, nuestras alegrías y tristezas, nuestras miserias y grandezas. Somos como notas discordantes, diferentes en el contexto natural, alterados por nuestras emociones o sencillamente seres capaces de lo más hermoso y maravilloso mientras los senderos se entreabren a nuestras espaldas.

El frío ya está llegando con fuerza. La leña nos sirve de combustible para encender la chimenea y calentar un rato, si estás junto a ella, los cuerpos dolientes. Se fue el verano y ya se está marchando el otoño y con ellos el calor y la gente. Es algo que nunca falla. Es como si el frío no fuera compatible con todo lo demás. Nos pone a prueba, el humor se perfila como nuestro casual enemigo. Mantener firme la templanza no resulta fácil. Siempre hay algo que nos puede traicionar. En estos momentos es cuando ponemos a flor del piel nuestro sexto principio al que llamamos Reflejo: reconozco que cualquier cosa que yo vea fuera de mí mismo (críticas, irritaciones o juicios) puede también ser reflejo de lo que está dentro de mí. Me comprometo a analizarlos en mí mismo antes de reflejarlos a los demás.

Esto es complejo. Nunca somos capaces de ver exactamente qué ocurre en nosotros, dentro de nosotros, para que algo o alguien nos quiebre la paz, nos perturbe, nos inhabilite como personas sintientes. Lo fácil es recurrir a la culpa de todo aquello que está fuera de nosotros: el frío, aquel con el que no simpatizo, aquello que alguien dijo o esa mirada que me perturba. Siempre tendemos a ver fuera lo que se cuece dentro. Es una ley que desconocemos, pero que merece la pena indagar.

Cuando elegimos este lugar pensamos que sería perfecto para precisamente observarnos en los momentos difíciles, aprender de nuestras debilidades, de nuestros miedos y crecer a marchas forzadas como seres humanos. Estar en el norte de España, en la montaña, en un lugar frío y húmedo, aún por rehabilitar, es perfecto para ponernos a prueba. Quizás en la paz de los valles todo sea más fluido, pero también es cierto que al ser todo más fácil, el carácter tarda en domeñarse. Aquí tienes que aprender rápido, adaptarte rápido y sortear la convivencia como una auténtica escuela de vida. El otro, alienígena para nosotros, siempre será distinto y lejano. Tan distinto que resulta difícil reconciliar nuestra parte oscura con la suya, tan próxima cuando las condiciones y circunstancias se vuelven duras. La observancia, la disciplina, la fortaleza interior, serán nuestras herramientas para sobrevivir psicológicamente antes de hundirnos y abandonar. Estamos ante un curso de milagros puesto que aquí te transformas o pereces.

El amigo Carlos ha estado una semana con nosotros experimentando todo esto y ha tenido la gentileza de hacer este video que acompañamos. Ahora que somos pocos y casi se puede empezar a percibir las pruebas que tendremos que pasar este invierno, el video refleja fielmente la soledad de estos momentos y la difícil hazaña de seguir adelante. El otoño ha sido fielmente reflejado en un video hermoso y profundo. La dureza también tiene su parte bella, y en nosotros está el abrazar esta oportunidad que nos da la vida para seguir graduándonos en humanidad y servicio.

El sueño sigue adelante

Estimado amigo, estimada amiga,

Son muchas las cosas que hemos logrado juntos en estos años. Lo que parecía un sueño imposible, poco a poco, gracias al esfuerzo conjunto, al apoyo mutuo de todos, a la colaboración de unos y otros, estamos haciendo posible lo imposible. Como todos los años por estas fechas, os escribimos para daros las gracias a todos los que habéis hecho posible que el proyecto O Couso siga adelante. Los que llevamos trabajando aquí desde hace ya más de tres años hemos visto todos los cambios, algunos inimaginables hace poco tiempo, y hemos visto como este proyecto inspirador ha sido, a su vez, inspirado entre todos. Queríamos compartir algunos avances para seguir contagiándonos de esperanza y alegría.

