Situación Refugiados Ucrania Proyecto O Couso

Estimados amigos,

Os saludamos desde O Couso, deseando que os encontréis bien.

Hace unas semanas compartíamos con vosotros cuánto nos había entristecido la invasión de Ucrania y cómo nos había llamado al silencio, la entrega y la solidaridad. Os anunciábamos que trabajaríamos duro para poder ponernos a la altura de las circunstancias y poder ofrecer lo mejor de nosotros mismos. Os pedimos ayuda y vosotros respondisteis. Gracias de todo corazón. Gracias infinitas.

Vuestra generosidad ha hecho posible que nos preparáramos para la acogida de huéspedes ucranianos mejorando la habitabilidad de la casa (con mejor aislamiento térmico, más puntos de calor, más ropa de cama, más alimentos, etc.). En varias ocasiones, nos hemos preparado para recibir a mujeres, niños y jóvenes, pero a medida que hacían su largo viaje de Ucrania a España sus circunstancias iban cambiando y su destino final fue otro. Qué alegría saber que habían sido acogidos, aunque no fuera por nosotros. En cada momento nos hemos ido adaptando a las cambiantes circunstancias originadas por la invasión y la guerra.

Hace unas semanas por fin recibimos al primer grupo de refugiados, seis personas de entre 55 y 75 años, que solo pasaron un tiempo breve con nosotros porque al llegar aquí nos comunicaron que no deseaban una vida rural, sino que querían volver a zonas urbanas. Con todo nuestro amor, los dejamos en manos de la Cruz Roja en Lugo, tal y como nos pidieron, para que la organización internacional pudiera encontrar un alojamiento más adecuado a sus necesidades en una ciudad grande.

En la última semana, hemos estado en contacto directo con las redes de comunidades y ecoaldeas de Ucrania y de Europa, para poder llegar a grupos más afines a nosotros, con la esperanza de que aquellas personas que desean vida comunitaria en un entorno rural puedan encontrarnos si ese es su deseo.

Viendo todo lo ocurrido, queremos haceros un detalle del dinero que hemos gastado hasta el día de hoy. Es un dinero que ha repercutido positivamente en la mejora de la casa de acogida, la cual, más allá de la crisis de refugiados, sigue acogiendo de igual manera a todo tipo de personas con circunstancias diversas. Viendo la situación presente, si algún donante desea que le retornemos el dinero que se había entregado para la causa específica “refugiados”, estaremos dispuesto a hacerlo. Aquellos que consideren que el dinero ha sido bien empleado para las demás causas y no requieran su retorno, estaremos agradecidos por la generosidad.

Os damos de nuevo gracias infinitas por vuestra generosidad y vuestra solidaridad, y por la oportunidad que nos dais de manifestar uno de los pilares de nuestro proyecto: el servicio.

Gracias y abrazos de corazón,

El Patronato de la Fundación Dharana

RELACIÓN DE GASTOS:

COMIDA: 497€

MENAJE, SÁBANAS, ALMOHADAS, COLCHONES, LITERAS: 1584€

CALEFACCIÓN, ESTUFAS DE PELLETS: 2649€

TOTAL GASTOS: 4730€

Octavo Aniversario

Encuentro de la Red Ibérica de Ecoaldeas en O Couso

Estimados amigos…

hoy 12 de marzo cumplimos ocho años desde que adquirimos este hermoso lugar y casi nueve desde que el sueño comenzó. Volcamos una visión que no nos pertenece pero que de alguna forma flota en el mundo arquetípico del nuevo mundo que ya se está creando, y nosotros quisimos asumir nuestra parte a la hora de darle forma y realidad.

Es nuestro pequeño aniversario y esta vez, a diferencia de otros años, lo estamos celebrando en silencio por respeto a los trágicos acontecimientos que estamos viviendo en la vieja Europa. Un silencio abrumador que nos pone en alerta de nuestra fragilidad humana.