La casa de acogida, posiblemente bautizada muy pronto como Nosso Lar (Nuestro Hogar), ya dispone de luz eléctrica alimentada por unas humildes placas solares y de agua corriente. También, gracias a la generosidad de un hermoso grupo de personas, hemos conseguido tener una cocina completa y unos lavabos con ducha y agua caliente. Esto ha sido milagroso dado el esfuerzo de años para llegar a este punto, y dado todo lo que hemos tenido que realizar antes de que algo tan básico pudiera llegar a realizarse. La casa ya está prácticamente sellada con puertas y ventanas, a falta aún de unas pocas, y estamos empezando a sellar las paredes, una por una, piedra por piedra, para que el calor que algún día instalaremos no se marche como hasta ahora ocurre. La casa en invierno no es todavía un lugar placentero, pero estamos haciendo un gran esfuerzo por hacerlo posible. Nuestro siguiente reto será poder terminar los tejados que aún están caídos en la mitad de la casa.

Las cabañas de los voluntarios también ha sido un reto que va tomando forma poco a poco. Ya tenemos tres cabañas en marcha, de las cuales dos están prácticamente habitables y la otra esperemos que lo esté en breve. En estos años de cambios nos hemos dado cuenta de la importancia de que los cuidadores y voluntarios sean también cuidados y mimados, aunque sea con una mínima expresión de comodidad, y estamos haciendo grandes esfuerzos para que así sea. Nuestro sueño a medio plazo es que exista un mínimo de doce voluntarios fijos que sean la semilla o el núcleo para la futura comunidad. En este momento somos un grupo reducido que en invierno oscila entre cuatro y siete personas y que esperamos, a medida que vayamos creando cabañas y la casa sea más confortable, aumente.

La escuela de dones y talentos sigue latente como objetivo final de todo el proyecto. Este verano, gracias a la generosidad de muchos voluntarios pudimos despejar el área donde estará ubicada en un futuro. La intención, mientras encontramos un arquitecto que nos pueda hacer los planos para pedir los permisos pertinentes, es ir construyéndola muy poco a poco, sin prisas pero sin pausas. Mientras eso ocurre, nosotros seguimos buceando en nuestros dones y seguimos buscando la manera de que otros lo hagan.

Nuestra intención última, hacer de un mundo bueno, un mundo mejor, aportando lo que humildemente podamos desde nuestra labor, late fuerte y con esperanza dentro de nosotros. Por eso un año más os damos las gracias por vuestra generosidad y por vuestro apoyo incondicional y un año más os animamos a que sigáis apostando por este sueño colectivo.

Para que podáis apreciar algunos avances os adjuntamos el video que nuestro amigo Guillermo hizo este verano. Espero que podáis disfrutar de sus cuatro minutos de cariño y compartir.

Gracias de corazón por estar ahí.

Pd.- Os recordamos algunas formas de poder seguir apostando por el proyecto:

  1. Con un euro al mes desde la plataforma de Teaming:

https://www.teaming.net/proyectoocouso

  1. Con una aportación directa en la cuenta de la fundación Dharana:

TRIODOS BANK (BANCA ÉTICA): ES54 1491 0001 2121 2237 2325

 

 

El frío llega a O Couso

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«Les llamaban en su lengua, Magos, porque glorificaban a Dios en el silencio y en voz baja». (Libro de Set)

Acabamos de encender por primera vez la estufa en este prometedor otoño. Con estas extrañas temperaturas pensábamos por un momento que llegaría el invierno y no el frío. Pero hoy parece que llegó. Cuando hoy ha caído la noche, apetecía un poco de calor, de fuego. Ha sido hermosa la sensación de llegar a la cabaña acompañados de Geo, encender la luz, ponernos el pijama de franela y encender la estufa para calentar el recinto. Hace por estas fechas un año que el primer morador vive en la cabaña después de casi tres años viviendo en las caravanas. Llevamos casi cuatro años en los bosques, intentando comprender ciertas cosas sobre el misterio de la vida, alejados, aparentemente, del ruido de la ciudad y de todo ese mundo que ya quedó lejos y al que no deseamos volver.