Con esa tristeza añadida tras la sufrida pandemia, si pudiéramos hacer un pequeño resumen de este tiempo, este ha sido un año de muchos retos. Terminar el ciclo del primer septenio y finalizar la reconstrucción de la Casa de Acogida. Campear la crisis del Covid y sus últimos coletazos. Ser perseverantes con todos los retos que hemos sufrido y, sobre todo, empezar un nuevo tiempo con la construcción pedagógica y material de la futura Escuela. Han sido ocho años agotadores, de total entrega y rendición al nuevo paradigma, a la utopía. Han sido ocho años llenos de retos y crecimiento, donde perdimos mucho de vida personal a cambio de intentar construir el sueño grupal. Pudimos trabajar duro en la planificación de la Escuela, en los planos y la búsqueda de los permisos. Ahora estamos a la espera de que todo eso siga adelante y podamos crear un lugar acogedor para potenciar la pedagogía de esta nueva era que ya está naciendo.

Somos un proyecto que nace bajo los pilares de la inofensividad, desde la comida hasta el trato con el otro. Inofensividad, paz, concordia, conciliación, tolerancia y fraternidad. Nuestro mensaje de paz está alineado con nuestro lema fundacional: hacer de un mundo bueno, un mundo mejor. Es un alto ideal que nos pone a prueba todos los días, especialmente con la recepción en la Casa de Acogida de todo ser humano que pueda necesitar de sus valores y principios. Una acogida incondicional, todos los días del año, que pone a prueba toda nuestra perseverancia y empeño.

Por eso la guerra en Ucrania nos ha entristecido profundamente y nos ha llamado al silencio y la entrega y solidaridad en todo lo que podamos. Un silencio no vacío, sino lleno de trabajo y esfuerzo. No dejaremos de meditar, de estudiar ni de servir, que son los tres pilares de nuestro proyecto. Pero tampoco dejaremos que los discursos vacíos y cargados de buena voluntad se apoderen de nosotros. Trabajaremos duro y lo haremos como mejor sabemos: acogiendo al otro con todas nuestras limitaciones y con todo nuestro valor.

La semana que viene empiezan a llegar los primeros refugiados ucranianos a la Casa de Acogida. Familias huérfanas, algunos niños sin padres, y algunas madres con sus hijos que tuvieron que huir dejando a sus parejas en el frente de batalla. Se presenta para todos nosotros un reto muy importante, y un antes y un después en la Casa de Acogida. Estamos trabajando mucho a todos los niveles para ofrecer lo mejor de nosotros. Así que esperamos que todo salga bien y salgamos fortalecidos de esta nueva experiencia y reto. Hoy mismo hemos ido a comprar literas y estufas de pellets para intentar que las habitaciones sean lo más cómodas y calientes posibles. Actualmente tenemos muchas deficiencias en la Casa de Acogida y ojalá este reto nos ayude a mejorarlas.

Empezamos nuestro octavo aniversario con fuerza y con energías tras haber acogido la semana pasada el Encuentro de Invierno de la Red Ibérica de Ecoaldeas. Un encuentro que nos ha puesto a prueba y nos ha señalado nuestras distorsiones y deficiencias. Esperamos que ese campo de pruebas, después de ocho años acogiendo a todo tipo de personas con todo tipo de complejidades, nos ayude a ser mejores.

Cualquier ayuda que penséis que pueda ser útil para este nuevo reto, estaremos eternamente agradecidos. Cualquier ayuda material o psicológica que podáis aportar, será bienvenida.

un sentido abrazo… gracias por hacerlo posible

Preparando la acogida de refugiados…

Las guerras son el resultado del fracaso humano. Es un fracaso colectivo, un fracaso que se fragua desde que nacemos hasta que morimos. La violencia congénita no ha sido doblegada aún. Desde el plato de comida hasta el tono con el que hablamos al otro. Somos violentos, a pesar de los esfuerzos realizados socialmente para doblegar nuestros impulsos más efusivos. Nuestros sublimes ideales como humanidad se desmoronan en cuanto estalla un conflicto, sea de la naturaleza que sea. Nuestros códigos de rectas conductas, universales en cuanto a la necesidad de fraternidad y compartir, se desmoronan uno a uno ante la desgracia de una guerra. Una guerra es el resultado de todos nuestros actos individuales, de todos nuestros egoísmos particulares que se fraguan hasta que escapan y estallan. Son fuerzas que buscan manifestarse y revertir en nosotros para que tomemos consciencia colectiva de nuestro fracaso personal.

Nuestra inteligencia colectiva, nuestras virtudes compartidas, nuestros códigos éticos y morales y de recta conducta se vienen abajo ante la desdicha. Ya no basta con soñar mundos de justicia y equidad, sociedades acogedoras y fraternales. Ya no basta con la creación de utopías humanas que nos indiquen y señalen con valentía y contundencia el camino a seguir. La guerra y toda la tragedia que conlleva es la constatación del fracaso humano. La armonía interior ante el caos exterior ya no es suficiente. La fraternidad verdadera ante la derrota moral ya no sirve. El arte de conservar la calma y el equilibrio, el arte de la perseverancia en momentos complejos es insuficiente. La maestría sobre nosotros mismos y sobre nuestras naciones se desploma como un fracaso total. La desesperación no es admisible. La esperanza no nos sirve. El deber de luchar por la paz ya no es suficiente.

Toca vivir momentos de tensión, instantes delicados para el colectivo humano. Toca amansar las fieras del anochecer decadente. Toca mirar al prójimo con dulzura y amor, tratarlo con dignidad. Toca fraguar el amor, hacer el amor, a cada instante. Toca irreductiblemente dejar todo tipo de violencia y voltear nuestras ansias más sinceras hacia el camino de la inofensividad. Con el medio ambiente, con los animales, con el vecino, con nuestra pareja, con nuestros hijos, con nuestra familia. Toca poner en práctica los valores, y dejar de hablar de ellos. Toca exprimir el jugo de la Vida, alimentando en sus braseros el deseo de vivir en paz. Toca llenar el mundo de gestos, de actos de amor, irreductibles. Toca que ese amor se expanda hacia todos los rincones del mundo, como un tsunami que destruya al mal. Toca que cada uno de nosotros, amemos incondicionalmente la vida y todo lo que eso representa.

Dolor, dolor, dolor. Mucho dolor por la guerra. Mucho amor, amor, amor para que termine pronto. Para que se cierren las puertas donde se halla el mal. Que el poder, la fuerza, el amor y la sabiduría nos guíen en esta noche oscura. Que el amor prevalezca y la consciencia nos guíe a todos. Que la Belleza vuelva a la Vida humana.

Para poder ser útiles en este momento difícil, nos hemos ofrecido en el GEN (Global Ecovillage Network) para acoger a refugiados ucranianos en nuestra Casa de Acogida… es lo menos que podemos hacer ante esta tremenda circunstancia… El mundo reclama acción contundente ante esta nueva tragedia. Estaremos preparados para ello.

Comunidad de vida consciente

El secreto de toda buena comunidad está en conseguir que la cotidianeidad sea alegre y feliz. Thich Nhat Hanh

Uno de los retos más complejos de la sociedad es enfrentarnos a nuestro presente y futuro de forma esperanzadora. Los desafíos que vienen nos enfrentan a un mundo cada vez más cambiante, ajeno a nuestra esencia y aparentemente, más inhumano. Inhumano en cuanto a la necesidad cada vez mayor de aislarnos en frente de una pantalla (en el ocio y en el trabajo) y pronto, en frente de una inteligencia artificial que convertirá nuestras vidas solitarias, viciadas y aisladas en algo insulso y sin fundamento basadas en metaversos ficticios. La inteligencia artificial no tiene porqué ser algo bueno o malo, pero sí es cierto que el ser humano, al menos la tendencia de la mayoría de la población actual, está caminando hacia un aislamiento “inhumano”, hacia algo que nos aleja de la naturaleza y de nuestra propia esencia.

Si antes la vida estaba enmarcada en un contexto familiar y natural, donde la familia era algo extenso y múltiple, enriquecedor y experiencial, ahora cada vez nos estamos volviendo seres más individuales y aislados. Las personas se creen emancipadas y carecen de la necesidad de procrear o tener descendencia. Y aquellos que se atreven, no tienen más que un hijo, el cual termina creciendo en un entorno de padres separados, aislados entre telepantallas y “entretenimientos” virtuales. Esto es de una complejidad cada vez más preocupante, porque no sabemos a qué nos llevará en un futuro inmediato.