Aquí en los bosques se está bien, trabajando en silencio y en voz baja, sin hacer un exceso de ruido, buceando en la magia vital que nos envuelve. La naturaleza es generosa y nos acoge, si sabes respetar sus ritmos, con la dulzura de una madre. Sentimos que en este pequeño habitáculo poseemos todo lo que una persona pudiera tener para ser feliz, aludiendo a la inevitable reflexión que nace de que la felicidad nunca dependerá de las cosas que uno posea, si no de la actitud con la que uno se enfrenta a esas cosas. La sencillez y la humildad de tener poco ayuda a la sana facultad de no tener que preocuparnos por las diez mil cosas de las que habla el Tao. Pero sobre todo nos hace profundizar en que la vida no tiene sentido si no es compartiéndola con los demás, para los demás, hacia los demás. La unidad que representamos no puede entenderse sin el conjunto que representa junto a los otros. El “yo”, minúsculo e insignificante, no tiene sentido sin el “tú”. Por eso O Couso sólo tiene sentido gracias a las personas, así, en conjunto, en plural.

En estos últimos meses cierta ambición nacida de cierta necesidad se apoderó inevitablemente de nosotros. La misma surgió cuando ante una enfermedad extraña uno de los miembros se vio imposibilitado para caminar. Fue uno de esos resfriados de verano mal curados capaces de tumbar a cualquiera sin poder moverse. Nos dimos cuenta ante los hechos de la importancia de poseer buena salud aquí en las montañas, pero sobre todo, de la importancia de tener un lavabo cerca cuando estás enfermo. Así que nuestra siguiente ambición fue la de crear un pequeño anexo a una de las cabañas piloto para colocar una ducha, un lavabo y una pequeña cocinita donde calentar algo en las frías noches de invierno.

En agosto empezamos con la construcción del anexo, el cual ha sufrido varios retrasos por la necesidad de ayudar en la construcción de la segunda y la tercera cabaña. Esta semana, como llovía ahí fuera y era poco lo que se podía avanzar en las cabañas fuimos a comprar algo de barniz especial para maderas y dedicamos algún tiempo a dar color al anexo. Ya sólo queda terminar la conducción de aguas residuales y colocar la cocina y algún armario. Será hermoso cuando esté terminado y podamos hacer aquí las necesidades sin tener que correr, como todas las mañanas, hasta la casa para poder realizar esas cosas escatológicas, pero tan necesarias para el normal funcionamiento.

La cabaña de Koldo ya está prácticamente terminada, a falta de algunos acabados, y la cabaña de Memo va al ritmo de nuestros ingresos. Cuando entra algo de dinero, compramos maderas y avanzamos un poco. Esta semana pudimos avanzar en el tejado y compramos todo lo necesario para terminarlo. Ahora habrá que esperar alguna entrada para poder seguir construyendo con maderas las paredes y el suelo. Las previsiones eran que Memo pudiera habitar la tercera cabaña en noviembre, antes de que llegara el frío, pero vemos como todo se está retrasando. El frío y la construcción, como si todo fuera parejo. Esperemos que nuestro querido Memo no sufra en exceso en su pequeño recinto improvisado, en esa caravana azul que tanto nos ha dado en estos años. Seguro que pronto tendremos su cabaña terminada y con ella, un nuevo hogar aquí en los bosques.

Lo cierto es que este lugar se está volviendo poco a poco cada día más confortable y hermoso. Esta próxima primavera, mientras seguimos con la reconstrucción de la casa vieja y construyendo cabañas para que cada día más voluntarios puedan vivir con nosotros de forma cómoda, empezaremos la hermosa labor de crear un jardín de las hespérides, con su huerta fortalecida y su floresta pertinente. Tenemos ganas de empezar ya con el segundo eslabón de esta cadena: la armonía, la belleza. Si en estos años ha prevalecido la fuerza y la constancia, la voluntad para aguantar las condiciones tan duras en las que hemos vivido, en la próxima etapa queremos dedicar mucho más tiempo y recursos a embellecer este lugar. Después de todo lo que hemos pasado, ahora sólo nos queda poder disfrutar amablemente del lugar y hacer que aquellos que vengan puedan hacer lo mismo. Hace un par de días se marcharon cuatro personas llorando de emoción, agradecidos por todo lo que aquí se está haciendo. Sentimos una satisfacción enorme y sobre todo, muchas ganas de seguir adelante, acompañando con deseo ardiente esta necesidad nuestra de compartir este mundo bueno y hermoso.