Una de las alternativas que en el futuro se gestará con mayor fuerza será la creación de comunidades de vida consciente. Uno puede preguntarse qué entendemos por comunidad y qué entendemos por vida consciente. Los conceptos pueden albergar múltiples significados. La vida en comunidad, en comunidad consciente, es algo complejo, porque requiere algo más que vivir juntos y buscar medios de subsistencia que permitan una vida material, emocional e intelectual lo más cómoda y sencilla posible. Más allá de esa triple dimensión del ser, debe existir una intención mayor, digamos, consciente, para vivir juntos. No se trata solo de compartir espacios y tiempos, subsistencia y desarrollo personal. Se trata de actuar activamente para generar un cambio positivo en nosotros y en nuestro entorno, más allá de nuestro aislamiento y ombligo. Es vivir conscientemente una vida plena, realizada, enfocada a ser útiles primero hacia nosotros mismos, luego hacia nuestra comunidad y también, con la mirada y la esperanza de ser útiles a todo el planeta.

La utilidad viene marcada por nuestro grado de consciencia en todo lo que hacemos grupalmente. En nuestros hábitos alimenticios, en nuestra dieta, en la construcción de nuestras viviendas, en nuestras relaciones interpersonales, en el trato al otro. Ser alegres y felices es fundamental para que la vida en comunidad sea posible. No podemos arriesgarnos a vivir cansados, malhumorados o en un enfado constante. El ser humano es frágil y delicado, y con esa fragilidad debemos tratar de hacer su vida más plena.

Vivir en comunidad no es la panacea perfecta, pero es un reto importante para salir de nuestro aislamiento, vivir una vida plena y sentir que somos partícipes de un movimiento global que busca y desea un cambio consciente para nuestras vidas y nuestro planeta. Los valores de la inofensividad, del cuidado de la tierra desde una forma respetuosa, de construcciones ecológicas basadas en la simplicidad voluntaria, de valores de cooperación y apoyo mutuo donde la tierra sea liberada y pertenezca a la generosidad del conjunto y no al egoísmo individual, son retos cada vez más posibles. La emancipación individual y grupal es posible en comunidades de vida consciente. Una vida que aspira a elevar la mirada y la visión más allá de nosotros mismos y crear el entorno posible para poder inspirar a más gente. Ese es el reto en el que nos hemos involucrado. Esta es la visión de la que deseamos aprender, crecer y compartir.

Feliz tiempo de renovación interior

Pasan los días con sus complejas enseñanzas, con sus amargos y dulces momentos, con sus sombras y sus luces, con sus nieblas, sus etéricas transformaciones, su sublime tempestad. Los ciclos se perpetúan, todo transcurre y se transforma. Estos meses han sido duros, complejos, de muchas pruebas. La vida parece tratarse de eso, de pruebas y más pruebas, como aquellos doce trabajos a los que acudía Hércules tras sentir la llamada de su alma. Algunas te hacen fuerte, otras humildes, y casi todas, encierran algún tipo de enseñanza inolvidable que te acercan a cierta sabiduría. Con todas las pruebas que nos da la vida se forja la voluntad, la humildad convertida en amor y la sabiduría que nace tras la experiencia.

En las últimas semanas, la casa de acogida ha vivido todo tipo de contrastes. Atendimos a algunos peregrinos del alma con serios problemas, acogemos a personas que deambulaban perdidas por el mundo y otras que se refugian del mismo, seres que intentan ver en estas utopías un consuelo, un hogar, una esperanza. Pero vivir la utopía es duro, porque abrir camino, especialmente ante lo desconocido, penetrar en los páramos despoblados, construir nuevos paradigmas y arquetipos, nunca es tarea fácil. El pago del pionero tiene un coste elevadísimo, un precio que solo se paga cuando una fuerza mayor te llama a ello.

Nada más llegar el otoño, estuvimos tres semanas sin luz, lo que nos obligó a reforzar el sistema eléctrico con un nuevo generador hasta que algún diga consigamos la plena autonomía eléctrica. Al mismo tiempo, y como si las puertas iniciáticas y sus duras enseñanzas se conjugaran en un mismo lugar, las tuberías de toda la casa reventaron. Hubo inundaciones en el recién estrenado cuarto de la hospedería, lo cual nos obligó a levantar todos los suelos mientras al mismo tiempo el pequeño tractor se averiaba de repente cuando preparábamos la huerta para el próximo año. Estamos cambiando todas las tuberías que van a la fosa séptica mientras hacemos arquetas nuevas y vaciamos de tierra un lateral de la casa, decidiendo tristemente el abatimiento de dos castaños centenarios, evitando con ello nuevas inundaciones y el derrumbe de una de las paredes laterales. Pruebas, ciclos, más pruebas. Así es la vida.

A pesar de todo ello, llega la fiesta solsticial y asumimos que la vida es así. Un renacimiento constante, un resucitar a cada prueba. Conseguimos llegar a la noche más larga para descubrir de nuevo cómo el sol se levanta en su cenit y renace de nuevo para aportar luz, más luz. El sol invictus nos llena de esperanza. La esperanza sostenida por una inagotable sensación de perpetuidad, de perseverancia a pesar de todas las dificultades. Cerramos este año confuso con mucha complejidad, pero también con muchas alegrías. Estas fiestas, a pesar de todo, la celebraremos con discreción, en familia, abrazados al calor fraterno del espíritu libre. Las luces interiores se encienden, y esta vez meditamos sobre la búsqueda de mayor luz, de mayor calor, de mayor alegría, de mayor esperanza compartida, fraterna, unidos a pesar de nuestras inevitables diferencias. Empieza la vocación y la consagración a reinar en este apartado rincón del mundo para crecer juntos, para trabajar juntos desde la tolerancia y el amor, venciendo nuestras dificultades, nuestras distorsiones. Al mismo tiempo que penetra el frío helado del norte, empieza también a surgir la clara luz de la visión primordial, la clara vocación de vida en comunidad fraterna, espiritual, consagrada al alto ideal.

En este tiempo llegaron para quedarse dos nuevas almas: Luna y Aura, dos perritas labradoras que buscaban un nuevo hogar y las acogimos con el cariño y la estima que el reino animal se merece. Dos nuevas adopciones que intentaremos amar incondicionalmente, como antes hicimos y hacemos con el resto de los amigos que nos acompañan desde el comienzo del proyecto. También celebramos la perseverancia de la nueva hospedera, que asume con un gozo en el alma la difícil tarea de acoger a toda persona que se acerca a este hogar compartido. Los tres meses de experiencia, la prueba de la humildad y el servicio incondicional, es algo difícil pero necesario para arrodillarnos ante la inmensidad del Misterio. La Casa de Acogida es nuestra particular puerta estrecha, nuestro espejo, nuestra primera prueba real.

Ha sido un año arduo y complejo para todos donde hemos visto cómo el becerro de oro se apodera cada vez más de nuestras vidas. Hemos pasado las pruebas de la pandemia y de todas las complejidades que nos han arrastrado hasta el lugar donde ahora nos encontramos. Aquí, en este pequeño sueño arquetípico, hemos creado un lugar de fortaleza, de esperanza, de humildad, de vocación y entrega renovada. Un lugar de ora et labora et sapientia. Un pequeño monacato vestido de modernidad. Un lugar de fe en el ser humano, a pesar de todo, desde la fraterna visión del espíritu libre.

Feliz fiesta solsticial. Feliz adviento. Feliz Navidad. Feliz año nuevo. Que las próximas doce pruebas nos acerquen cada vez más al espíritu que nos mueve. Que la vida del alma sea siempre la luz que nos guíe por esta senda sempiterna, la senda de la inevitable renovación interior. Que la luz, una vez más, renazca en la cueva de nuestros corazones y desde ahí, guíe nuestras vidas.

Buscamos hospederos

Estimados amigos de O Couso,

Llega el otoño y entramos en tiempo de reflexión. Seguimos en silencio trabajando para preparar el próximo año y queremos, aprovechando que ya tenemos la habitación de la hospedería terminada, hacer varias peticiones por si queréis participar de las mismas. Venir a O Couso es una experiencia profunda, que nos hace crecer, que nos llena de cariño y calor humano. De alguna forma, algo se expande cuando estamos aquí compartiendo, apoyando a unos y a otros en sus procesos vitales y sirviendo de inspiración a aquellos que desean enfrentar la vida desde otra perspectiva. Llevamos ya un año trabajando fuertemente en los pilares de la que será la futura Escuela, y también preparando la tierra para que en un futuro este lugar pueda albergar más personas residentes. La comunidad actual se vivifica todos los días con ese grupo de amigos que apoyan el proyecto con fe y esperanza, con intuición, compromiso y responsabilidad, haciendo Camino, con presencia y visión.