(Foto: una de las cabañas entrando en calor esta misma noche).

¿Somos una ecoaldea vegetariana?

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Muchas comunidades se definen de muchas formas para intentar crear su propia identidad personal, su propia visión o intención grupal. Esto es muy importante a la hora de unir fuerzas y grupos humanos que trabajen para una visión y objetivos comunes. Este verano han llegado mucha gente pensando que nosotros somos una ecoaldea vegetariana. Es cierto que nuestro proyecto está basado en ideas propias de las ecoaldeas y de la vida sana, pero no somos estrictamente una ecoaldea y no somos estrictamente un modelo que centre sus esfuerzos en la alimentación.

Para empezar, nuestro objetivo final no es el de convertirnos en una ecoaldea. Seguramente eso será inevitable, es decir, lo ideal sería poder aspirar a ser una pequeña aldea lo más ecológica posible. De momento cierto enfoque va hacia esa dirección y estamos haciendo grandes esfuerzos para que así sea, pero no es nuestra visión. Tampoco tenemos como objetivo el dedicar toda la atención del mundo a la alimentación ni a predicar o imponer un tipo de visión alimentaria al resto. Simplemente elegimos una forma de alimentación ovo-lactea-vegetariana por nuestro profundo sentido del respeto a la vida animal y del mensaje de paz que intentamos transmitir al mundo. ¿Cómo hablar de paz si empezamos el día cometiendo actos de violencia dentro de la cocina? Es cierto que esto choca frontalmente con las tradiciones y la cultura más arraigada de nuestro inconsciente colectivo, pero también es cierto, y esto sí forma parte de nuestra visión y misión, que deseamos inspirar de forma pacífica a todas aquellas personas que pasen por el proyecto.

Si centramos toda nuestra atención en los medios de producción, en la alimentación, en las formas de hacer o no construcciones ecológicas sostenibles y basamos nuestro mensaje en lo que para nosotros sería la parte más material de la existencia, de alguna forma estamos basando nuestras vidas en aquello que ya hacíamos antes de venir a los bosques: la preocupación incesante por la subsistencia y sus diferentes formas de manifestación (el trabajo, la comida, el hogar). Eso sí, ahora más decorada con buenos propósitos y exóticas miradas hacia el futuro. Es inevitable que adoptemos nuestras prácticas diarias a un nuevo sentir, profundo y verdadero, pero siempre poniendo la atención en que eso no nuble todo el entramado profundo de lo que el ser humano representa como unidad holística. Es decir, la parte material está muy bien y hay que cuidarla y protegerla, pero sentimos que también debemos cuidar y proteger las otras partes sensibles del ser humano, y no por ello menos importantes como puedan ser la energía que nos mueve, las emociones que nos impulsan, los pensamientos que nos guían, la sabiduría que nos elevan a visiones más amplias, la voluntad que nos empuja a caminos más anchos y el amor que se nos revela como fórmula para encontrar la armonía y la verdadera paz.

De ahí que nos guste llamarnos, por decir algo, comunidad integral, o proyecto integral, porque para ser comunidad hace falta gente y de momento somos pocos, al menos pocos compartiendo la tierra que nos abraza, conscientes de que aunque en la primera línea de fuego somos poquitos, ahí fuera el sentido de comunidad se estremece y amplía. Ojalá tuviéramos la convicción y la seducción necesaria para animar a más gente a vivir esta experiencia compartida, este experimento colectivo que pretende hacer de un mundo bueno, un mundo mejor. Ojalá pronto seamos más los que han dado el paso firme y valiente de bucear en la difícil experiencia humana para elevar de alguna forma la visión conjunta de un mundo más justo y libre. Hacen falta transicioneros hacia esa nueva experiencia, y nuestra misión es poner fácil ese paso, inevitablemente material y emocional, para que los que vengan puedan dedicar sus fuerzas a inspirar un mundo mejor.