Tras la crisis del Covid, seguramente serán muchas las personas que querrán visitarnos el próximo año. Queremos mejorar la acogida y para ello estamos realizando un calendario de hospedería para todos aquellos que deseen hacer este servicio desinteresado. Los requisitos para ser hospedero en O Couso son haber realizado la Semana de Experiencia y los 21 días de Experiencia. Estos programas nos ayudan a conocer mejor el proyecto, su filosofía y su profundidad. Son procesos imprescindibles para poder acometer la difícil y compleja tarea de sostener la Acogida en este lugar y honrar la ciencia del Servicio hacia el otro. Si deseas comprometerte más profundamente con el proyecto, te invitamos a que participes en la hospedería durante el próximo año 2022. Esto ayudará a que los residentes y el grupo coordinador de la escuela pueda centrar sus esfuerzos en la construcción de esta. Será para nosotros una gran ayuda y un sostén y soporte en este tiempo de transición.

Las fechas que están disponibles para el próximo año son:

Agosto, Septiembre, Octubre, Noviembre y Diciembre.

El compromiso mínimo sería de un mes y máximo de tres meses. Es una experiencia intensa a la que hay que prepararse exterior e interiormente. También es una experiencia inolvidable, de gestión humana, emocional y espiritual en un entorno y contexto irrepetible. Los valores que se intentan inspirar desde la acogida ya los conocéis. La teoría de los mismos es compleja, pero su puesta en práctica es toda una vivencia para el alma. Cooperación, apoyo mutuo, economía del don, solidaridad, tolerancia, empatía, amor incondicional, fortaleza, perseverancia, desapego, … la lista es infinita, y los espejos que encontramos en esta experiencia nos hace crecer como nunca lo hemos hecho.

De igual forma, estamos buscando a una persona que desee durante una temporada larga comprometerse con el cuidado de la huerta. Vamos a empezar a poner fuerzas en ella y necesitamos a un responsable que pueda dirigirla y coordinarla.

También estamos buscando a alguien manitas que desee hacerse cargo del departamento de mantenimiento. En O Couso siempre pasan mil cosas y estamos buscando a alguien que nos ayude a poner en orden todas esas incertezas que siempre nos acompañan.

Si sientes la llamada de comprometerte más aún con el proyecto, serás bienvenido. Por favor, escríbenos a info@dharana.org explicando tu disponibilidad y compromiso. Gracias de corazón.

Un año de travesía para seguir materializando el sueño

Boceto de la futura Escuela Dharana

«Tu hogar no es donde naciste; el hogar es donde todos tus intentos de escapar, cesan». Naguib Mahfouz

Hace un año hicimos un llamado para crear un grupo simiente que pretendía cocrear la Escuela en su triple vertiente: una Escuela Preparatoria donde la persona pudiera aproximarse a sus dones y talentos (aquello que nos conecta con nuestro Ser Esencial); una Escuela Media donde construir un puente entre la vida manifestada y la vida interior, aún por manifestar; y una Escuela Avanzada donde afianzar el sentir interior en la vida exterior mediante la meditación, el estudio y el servicio grupal. Después de un año de duro trabajo y duras pruebas, se creó un pequeño grupo con dos vertientes de trabajo.

El primer grupo creado ha sido el constructor. La arquitecta Paula facilitó los trabajos de creación de la Escuela y sus edificios. Coordinó y proyectó, junto con la supervisión de los miembros del patronato de la fundación, al resto del grupo compuesto por Franco, Eloy, Daniel, Martín y Víctor. Seis profesionales de la arquitectura han dado forma a un primer proyecto que ha servido de base para presentar hoy mismo al concello de Samos el Proyecto Básico de arquitectura. Si el ayuntamiento está de acuerdo con la propuesta, empezaremos a trabajar en el Proyecto de Ejecución con la esperanza de poder empezar las obras a continuación.

Por otro lado, se creó un segundo grupo que durante los próximos años cocreará toda la pedagogía de esta compleja propuesta. Sus coordinadores y facilitadores son Mayte y Javier, doctores en Estudios Culturales y en Antropología respectivamente, que disponen de algo de trayectoria en los asuntos que les compete. Su labor, más allá de supervisar la construcción material de la Escuela, tendrá que ver con los aspectos pedagógicos, filosóficos y espirituales de la misma.

La idea de crear una escuela diferente, basada en la experiencia interior y en la revelación de la consciencia en su más amplia manifestación desde una simplicidad pedagógica y una propuesta sencilla pero contundente, será el reto de los próximos años. Su trabajo será de magnetizar esta idea para que se manifieste y se plasme en la realidad. Por lo tanto, será un trabajo triple: un trabajo silencioso, de meditación creativa y magnetizadora para provocar las fuerzas que deberán empujar el proyecto. Será un trabajo de estudio concienzudo para crear la pedagogía necesaria y un trabajo de servicio desde el cual buscar los recursos necesarios, humanos y materiales, para que toda la idea se plasme en su conjunto.

Por eso queríamos compartir estas noticias con agradecimiento y gozo en el alma. De alguna manera, todo el esfuerzo de este año ha culminado con unos resultados que servirán de base para seguir construyendo el sueño grupal desde la aplicada ciencia del servicio. En este primer ciclo de siete años podemos decir que la casa de acogida está prácticamente terminada y en este segundo ciclo que empieza a continuación, profundizaremos y construiremos la futura Escuela en su parte material e intangible. Lo haremos despacio, sin prisa, porque queremos crear una propuesta firme, que resista los envites de los tiempos y que soporte una educación renovada, original y adaptada a esta nueva era que se presenta. Un tiempo nuevo requiere de unas ideas nuevas, una visión precisa y una guía para afrontar los retos del futuro.

Terminado y consolidado el proyecto de Escuela, empezaremos a trabajar durante el siguiente septenio en la consolidación de una comunidad integral, capaz de asumir los retos de la convivencia y los retos de las rectas relaciones humanas desde el trabajo grupal. La comunidad aspirará a ser un hogar donde cesen todos los intentos de escapar, un lugar donde el corazón esté alineado con la mente y juntos se pongan a trabajar en hacer de un mundo bueno, un mundo mejor.

Nos equivocaremos, tropezaremos, pero dejaremos de huir y asumiremos nuestro compromiso y responsabilidad en hacer las cosas lo mejor que podamos. Ese es nuestro reto. Este es nuestro sueño colectivo. A eso hemos sido invitados. Un año después, estamos de celebración. Ahora, a por los siguientes retos.

Una comunidad no es un grupo de personas, sino un estado de consciencia

El proyecto social o cultural de O Couso es más comprensible que el proyecto espiritual. Socialmente, durante estos últimos años, hemos ayudado a mucha gente, tanto material como psicológicamente hablando para salir de situaciones complejas. Hemos contribuido a crear un hogar a aquellos que no tenían, y hemos ayudado en situaciones de exclusión social a personas que necesitaban una ayuda urgente o puntual. Por aquí ha pasado mucha gente que de alguna manera se ha sentido aliviada, sanada o dignificada. Sentirse útil, el poder ayudar a los demás, nos dignifica como personas y nos hace reencontrarnos con cierto sentido a la vida.

Espiritualmente nos gusta hablar de “síntesis”. De síntesis de todas las creencias y religiones, de todas las ideologías y pensamientos, intentando poner el foco en aquello que nos une y no en aquello que nos separa. Lo que nos une es simplemente el Silencio en las meditaciones y en los pequeños rituales de la vida cotidiana, espacios donde todo el mundo, sea creyente o no, tiene cabida. Ese silencio y esa síntesis espiritual la trasladamos a la vida cotidiana con sonrisa, alegría, fe y esperanza, otorgando a cada momento su propia experiencia extraordinaria. Nos esforzamos en que cada instante, más allá de creencias y dogmas, sea milagroso.

Es un modelo sencillo donde todos nos sentimos incluidos y donde todos podemos participar según nuestro ánimo. Intentamos entender que más allá de ser un grupo de personas, cada una con sus sesgos, con su herencia, con su cultura y con su propia y afinada personalidad, somos un estado de consciencia. Un estado unificado de consciencia donde de forma holística podemos respirar una atmósfera de familiaridad, de contacto con la esencia humana, de contacto con el Ser Esencial que somos.

Aquí lo humano participa de lo humano, pero también participa de lo natural, de lo sobrenatural, de lo trascendental. La naturaleza es una entidad viva en la que derramamos todas nuestras más profundas esperanzas, anhelos y certezas. Vivir rodeados de bosque y naturaleza nos hace partícipes de los ciclos, y nos hace interrogarnos por aquellas cosas que nos trascienden: la vida, la muerte, el amor. La naturaleza es para nosotros una madre que acompaña con generosidad nuestras vidas. Al igual que el Sol, la madre naturaleza soporta nuestras vidas y nos revitaliza cada día.

Nos gusta llamar a esta filosofía de vida “ética viviente”. La futura comunidad, el proyecto Simorg, será una “comunidad de ética viviente”, porque de alguna forma, la filosofía espiritual se basa en poner en práctica en la vida cotidiana, mediante el ejemplo, el amor y la buena voluntad, todo lo mejor de nosotros, todos nuestros mejores valores como especie humana. No aislados como antiguamente, sino abiertos al mundo, a las personas, al visitante, al peregrino. Una hermandad del espíritu libre, porque todos somos libres, emancipados e iguales, y con reunimos desde esa libertad en la fraternidad humana.

Una comunidad abierta para entre todos conseguir una práctica de ética viva abierta, universal, incluyente. Esta quizás sea una de las tareas más profundas que se nos demanda como especie humana. Volver de nuevo al trabajo grupal, desde la emancipación individual, pero bajo los valores del compartir y la generosidad. Una comunidad que mantenga en sí misma un alto grado de exigencia, pero también un acercamiento humilde hacia nuestros errores, sesgos y distorsiones. Una comunidad que crea, protegida por el trabajo de servicio, en la experiencia de los estados de consciencia grupales.

En resumidas cuentas, la espiritualidad de O Couso es una espiritualidad de ética viviente, de silencio, de acogida, de compartir y de generosidad extrema basada en la libertad individual practicada en la fraternidad grupal. Poco más añadiríamos. Esperamos que en el proceso de construcción del proyecto (21 años), lo vayamos consiguiendo siempre desde la humildad, la sencillez y el silencio, y sirva de referencia en inspiración en un futuro para próximas generaciones. Alma grupal, servicio grupal, trabajo y actividad grupal en esta nueva era que poco a poco irá naciendo desde la emancipación individual con personas libres, con una personalidad integrada, sana, equilibrada y fraterna.

GRACIAS POR TU APOYO. GRACIAS POR HACERLO POSIBLE…

donar

Webinar Apoyo Mutuo y Economía del Don

Esta tarde a las 18:30 estáis invitados a participar en el coloquio, charla, compartir, sobre la economía del don y el apoyo mutuo, pilares principales de nuestro proyecto de manos de Javier León, uno de los fundadores de este lugar.  Será un compartir distendido y amable, donde podremos participar de forma proactiva. Nos vemos todos allí…

La reunión y charla será esta tarde a partir de las 18:30 en Zoom
https://us02web.zoom.us/j/
ID de reunión: 883 7860 2963
Código de acceso: 112631

 

Despertando en la naturaleza

Todo sendero de la vida profunda, todo sendero trascendental, está regido por la ley del servicio, una ley donde los seres humanos ascienden del estado de consciencia homo-animal al de la consciencia espiritual. La naturaleza es nuestro mayor referente espiritual porque nos conecta directamente con la vida. La vida es como un sol radiante que da luz y calor sin esperar nada a cambio. La vida, el sol, la propia existencia misteriosa en la que nos envolvemos es un gran ejemplo de generosidad. Nosotros queremos envolvernos en esa generosidad y expandirla, ofreciendo a otros este hermoso espacio construido por todos para que puedan igualmente llenarse de la gracia del don, de la gracia del regalo, de la gracia sublime del compartir. Es por ello que este próximo fin de semana queremos invitarte a que compartas con nosotros esta primera experiencia intencional atendida bajo la economía del don. Este primer retiro en O Couso, facilitado por nuestras queridas Laura (cofundadora del proyecto), Erica y Manu pretende envolvernos en lo trascendente desde lo sencillo, lo humilde y la grandeza de la propia Naturaleza. Estáis todos invitados a penetrar en el sendero de la vida profunda. ¡Os esperamos!

 

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